Nicki Minaj ha vuelto a convertirse en protagonista de la actualidad política estadounidense, pero esta vez por un motivo que va mucho más allá de su apoyo a Donald Trump. La rapera de 43 años acompañó al presidente este domingo 25 de octubre durante un mitin republicano en Port Huron, Michigan, donde el mandatario protagonizó otro de sus controvertidos comentarios sobre el físico de una mujer. Lo sorprendente no fue únicamente lo que dijo, sino que lo hiciera refiriéndose a una de sus principales defensoras públicas.
La artista viajó junto a Trump en el Air Force One para participar en el acto de apoyo al candidato republicano al Senado Mike Rogers. Durante el vuelo, Minaj elogió la gestión económica del presidente en un vídeo compartido por Steven Cheung, director de comunicaciones de la Casa Blanca.
Sin embargo, el momento más polémico llegó durante el discurso del mandatario, cuando recordó unas declaraciones anteriores sobre el físico del senador Jon Husted.
"Con las mujeres sí, con los hombres no", comentó Trump antes de dirigir su atención hacia la cantante. "Por cierto, antes he visto un culo precioso: el de Nicki Minaj. Es difícil no verlo. ¡Levántate!", añadió ante los aplausos del público.
El machismo de Trump vuelve a eclipsar el mensaje político
No es la primera vez que Donald Trump utiliza comentarios sobre el aspecto físico de otras personas durante sus intervenciones públicas. Sin embargo, en esta ocasión resulta especialmente llamativo que una artista que ha construido buena parte de su carrera reivindicando el control sobre su cuerpo, su imagen y su sexualidad termine siendo reducida a una parte de su anatomía por el propio presidente al que apoya.
Y aquí aparece una contradicción difícil de ignorar. Nicki Minaj es una mujer negra, inmigrante y una de las figuras femeninas más influyentes de la historia del rap, una industria en la que las artistas han tenido que enfrentarse durante décadas a la cosificación y a los estereotipos raciales y de género.
Que el presidente estadounidense convierta su físico en motivo de celebración pública plantea una cuestión incómoda sobre los límites del respeto, incluso entre aliados.
Su respaldo político es una decisión personal que merece ser distinguida del trato que recibe. Lo cuestionable no es que Minaj tenga sus propias convicciones, sino que un mandatario considere apropiado sexualizar públicamente a una mujer durante un acto político. Tampoco consta que la rapera haya calificado el episodio de humillante.
De criticar a Trump a convertirse en una de sus principales defensoras
La relación entre ambos también refleja un importante cambio de postura. En 2018, Minaj criticó las políticas migratorias de Trump, especialmente la separación de familias en la frontera estadounidense. Ahora, la cantante se ha convertido en una de sus defensoras más visibles.
Durante su intervención en Michigan, reafirmó su apoyo al presidente y aseguró que continuaría respaldándolo.
La cuestión de fondo va más allá de Nicki Minaj y Donald Trump: una mujer puede defender su autonomía y elegir libremente sus alianzas políticas sin que eso legitime los comentarios sexistas sobre su cuerpo. Y cuando esas palabras proceden del presidente de Estados Unidos, el debate deja de ser una simple anécdota para convertirse en una cuestión de respeto institucional.
🔴 El machismo de Donald Trump, sin filtros: elogia el "culo precioso" de Nicki Minaj en pleno mitin. https://t.co/DydmEIoHEN
— El Plural (@El_Plural) October 26, 2026
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