En ‘Me has robado el corazón’, Óscar Casas y Ana Jara comparten pantalla en una comedia romántica con tintes de thriller que celebra el caos del amor, las máscaras del deseo y el vértigo de dejarse llevar. Hablamos con ellos sobre el rodaje, la conexión entre sus personajes y lo que esta historia ha significado para sus carreras.
La actriz Ana Jara interpreta a Vera, una joven que atraviesa una montaña rusa emocional: de descubrir una traición amorosa a lanzarse a un romance inesperado. “Lo que más me atrajo fue el arco del personaje”, nos cuenta. “Soy una romántica, y el género de comedia romántica me parece muy guay. Vera empieza con una ruptura, con una familia que le dice lo que tiene que hacer… y quiere romper con eso. Cuando uno huye de una situación incómoda, se agarra con ilusión a lo que venga. Y eso hace que conecte tanto con Eric”.



Pero no todo es dulzura. El filme mezcla comedia con intriga, y Vera se ve envuelta en una historia donde no todo es lo que parece. “Lo personajes no saben si están en un thriller o no… El personaje de Eric sí, pero Vera va tan pichi, disfrutando de la aventura”, explica Ana. “Cuando ocurre algo —sin desvelar demasiado— ella tiene un bajón interno, porque vuelve a sentirse engañada, como con su primer novio. Ahí vuelve la herida”.
Junto a ella, Óscar Casas interpreta a Eric, también conocido como Nacho: un personaje con encanto y zonas grises. Al principio manipula a Vera, pero poco a poco se enamora de verdad. “Creo que uno debe poner por delante lo que le importa al personaje en cada momento. Al principio, lo suyo es robar un banco y que todo salga según su plan. Pero luego entra el amor… y cuando entra el amor, los planes cambian”, dice el actor. “Y eso pasa también en la vida”.


La química entre ambos ha sido aplaudida por el público. Para Ana, el vínculo surgió de forma natural. “Óscar es un currante y muy generoso. No tenía una idea previa de cómo sería él, pero superó cualquier expectativa. Es muy majo, muy cercano. En los ensayos, con la directora, construimos un vínculo desde la luz, desde personajes genuinos. Aunque desde fuera pueda parecer que lo suyo es de cabrón… en la película lo compras y hasta quieres tener esa cita”.
Óscar lo tiene claro: “Con Ana fue perfecto. Es una chica de luz, noble, honesta… y eso le da a la peli una veracidad muy bonita. Quieres que a estos dos les salga bien. Yo creo que eso es parte del éxito de la historia”.
El rodaje se realizó durante un mes y medio en Galicia, lo que creó un clima de camaradería difícil de olvidar. “Fue como un campamento”, recuerda Ana. “Forma parte del trabajo: hacer creer que estamos enamorados… y fue muy guay recibir esa reacción del público”. Óscar coincide: “Ha sido uno de los rodajes más bonitos y divertidos que he vivido nunca. Y eso se nota en la peli. Es una peli para Navidad, para sonreír, para anhelar la vida”.



Una de las escenas más queridas para Ana fue la verbena del pueblo. “Fue donde grabamos nuestro primer beso —al menos en orden de filmación—. Estábamos disfrazados, todo el pueblo de Verín se volcó. Fue muy bonito. Aunque luego esa escena no quedó como el primer beso en la peli, para nosotros sí lo fue”. La actriz añade entre risas: “Óscar es tan conocido que había que sacarlo de todos lados… ¡fue una locura, pero muy divertida!”.
Ambos destacan la importancia de trabajar con un guion sólido. “El guion estaba muy bien desarrollado”, dice Óscar. “Hay un momento en que el amor empieza a superar el plan, y es clave entender en qué punto ocurre eso”.
Vera, el personaje de Ana, tiene también una relación intensa con su madre —interpretada por Ana Milán—. “Trabajar con ella fue un lujo. Ella tiene una presencia tremenda. Me enseñó a crear ese vínculo sin juzgarlo demasiado. Es un tipo de madre que puede ser agotador, que no deja a Vera ser quien es”.


En cuanto al desarrollo del personaje de Eric, Óscar recuerda el momento en que supo que su personaje había robado un banco. “Lo curioso es que, aunque hay un giro importante en el guion, nunca sentí a Eric como un villano. Me atrajo su luz, su honestidad. Es un personaje blanco, sin sombras, alguien agarrado a la vida desde la ilusión, no desde lo oscuro. Y eso lo disfruté mucho como actor. Casi siempre interpretamos personajes con muchas capas, con contradicciones… pero Eric es puro. Poder pasar unos meses con él fue precioso”.
Otro momento inolvidable del rodaje fue el disfraz de Miércoles Adams. “No tuve ninguna decisión ahí”, confiesa Óscar entre risas. “Me probaron la falda y las trenzas y dijeron: ‘Perfecto’. Creo que fue ideal para el personaje… aunque luego decidí quitarme la peluca para no pasarme media peli con trenzas”. La escena del lago también fue especial: “Hacía un frío brutal, pero lo disfrutamos muchísimo”.
Sobre su trayectoria, Ana hace balance: “Disney forma una parte muy importante de mi carrera. Me dio muchísimo. Si no hubiese empezado ahí, tal vez hoy no estaría haciendo esta entrevista”. Y aunque siente que esa etapa ya pasó, no reniega: “No sé si volvería a una serie tan infantil, quizás algo más adulto. Pero Disney fue clave”.


Óscar, por su parte, asegura que cada película le permite descubrir algo nuevo: “Esta película me desbloqueó un trozo de mi alma. Cada personaje me ayuda a saber quién soy, qué quiero ser. Y eso es lo que me llevo”.
En el preestreno, la peli logró algo poco habitual: captar la atención absoluta del público de principio a fin. No hubo móviles, solo risas y emoción. Ese magnetismo también lo percibió Óscar, y así lo resume con sencillez: “No pretende ser más ni menos. Es una peli para ver con tu pareja, con tu familia, y salir del cine sonriendo. Nada más”.
En cuanto al futuro, Ana sueña con seguir explorando personajes con alma. Y Óscar no descarta dirigir algún día: “Lo veo lejos, pero me encantaría. Me parece muy difícil, requiere inteligencia… pero si me formo y creo que tengo algo válido que contar, lo haré”.
Y cuando le preguntamos si le gustaría modelar para alguna marca internacional, responde con humildad: “No sé si modelar… ya hay muchos que hacen ese trabajo muy bien. Pero sí me gustaría estar asociado a alguna marca que admire”.
Antes de despedirnos, les pedimos definir ‘Me has robado el corazón’ en tres palabras. Ana elige: “divertida, mágica, romántica”. Óscar completa: “Una peli para disfrutar, para amar, para querer más. Para comerte unas palomitas gigantes y salir del cine sintiéndote bien”.