Victoria Beckham, la nueva docuserie de Netflix dirigida por Nadia Hallgren, no solo se adentra en los preparativos de su desfile más ambicioso en París. También reconstruye, paso a paso, la metamorfosis de la artista desde sus días como Spice Girl hasta convertirse en un nombre consolidado en el universo de la alta costura.

Desde el primer episodio, la empresaria británica confiesa haber sido acosada y marginada en su infancia, y cómo el escenario fue su primer refugio. “No me gustaba ser yo, no encajaba en ningún sitio”, dice, en una de sus confesiones más reveladoras.

De ícono pop a ama de casa aislada

Tras el final de las Spice Girls en 2000, Victoria vivió un bajón emocional: Pasé de gritar girl power a ser ama de casa en un piso en Manchester, sin amigos y lejos de mi familia”. Esa transición —acelerada por su maternidad y su relación con David Beckham— la dejó vulnerable y expuesta a un escrutinio mediático feroz.

La presión sobre su físico fue constante. Me pesaron en televisión nacional cuando Brooklyn tenía seis meses”. El control sobre su imagen se volvió patológico: Podía controlar mi ropa, podía controlar mi peso. Lo hacía de forma increíblemente poco saludable”.

La era WAG y la reinvención

Durante su etapa como esposa de futbolista en Madrid y Los Ángeles, Victoria abrazó el rol de WAG con grandes gafas de sol, bronceados imposibles y un vestuario provocador. No me sentía realizada creativamente. Era una forma de seguir en la conversación”, admite. Estaba perdida, incompleta.

Ese vacío la llevó a dar un salto sin red: lanzar su propia firma de moda en 2008. Y aunque su primer desfile fue modesto —una suite de hotel y diez vestidos— el camino no fue nada fácil.

La frase de Mel B que la hirió

En medio de la gira de reunión de las Spice Girls en 2008, un comentario de Melanie B la marcó: “No te olvides de dónde vienes”. Victoria, visiblemente afectada, responde: Nunca lo he hecho. Posh Spice fue gruñona, sí. Pero también fue genial.

“Estábamos en rojo por decenas de millones”

El capítulo más oscuro llega con la confesión de que su empresa de moda llegó a acumular pérdidas multimillonarias. “Lloraba antes de ir a trabajar. Me sentía como una bombera apagando incendios”. Su esposo David Beckham reconoce que también sintió pánico: “Invertíamos sin ver retorno”.

El rescate llegó con la inversión de NEO Partners, pero no sin antes destapar una gestión insostenible: gastos desorbitados, miedo a contradecirla y decisiones sin control. “Permití que ocurriera todo eso. Pero asumí mi parte de responsabilidad”, afirma.

El desfile de redención

El clímax de la serie muestra a Victoria en París, enfrentándose a una tormenta literal antes de su desfile más importante. “He trabajado muy duro para estar aquí. No voy a perderlo todo ahora”, se dice a sí misma. La lluvia cesa y, bajo la mirada de Anna Wintour, Gigi Hadid cierra el show con un vestido verde esmeralda que marca el renacer definitivo de la diseñadora.

Y no piensa parar

El documental cierra con una conversación emotiva entre David y Victoria en su casa de los Cotswolds. “Sigo luchando porque ahora tengo una oportunidad real y no quiero perderla”, dice ella, conteniendo las lágrimas.

“Estoy orgullosa, y no me da vergüenza decir que soy ambiciosa. Todavía tengo mucho por hacer. No pienso parar”.

La serie documental de Victoria Beckham ya está disponible en Netflix.