Moda

Louis Vuitton llena el Louvre de coches voladores en su desfile más futurista de Paris Fashion Week

Nicolas Ghesquière imagina el futuro urbano de Louis Vuitton entre coches voladores, tejidos ultraligeros y una colección condicionada por el aumento de las temperaturas

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Louis Vuitton llevó la ciencia ficción al corazón de París para presentar su colección Primavera-Verano 2027. En uno de los patios interiores del Museo del Louvre, Nicolas Ghesquière construyó una ciudad imaginaria dominada por 34 coches voladores suspendidos sobre la pasarela, mientras las modelos desfilaban entre luces, transparencias y prendas que parecían pensadas para un mundo muy distinto al actual.

El espectáculo coincidió además con una tarde inusualmente cálida para octubre en París. Cuando comenzó el desfile al atardecer, la temperatura todavía alcanzaba los 24 grados, una circunstancia que conectaba directamente con una de las ideas centrales de la colección.

34 coches voladores convierten el Louvre en una ciudad del futuro

La escenografía fue imposible de ignorar. Los vehículos aparecían elevados sobre la pasarela y decorados con el reconocible motivo Damier de Louis Vuitton, mientras sus luces traseras iluminaban parte del recorrido.

El contraste entre aquella instalación futurista y la arquitectura histórica del Louvre reforzaba una de las obsesiones habituales de Ghesquière: enfrentar pasado y futuro dentro de un mismo espacio.

Esta vez, sin embargo, la fantasía tenía una aplicación muy concreta. El diseñador imaginó cómo podría ser la vida cotidiana en las grandes ciudades de las próximas décadas y convirtió a sus modelos en peatones atravesando un entorno dominado por nuevas formas de movilidad.

"Pensaba en una mujer caminando entre el tráfico y en cómo, dentro del entorno urbano, a veces nos sentimos vulnerables y otras veces fuertes", explicó.

La ciencia ficción apareció también en los detalles. Flecos plateados de abalorios cubrían algunas cabezas con un efecto a medio camino entre extensiones futuristas y viseras solares, reforzando la sensación de estar observando un armario pensado para otro tiempo.

Nicolas Ghesquière cambia la “armadura” por seda, chiffon y prendas ultraligeras

Más allá del espectacular escenario, la colección supuso un cambio importante dentro del lenguaje habitual del director creativo.

Los vestidos lenceros de seda, túnicas ventiladas y capas de chiffon prácticamente ingrávidas sustituyeron buena parte de las construcciones rígidas y ornamentadas con las que Ghesquière ha desarrollado su identidad en la maison.

La explicación estaba directamente relacionada con el clima.

"El mundo se está calentando y eso definitivamente tuvo una fuerte influencia", reconoció el diseñador.

Ghesquière llegó incluso a definir buena parte de su trabajo anterior como una moda cercana a la armadura, construida mediante una arquitectura fuerte alrededor del cuerpo. Sin embargo, las temperaturas del último verano le hicieron replantearse esa aproximación.

"Este verano creo que todos sentimos que necesitábamos un guardarropa diferente. El mundo se está calentando. Tenemos que pensar de otra forma para que la ropa siga siendo relevante hoy y en el futuro".

El resultado fue una colección considerablemente más fluida, donde las prendas parecían responder tanto a una cuestión estética como a una necesidad práctica: vestirse en ciudades cada vez más cálidas sin renunciar a la sofisticación.

Zendaya presencia una de las apuestas más futuristas de Paris Fashion Week

Zendaya acudió con una chaqueta de organza con volantes que ya había lucido durante la promoción de ‘The Odyssey’, mientras que la actriz de ‘Rivals’ Bella Maclean apostó por una propuesta negra de sastrería.

Ghesquière, por su parte, apareció al final del desfile vestido de manera sorprendentemente informal, con unos vaqueros, apenas unos días después de vivir otro de los momentos más importantes de su trayectoria.

El diseñador, que lleva más de una década al frente de Louis Vuitton, había sido condecorado por Emmanuel Macron por su contribución a las industrias creativas francesas en una ceremonia celebrada en el Palacio del Elíseo.

Pero en el Louvre su mirada estaba puesta mucho más adelante. Entre coches suspendidos, tejidos casi transparentes y una reflexión directa sobre el calentamiento global, Louis Vuitton convirtió su desfile en una imagen del futuro donde la moda tendrá que adaptarse no solo a nuevas ciudades, sino también a un nuevo clima.

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Etiquetas Louis Vuitton