Más de sesenta son los diseñadores que, en tan solo dos semanas, han presentado sus colecciones entre las pasarelas ‘Omoda Madrid es Moda’ y ‘Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, mostrando que la moda española tiene pulso y mucho que ofrecer.

"The eye has to travel", decía la legendaria columnista de moda Diana Vreeland, y el mío, como editora de moda durante estos quince días, ha recorrido casi todas las colecciones de diseño patrio en propuestas muy variadas y dispares, pero con algunas tendencias en común.  ¿Lo mejor? Todas ellas son adaptables al día a día desde prendas que, seguramente, ya tengas en el armario: la moda que viene también trata de ser consciente y reutilizable.

A mis treinta y un años, me doy cuenta de que llevo, prácticamente, la mitad de mi vida asistiendo a la cita bianual con la moda española. La he conocido desde distintas aristas: como modelo temblorosa e insegura por sus cuarenta metros de pasarela de moqueta negra primero, como periodista en primera línea y como PR en backstage después. Para ponerte en contexto rápido; esta edición ha sido ambiciosa y diferente.

La conocida como ‘Pasarela Cibeles’ desde sus inicios, llevaba celebrándose en el Pabellón 14 de IFEMA desde el año 96. La llegada del tándem conformado por Asier Labarga como director de la pasarela y de Valentina Suárez-Zuloaga como directora creativa en abril de 2025 abrió la puerta a un nuevo escenario: la necesidad de impulsar un cambio que situara la moda española a la altura no solo de las ‘big four’ de la moda –París, Londres, Nueva York o Milán–, sino también de los nuevos escenarios referentes en cuanto a efervescencia creativa como Copenhague.

Primero vino un cambio de calendario que permitiera a prescriptores de moda poder asistir sin solaparse, como era habitual, con la semana de la moda de Londres y París. El cambio decisivo que ha llegado este septiembre ha sido la localización. Tras treinta años, la moda española de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid ha abandonado IFEMA para realizarse en escenarios emblemáticos de Madrid: del invernadero de Arganzuela a la galería de cristal de Cibeles o el Claustro de la Universidad de Nebrija.

Y el cambio ha resonado con fuerza y ha generado el efecto buscado; buena prueba de ello es la asistencia a la cita de grandes prescriptores de moda como Stylenot.com , o habitualmente vacías sillas de prensa llenas de nuevo. No solo han cambiado los escenarios de Madrid, sino también, en cierta medida, las propuestas presentadas, en un acercamiento a ser prendas que, sin perder su carácter de pasarela, se aproximen a ser comerciales y  más ponibles. Y estas son algunas de las tendencias que han dominado los desfiles.

  • Adiós al cinturón: hola al fajín, también para ellos

Pedro del Hierro se convertía en el encargado de inaugurar la semana de desfiles de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, y lo hacía haciendo uso de fajines de colores vibrantes. Lo hacía sobre trajes en los looks de hombre y sobre vestidos y monos en los de mujer.  También en colores vibrantes como el verde o el rojo, el fajín salpicaba la colección de Palomo Spain, que celebraba diez años sobre la pasarela. Moisés Nieto apostaba por pañuelos anudados estratégicamente para generar este efecto, en tejidos y colores que emulan camisas de vestir y sobre coloridos vestidos.

FAJÍN FRAMAE STUDIO PEDRO DEL HIERRO 135

¿Cómo integro la tendencia?: Anudando un pañuelo colorido de forma asimétrica o recta sobre una camisa azul o blanca, o bien un vestido.

  • El minimalismo depurado de los 90 sigue estando a la orden del día

Si las pasadas temporadas hemos visto replicada hasta la saciedad la fórmula de estilo de Caroline Bessette Kennedy por firmas e influencers, este minimalismo depurado de los noventa seguirá pisando fuerte en estas temporadas. De la colección en tonalidades neutras de Alex Rivière, con camisas y vestidos de líneas sencillas, a la propuesta contenida de Baro Lucas en vestidos amplios y americanas estructuradas en clave XL, o bien en los vestidos de tirantes finos de Simorra y las gabardinas amplias de la debutante Karla Aguilar.

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¿Cómo integro la tendencia?: Una camisa blanca y una falda lápiz negra; un vestido lencero con tacón, un traje masculino con mocasines.

  • Flores, también en otoño

‘Flores en primavera, sorprendente’, decía Miranda Priestly en el Diablo Viste de Prada acuñando una frase para la posteridad en el gremio de la moda. Pues bien, este estampado no solo ha sido una constante en primavera y verano, sino que también lo veremos en otoño. Prueba de ello ha sido el (esperadísimo tras varios años fuera de pasarela) desfile de Alvarno, los vestidos románticos de Yolancris o la colección aniversario de Malne.

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¿Cómo integro la tendencia?: En vestidos de estampado pequeño o mediano y combinado con otras piezas estampadas; jugar al más es más de los 2000 es clave.

  • Todo al verde

Si hay un color desligado de la paleta neutra que se ha repetido en distintas colecciones, es sin duda el verde en sus gamas más vivas. Y que diseñadores de estilos tan distintos entre sí lo incorporen a su colección arroja una pista importante: será uno de los colores definitivos de la temporada. De los vestidos de Ernesto Naranjo, cuya colección, por cierto, ha sido premiada, hasta los looks completos de Palomo o las faldas y pantalones de Maison Mesa.

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¿Cómo integro la tendencia?: Perdiendo el miedo al color: vestidos, camisetas o faldas que sean protagonistas del look junto a piezas más neutras.

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