Antonio Maíllo es candidato a la Presidencia de la Junta de Andalucía por la coalición Por Andalucía, que integra a Izquierda Unida (IU), Podemos, Sumar, Iniciativa del Pueblo Andaluz, entre otros. El también Coordinador Federal de Izquierda Unida 'vuelve' a liderar una candidatura a la Presidencia en solitario una década después. Sus formas y maneras, heredadas del estudio de la filología clásica, continúan siendo las de una política que buscaba generar debate, suscitar preguntas, y no favorecer al algoritmo de Tiktok. Pero como los "clásicos" no pasan de moda, Antonio Maíllo regresa para liderar una coalición de partidos de izquierda que aspira a alcanzar el Gobierno de la Junta, a poner en el centro del debate la gestión de los servicios públicos, con una mirada especial hacia la sanidad y la vivienda, y a mirar "de tú a tú" al ciudadano, con un discurso "inteligente" y que apela a la mayoría social. 

Pregunta (P)Vuelves a ser candidato once años después. Tras la experiencia también de 2018, donde compartiste candidatura con Teresa Rodríguez en Adelante Andalucía. ¿Cómo y en qué ha cambiado la política andaluza en esta década?

Respuesta (R) Ha cambiado como la vida misma. Y hay un hecho fundacional, que es la epidemia del COVID, como un elemento de gran consecuencia sociológica. Y ha cambiado también el lenguaje político, en parte. Pero también quiero defender un ecosistema político andaluz que tiene muchas diferencias con el resto, sobre todo con la política madrileña, con la política central. Ese es el cambio, pero lo desdramatizo. Es el propio cambio de la sociedad. Yo también percibí cambio cuando volví a las aulas, al instituto, y me di cuenta de los perfiles diferentes del alumnado que tenía. Es decir, podemos resumirlo en que el cambio que se ha percibido en política es el resultado también del propio cambio sociológico que se percibe en toda la población.

(P) En aquellos años en los que te presentaste como candidato tuviste que luchar contra la hegemonía del PSOE. Ahora, tienes que luchar contra la hegemonía del PP. ¿Cómo lucha David contra Goliat?

(R) Bueno, el motivo de mi salto a la política ha sido una reflexión de carácter personal de contribuir a que la reacción y el autoritarismo no se haga con nuestro país. Y tampoco con Andalucía. Y el reto que tengo, y que puede justificar mi compromiso ahora, es apuntar a un gobierno de cambio. Es decir, que Moreno Bonilla pase a la historia. Y es evidente que tiene mucho resorte mediático, económico, financiero, pero hay una verdad que hace desvanecerse, como la kriptonita, todo su aparente poder. Y es que la realidad del daño social que ha provocado Andalucía es una realidad muy cotidiana y muy transversal. Y la pregunta que le vamos a hacer a la sociedad andaluza es si quieren que se siga deteriorando la vida en común, como está deteriorando el Partido Popular, o quieren recuperar el orgullo por lo público, y el orgullo por los derechos de la vivienda que en Andalucía están maltratados.

Y si ha habido Goliat, también es verdad que Andalucía es especialista en cambiar de guión. Me da la sensación de que nos están diciendo lo que tenemos que votar y en Andalucía el 17 de mayo vamos a votar lo que nos dé la gana. Y además puede que votemos contra lo que dicen las estadísticas que tenemos que votar. Y además puede que votemos si hay movilización en la izquierda, que ahí sí que no hay una posibilidad, sino una realidad, de que si la izquierda se moviliza hay cambio de gobierno.

(P) Me da la sensación de que la ciudadanía en general ha perdido un poco esa percepción del uso y conciencia colectiva, sobre todo la que tanto apela a la izquierda, y que cada vez estamos en una sociedad más individual. Entonces, con esta sociedad cada vez más individualista, ¿cómo puede conformar la izquierda un discurso que apele a la mayoría?

(R) Porque hacemos un discurso en este momento contrahegemónico, y hay que hacerlo para conseguir de nuevo la hegemonía. Desde una confrontación ideológica y una profundización en procedimientos y en fines democráticos. Es decir, nosotros tenemos que crear y construir un frente democrático que esté vinculado a la mejora de las condiciones materiales de la mayoría social. Esa es la clave. De que la izquierda, que asume un papel a la ofensiva, pueda conseguirlo. Y un elemento cultural es romper el quejío en la izquierda.

Yo no estoy de acuerdo con que estemos tan mal, ni mucho menos. No estamos tan mal. De hecho, gobernamos una coalición que no tiene nada que ver con los gobiernos autoritarios de Europa y de Estados Unidos. Y estamos en posibilidad, además, de hacer, como hemos hecho, un proyecto unitario que rompa esa melancolía que se estaba construyendo sobre la división de la izquierda, que no es verdad. Porque gracias a la unidad de la izquierda se mantiene el gobierno, y eso fue el gran logro de Sumar en 2023, y ahora en Andalucía hemos conseguido una candidatura unitaria de la que yo estoy muy orgulloso. Así que estamos en un momento de dar todo lo que podamos por cambiar el guión de las cosas y en eso me voy a empeñar.

El reto que tengo, y que puede justificar mi compromiso ahora, es apuntar a un gobierno de cambio. Es decir, que Moreno Bonilla pase a la historia

(P) Por Andalucía ha puesto el foco en los servicios públicos y especialmente en la sanidad. Y tú mismo has dicho de manera reiterada también dos cosas fundamentales: que Andalucía va a remolque de las políticas de Ayuso y que los servicios públicos no aguantan otros cuatro años de legislatura de Moreno.

(R) Son dos evidencias. Uno, en Andalucía tenemos, entre comillas, una ventaja de saber lo que va a ocurrir aquí dentro de dos o tres años mirando la situación de lo que hace Ayuso. Darle a empresas privadas la gestión de hospitales públicos, el maltrato a la educación privada, donde la gente normaliza que tiene que pagar una pasta por ciclo formativo. Entonces, todo lo que ha ocurrido en Madrid hace tres o cuatro años se está cumpliendo en Andalucía. Con la precisión de un reloj suizo, no precisamente andaluz.

Moreno Bonilla es Ayuso tres años más tarde. Y creo que esa interpelación hay que hacerla porque la gente tiene que saber las consecuencias que va a tener su voto en las próximas elecciones. Y es que, en el proceso de privatización de la sanidad, un tercer mandato de Moreno Bonilla haría irreversible el daño. Y esto lo tenemos que decir. Y lo tenemos que decir antes de las elecciones. No para que se lamente la gente después de ellas. Y hay que interpelar. Y en eso, la coalición Por Andalucía, no tenemos límite a la hora de pedir votos. De pedir votos a gente que, incluso aún siendo conservadora, sabe que es todavía mucho más preciado el valor de una sanidad que lo cuide y que no haga que, por no tener dinero, la gente muera antes o viva con dolor.

Y creo que, como nos jugamos la vida, literalmente, el debate tiene que ser también sobre ese marco. Y sin mentiras. Y sin edulcoraciones. Y transmitir las consecuencias que tiene. En política de vivienda es nefasto. O sea, una comunidad que tenemos los mayores índices de pobreza o de paro, sin embargo, somos la segunda con la vivienda más cara. Y los alquileres que no dejan de subir en las zonas capitales de provincia. Yo no me puedo creer que haya una mayoría social que ratifique a Moreno Bonilla en el gobierno. Y como no me la creo, por eso voy a luchar desde aquí al 17 para conformar una mayoría de progreso alternativa que eche a Moreno Bonilla, que es lo que se merece echarlo del gobierno andaluz, a él y a sus políticas.

(P) ¿Cómo se le hace entender a la ciudadanía y a los profesionales sanitarios la necesidad de incompatibilizar, sobre todo los jefes de servicios, la sanidad pública con la privada?

(R) Tú desde un puesto directivo no puedes trabajar para el enemigo a tiempo parcial. Eso lo entiende todo el mundo. Y nosotros tenemos claro esa incompatibilidad porque los jefes de servicios son gente que desarrolla, toma decisiones, gestiona, planifica y ayuda al funcionamiento del sistema público. Y después, evidentemente, sobre esas posiciones directivas, todo el mundo entiende que no puede ser compatible.

Y también somos conscientes de que hay que mejorar las condiciones laborales del personal sanitario. Eso lo tenemos clarísimo. Moreno Bonilla maltrata al personal sanitario. Llega a acuerdos ahora, a última hora y parciales. Nunca desde una visión integral del sistema, que lo conforman todos: médicos, enfermeros, sanitarios, etc. Y tenemos una cosa clara. Nosotros vamos a desterrar el contrato mensual porque hay una gran precariedad de médicos que no saben dónde van a estar al mes siguiente. ¿Qué sanidad de calidad vas a tener tú con unos enfermos o unos pacientes, mejor dicho, que no sabes si el mes siguiente vas a tenerlo?

Hay una mortalidad que ha aumentado que tiene que ver con la falta de conexión entre el médico de cabecera y el paciente. Hay estudios sanitarios internacionales que demuestran que la vinculación de un médico con carácter permanente con sus pacientes garantiza una mayor esperanza de vida. Moreno Bonilla la está destrozando. Por eso estamos hablando de la vida. Estamos hablando de medidas que asumimos sin ningún tipo de problema.

Nosotros queremos hacer una red, vamos a conformar desde la coalición Por Andalucía, una red de salud pública de garantía. Es decir, garantizar que todos los ciudadanos andaluces tengan todos los servicios a una distancia prudencial. En ese plan de mapa andaluz nosotros contemplamos una necesidad. Si hay zonas donde no cubrimos ese mapa con infraestructuras públicas, expropiamos las privadas, las compramos. Las compramos pero las hacemos públicas. No le damos dinero a mansalva público para beneficio privado. Entonces yo creo que no hay que descartar ningún tipo de planificación. Y una de ellas es desde luego la expropiación de clínicas privadas y comprar para hacerlas y formar parte de la red pública. Yo reto a cualquier organización a que se adhiera a este proyecto.

antonio maillo por andalucia candidato andalucia

 

(P) En el día de ayer hablaba el portavoz de Mareas Blancas, Sebastián Martín Recio, de una paradoja que se evidenciaba en el CIS, en el que la gente identificaba en Andalucía la sanidad como su principal problema, sin embargo, en preferencia para ejercer la presidencia, Moreno Bonilla, que es el "causante" de ese problema, seguía siendo el preferido. ¿Cómo ves tú esta paradoja?

Respuesta (R) Bueno, en principio que aquello no fue un sondeo. Fue un estudio. Por tanto tiene otras connotaciones en cuanto a pocas preguntas, muchos sesgos de selección de los encuestados. Dicha esa reserva. Hay una tendencia que la apuntaba Sebastián, que era la percepción de que el mayor problema era la sanidad, pero que la preferencia para ejercer la presidencia y no la simpatía de votos era para Moreno Bonilla. Entonces ese lazo hay que deshacerlo porque es una gran contradicción y ahí está el reto desde luego de mi candidatura en convencer a la gente de que Moreno Bonilla y sanidad pública es absolutamente una incompatibilidad. O elige sanidad pública o elige Moreno Bonilla, pero lo siento, no hay posibilidad de las dos cosas. Y creo que en esa ruptura de esa contradicción es donde está la clave de las elecciones y donde está la clave de esa percepción en la movilización, de la gente que ahora no está movilizada. Esa es nuestra clave. Si nosotros convertimos la movilización en una fiesta democrática de participación popular, estoy convencido que el tiempo de Moreno Bonilla que tiene la Junta de Andalucía se ha acabado. Y ahí nos vamos a mover.

(P) Los procesos de conformación de la coalición por Andalucía han llegado a última hora, casi como hace cuatro años, algo que decías que no te hubiera gustado llegar de esa forma. ¿Tú crees que cómo se ha llegado finalmente a este acuerdo juega en contra de la candidatura? ¿Cómo has vivido esto?

(R) Yo lo he vivido con mucha alegría porque hemos cumplido con lo que dijimos, que el día antes teníamos que llegar a un acuerdo y que no iba a ser a marcha forzada. Y estoy muy contento porque se ha conseguido un acuerdo que es una obediencia al mandato popular. Yo lo percibo en la calle, en la gente, y no estoy hablando de militantes de los partidos, sino de la gente a la que nos debemos. También es una señal de la grandeza de la política y también de las organizaciones políticas que a veces son muy criticadas, pero han hecho un esfuerzo todas para obedecer ese mandato popular. Y yo creo que ahí estar a la altura del momento histórico y del acuerdo político me parece que solamente puede tener buenos resultados para que todo el mundo se sienta cómodo y contento. Y en ese sentido es un compromiso personal que yo hago.

(P) Cuando se habla de los servicios públicos, ¿tú crees que la gente llega a identificar a lo que nos estamos refiriendo?

(R) No le quepa la menor duda. Es que en la cotidianidad hay un sufrimiento social que no sale en las encuestas. Y menos en el debate público. A ti te tardan hasta 20 días cuando tú pides al médico de cabecera por una fiebre de un día o no te llega el diagnóstico de una prueba clínica o estás en lista de espera de una intervención que no llega, o tienes ya el miedo de que si no te dan información sobre una prueba hecha no sepa si puede ser negativo o positivo. O sea, el escándalo de los cribados. Y te aseguro yo, que los andaluces saben lo que es la sanidad pública y los servicios públicos.

Cuando te llaman para acelerar a una privada y tú no quieres y entonces vas más lento en la pública se están dando cuenta de cómo hay una conciencia en el deterioro de los servicios. Cuando una señora, como ayer me vio, que pidió el reconocimiento de su marido y no ha sido reconocido con Alzheimer en petición de grado 3 y no ha sido todavía reconocido 3 años después sabe lo que es el deterioro de los servicios públicos. Cuando un compañero tuyo en una comparecencia en la que yo advierto de que se está normalizado pagar porque los jóvenes se formen en formación profesional 4.000 euros de media el año la gente se da cuenta de cómo se deteriora y se vuelve al colegio de pago. Ese escenario de cotidianidad es el mensaje de una realidad que no puede ser sustituida por el poderío mediático y abusivo de Moreno Bonilla. A mí me llama la atención que él dijo cuando convocó elecciones que aspiraba a jugar limpio, yo además le dije que a mí me gusta jugar limpio pero me gusta también jugar con las mismas condiciones. Y Moreno Bonilla está jugando sucio y utilizando de una manera abusiva los medios de comunicación a sus órdenes. Y creo que en esa doble clave el punto álgido ha sido denunciar o pedir la censura de la emisión de un documental que le molesta que el de salud no responde porque da en la diana de su incompetencia y de su peor gestión.

(P) ¿Es que no te da la sensación, por ejemplo, de que aspectos que se pueden asociar más a la agenda cultural de la derecha están ahora mismo movilizando más el voto que el discurso de los servicios públicos?

(R) Ellos lo que quieren es agilizar una visión simbólica de asociarlo a su proyecto. Fiestas populares... ha sido absolutamente ruborizante ver a Moreno Bonilla haciendo uso de una fiesta que es popular y muy amplia como es la Semana Santa y además muy transversal. Yo creo, sin embargo, tengo la percepción de que no aumenta su apoyo porque en gente que es más distante de su proyecto político le genera también un rechazo bastante activo. Es decir, que a veces abusar de ese tipo de prácticas genera, porque son impostadas, son falsas, una reacción, una reactivación de un electorado, de una parte del electorado y de parte de ese mundo que no quiere sentirse manipulado.

(P) Sobre los cribados de cáncer, a los que también hacías alusión, que habéis llamado la punta del iceberg de la gestión sanitaria de Moreno Bonilla, también has prometido a las mujeres descubrir qué es lo que ha pasado. Y eso quería preguntarte, ¿qué ha pasado y cómo ha podido pasar?

(R) Al día siguiente de gobernar, si gobernamos, lo que vamos a hacer es contar la verdad a la sociedad andaluza de lo que pasó con los cribados de cáncer. No lo que dicen ellos que ha pasado. Y además vamos a decir cuántas personas han fallecido, cosa que no ha dicho Moreno Bonilla, porque no le dieron la información a tiempo sobre los tratamientos, sobre el diagnóstico dudoso y la vuelta de repetición de los tratamientos. Y la sociedad andaluza se lo merece, se lo merece Amama, la Asociación de Mujeres del Cáncer de mama. Y lo merece la verdad. Un gobierno que miente porque no dice la verdad. Porque no decir toda la verdad también es mentir. Y Moreno Bonilla ha mentido. Y vamos a llegar a las elecciones y no va a decir nada. Por cierto, hubo unas elecciones que adelanta y que ha impedido que el día que hacemos usted y yo la entrevista hoy habría comparecido el coordinador de la Marea Blanca en el Parlamento. Cosa que ha evitado Moreno Bonilla con el bloqueo. Esperemos que no se atreva a intentar que se suspendan las manifestaciones de este domingo.

(P) Y para terminar, como profesor de filología clásica, ¿cómo vive una política tan cambiante, tan volátil, tan reflexiva, un clásico?

Respuesta (R) Le digo un principio. Frente a lo tradicional, lo clásico. Y frente a lo moderno, lo nuevo. Quiero decir, hay cosas tradicionales que se viven como clásicas pero son auténticamente rancias. Y hay cosas que aparentemente son modernas pero no son nuevas. Y entonces con esa perspectiva yo descubro que subyace un sustrato social que tiene mucho que ver con la condición humana, a la que yo me aferro y en la que yo confío, que es un sentido común y un respeto a la inteligencia. Esas son las dos bases con las que yo me muevo en política. De que al final yo me dirijo a gente desde el respeto a su inteligencia. Y por tanto bueno, puede no ser lo moderno, pero ahora a mí me parece que se toma mucho el pelo a la gente. Hay mucho atrevimiento y mucha impostura en términos políticos.

Si hay zonas donde no cubrimos ese mapa con infraestructuras públicas, expropiamos las privadas, las compramos. Las compramos pero las hacemos públicas

Pero creo que frente a eso un discurso digamos que nunca está de moda pero nunca pasa de moda, eso es lo clásico porque permanece, puede garantizar que haya una alianza social con una gran parte de la sociedad andaluza que necesita seguridad de nosotros. Saber que los protegemos es lo que importa y que somos gente que a lo largo de muchos años representa un legado de quien hemos defendido siempre con mucha coherencia, los derechos de los trabajadores y trabajadoras. Los derechos de los que nada tienen o tienen necesidad de un Estado fuerte. Y ahí, en ese clasicismo de reivindicaciones que satisfacen esa demanda de seguridad para una vida feliz, es donde yo me siento todo contento y donde yo me siento coherente con mi perfil profesional.