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Victoria Beckham ha pasado por casi todas las etapas posibles dentro de la cultura pop: estrella mundial con las Spice Girls, una de las celebridades más fotografiadas de los años 2000, diseñadora de lujo y, más recientemente, empresaria de belleza. Pero es precisamente esta última faceta la que está transformando las dimensiones de su compañía.
La belleza representa actualmente alrededor del 60% del negocio de Victoria Beckham, hasta convertirse en la principal fuente de crecimiento de un grupo cuyos últimos resultados anuales situaron los ingresos totales en 129,8 millones de libras, un 15% más, y el beneficio operativo en 7,3 millones. Según estimaciones recogidas por Puck, la división beauty estaría generando alrededor de 100 millones de dólares.
En una reciente entrevista con The Business of Beauty, la empresaria habló sobre cómo construyó este negocio, las decisiones que tomó para diferenciarlo de otras marcas de celebridades y por qué sigue prefiriendo crecer más lentamente antes que comprometer el posicionamiento que ha creado.
De las Spice Girls a construir una marca de belleza de lujo
La idea no nació de la noche a la mañana. Victoria llevaba años intentando incorporar la cosmética de forma seria a su universo creativo cuando una colaboración con Estée Lauder en 2016 confirmó que existía una demanda real por productos relacionados con su forma de maquillarse.
Tres años después nació Victoria Beckham Beauty.
En lugar de lanzarse con una colección gigantesca, la empresaria comenzó con una selección muy concreta: sus ahora reconocibles Satin Kajal Liners, las sombras individuales Lid Lustre y pequeñas paletas destinadas a conseguir el smoky eye que durante años había formado parte de su propia imagen.
La estrategia era sencilla en apariencia, pero poco habitual en un mercado que entonces apostaba por enormes paletas de sombras y lanzamientos constantes. Beckham quería construir una especie de armario de maquillaje, compuesto únicamente por productos que ella consideraba realmente necesarios.
El eyeliner terminó convirtiéndose en el número uno de la firma, pero la compañía consiguió algo todavía más importante: demostrar que podía vender con éxito en diferentes categorías.
Actualmente, las Foundation Drops con TFC8®, desarrolladas en colaboración con Augustinus Bader, son su segundo producto más vendido, mientras que Portofino ‘97, un perfume cítrico y amaderado inspirado en la costa italiana, ocupa la tercera posición.

Foundation Drops con TFC8® y Portofino '97, los productos estrella de Victoria Beckham
226 versiones para conseguir una sola barra de labios
Una de las claves del crecimiento ha sido precisamente no acelerar los lanzamientos. Su nuevo Rouge Victoria, una colección de seis barras de labios rojas, necesitó 226 iteraciones de diseño antes de alcanzar el resultado definitivo. "Nos ha llevado años crear esa barra", reconoce la cantante.
El producto resume bastante bien cómo trabaja actualmente la compañía. No solo se estudió la fórmula. El packaging, la campaña, las modelos, la fotografía e incluso la experiencia de sacar el labial del bolso fueron considerados parte de la misma construcción de lujo.
El envase combina un acabado alabastro pulido con una tapa de efecto espejo que permite utilizarla para realizar retoques. Además, cada pieza presenta pequeñas diferencias.
"Es un objeto que te hará sentir orgullosa cuando lo saques de tu bolso", explica.

Rouge Victoria by Victoria Beckham Beauty
Detrás de un lanzamiento aparentemente tan tradicional como una barra roja hay, por tanto, una estrategia mucho más amplia: hacer menos productos, tardar más en desarrollarlos y conseguir que cada uno tenga una identidad reconocible.
Victoria Beckham evitó convertirse en otra marca de celebrity
La compañía también tomó una decisión relevante desde el comienzo: rodearse de personas procedentes de la industria.
Entre ellas estuvo Sarah Creal, que lideró el desarrollo de producto durante los primeros años, y actualmente Lauren Edelman, antigua ejecutiva de Chanel y consejera delegada de Victoria Beckham Beauty.
Edelman ha ayudado a construir un modelo donde las decisiones comerciales conviven constantemente con la necesidad de proteger la imagen de la firma. Ese equilibrio también explica por qué Victoria no siempre obtiene inmediatamente aquello que quiere. Cuando comenzó a desarrollar la compañía, su intención era lanzar una base de maquillaje desde el principio. Una amiga vinculada al sector le aconsejó que esperara.
"Fue el mejor consejo", admite ahora, porque desarrollar el producto con el nivel que buscaba terminó necesitando varios años.
La empresaria ha aplicado una filosofía similar a la distribución. Mientras muchas marcas emergentes buscan entrar cuanto antes en grandes cadenas internacionales, Victoria Beckham Beauty ha crecido sin depender de un retailer global como Sephora. A finales de año, la firma estará disponible en aproximadamente 300 puntos de venta, incluyendo La Samaritaine en París, Harrods en Londres y Bloomingdale’s en Nueva York.
La compañía también mantiene conversaciones para ampliar su presencia en Asia y Sudáfrica, aunque la intención continúa siendo seleccionar cuidadosamente cada socio.
Beauty ya está cambiando también su negocio de moda
Moda y cosmética tampoco funcionan ya como dos departamentos completamente separados.
Durante el último desfile de Victoria Beckham Primavera-Verano 2027 en París, las modelos aparecieron con diferentes versiones de un intenso labio rojo creado por Lucia Pica. Era, en realidad, un adelanto de Rouge Victoria antes de su lanzamiento internacional.
La ropa genera el universo visual; el maquillaje permite trasladar una parte de ese mundo a un público considerablemente más amplio. Y el éxito de beauty, a su vez, refuerza el atractivo de toda la marca Victoria Beckham.
El crecimiento tampoco ha pasado inadvertido para posibles compradores. La compañía contrató a Rothschild & Co para explorar alternativas estratégicas, mientras el negocio reúne muchas de las características que buscan los grandes grupos de lujo: posicionamiento premium, productos reconocibles, crecimiento internacional todavía disponible y una fundadora estrechamente ligada a su identidad.
Victoria, sin embargo, insiste en mantener la misma filosofía que le permitió llegar hasta aquí. "Estamos apenas empezando a descubrir lo que realmente podemos conseguir y todos somos increíblemente ambiciosos. Dicho esto, nunca quiero comprometer nada", asegura. "Veo muchísimas oportunidades, pero no podemos precipitarnos".




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