Louis Vuitton transforma su sello más reconocible en una experiencia íntima. En Le Damier de Louis Vuitton, el histórico patrón de cuadrados —que alguna vez cubrió baúles de viaje rumbo a destinos lejanos— se reinventa en oro y diamantes, adaptándose al movimiento natural del cuerpo y a la luz cambiante del día.
Presentada originalmente en 2024, la colección introdujo una nueva visión del motivo Damier, combinando la geometría precisa con la suavidad de las texturas preciosas. En 2025, una nueva tonalidad amplía su narrativa: el oro rosa, que se suma al blanco y al amarillo, aportando una calidez discreta y una elegancia contemporánea. Anillos, brazaletes, pendientes y collares se entrelazan con naturalidad, pensados para superponerse o acompañar la piel con ligereza.


Cada pieza está elaborada a mano, eslabón por eslabón, con la minuciosidad propia de la alta relojería. El oro se curva y respira, dejando que la luz se filtre entre sus formas, mientras los cierres se integran en el diseño, casi invisibles. El resultado es una sensación de fluidez: joyas que no reposan sobre la piel, sino que se funden con ella. El juego entre el oro pulido y los pequeños diamantes ligeramente descentrados crea un ritmo visual armonioso, un eco de la visión de Gaston-Louis Vuitton, apasionado por las proporciones, la geometría y el arte del detalle.



El oro rosa añade ahora un matiz emocional, como el resplandor de una tarde que se apaga lentamente. Más que un adorno, cada pieza es una declaración silenciosa de sofisticación y herencia. Le Damier de Louis Vuitton celebra la artesanía que se mueve con la vida misma: imperfecta en su perfección, eterna en su esencia.