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Fotografía de archivo del Valle de los Caídos. EFE/Archivo
Fotografía de archivo del Valle de los Caídos.
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EFE/Archivo

Los monjes convierten el Valle de los Caídos en un hotel donde buscar a Dios

“¿Quieres vivir como un monje?” La abadía de la Santa Cruz organiza un fin de semana para jóvenes contemplativos

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Mar, 21 Feb 2017

Un fin de semana para acercarse a la vida contemplativa, rezar, orar, disfrutar de las misas y de la gastronomía interna de un monasterio. Esto es lo que ofrece, “por primera vez en la historia” y con gran ilusión, la abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos; o lo que es lo mismo, hacer de las celdas del monasterio una especie de hotel en el que “distintos jóvenes con inquietudes vocacionales puedan descubrir si el Señor les llama a este estilo de vida”.

A cambio de “una aportación simbólica” de dinero, los jóvenes podrán convivir, a lo largo del fin de semana del 17 al 19 de marzo, con los monjes benedictinos que habitan la abadía del Valle de los Caídos para apartarse del estrés de la vida moderna y buscar a Dios. Porque, tal y como reza el anuncio donde se oferta esta experiencia, “en la era de internet, las tabletas y los smartphones, Dios sigue llamando a algunas personas a retirarse del mundo y ser monjes”.

“Lógicamente, es sólo para varones”

Pero ¿todos los jóvenes pueden apuntarse a vivir este fin de semana en el Valle de los Caídos? No. Tal y cómo ha explicado uno de sus organizadores a ELPLURAL.COM, el benedictino Fray Alfredo Maroto, “lógicamente, es sólo para varones”.

Las mujeres quedan fuera porque la actividad “está orientado a chicos, a varones jóvenes que tengan una inquietud vocacional en general y, más en particular, una inclinación hacia la vida monástica, hacia el trabajo sencillo y la oración”, explica Fray Alfredo apuntando que “lógicamente”, no es algo pensado para las mujeres.

Así, buscan un perfil muy concreto: “varones” jóvenes de entre 18 y 30 años, que “tengan ya una vida cristiana afianzada” y “estén experimentando una inquietud vocacional”. Y es que no ocultan en ningún momento que su verdadero objetivo es conseguir que los más jóvenes elijan el camino de la vida religiosa, que decidan ser monjes.

“El objetivo es doble”, ha contado el benedictino a este diario. “El primero es ofrecer una oportunidad a las personas de conocer directamente en un clima de retiro, formación y oración la vocación consagrada dentro de la Iglesia”. El segundo, “descubrir específicamente la vocación monástica contemplativa”. Y todo esto, en pleno Valle de los Caídos.

En el Valle también se reza por los republicanos

Quizás, más allá de la idea de vivir en una celda de un monasterio como si fuera y un hotel, lo más llamativo de este anuncio de experiencia es que aseguran que entre misa y misa, “en el Valle de los Caídos se reza a diario por todos los muertos de ambos bandos de la Guerra Civil española”, una afirmación que cocha si pensamos que es realmente este complejo: la tumba del dictador Francisco Franco, donde se hacen misas anuales en su memoria, y un monumento que para los memorialistas no hace más que recordar la represión y el horror vivido durante la guerra y el franquismo.

“La misión de estos monjes de vida contemplativa es rezar a diario por todos los caídos de ambos bandos de la Guerra Civil española”, aseguran en el comunicado con el que anuncian el retiro. Y añaden: “De hecho, en la basílica subterránea del Valle reposan los cuerpos de cerca de 34.000 de ellos, por los que se elevan plegarias y se celebran misas como gesto de paz y reconciliación”. Cuando realmente las asociaciones por la Recuperación de la Memoria Histórica siguen luchando para conseguir exhumar de allí a los represaliadoslos.

Aseguran esto mientras el que fue su abad de 2004 hasta finales de 2014, Anselmo Álvarez, dedicaba numerosos recuerdos al dictador. “Hoy (por el día 20 de noviembre) hacemos una memoria especial de D. Francisco Franco, fundador de esta basílica y monumento, y de José Antonio (sic)”, dijo el abad en una de sus homilías por el aniversario de la muerte de Franco.

 

 

Natalia Castro es redactora de El Plural