• La actriz se sinceró sobre su vida familiar, la educación de su hija y los difíciles recuerdos de su etapa en el ballet.

Mónica Cruz atraviesa uno de los momentos más tranquilos y personales de su vida, y durante su reciente aparición en Sevilla para el estreno de la segunda temporada de ‘Berlín’, la actriz dejó ver una faceta mucho más íntima y familiar. En declaraciones recogidas por Lecturas, la intérprete habló abiertamente de su relación con sus sobrinos, los hijos de Penélope Cruz y Javier Bardem, y dejó claro que ocupa un papel muy importante dentro de la familia.

Lejos de la imagen distante que muchas veces rodea a las grandes sagas de Hollywood, Mónica describió una dinámica completamente cotidiana, cercana y llena de complicidad. Aunque admite que a veces rompe alguna norma familiar, también asegura que sabe ponerse firme cuando hace falta.

“Si vienen a casa y mi hermana me dice: ‘No les des dulce’, pues tampoco le hago mucho caso”, confesó entre risas. Pero inmediatamente aclaró que su implicación en la vida de sus sobrinos va mucho más allá de los caprichos: “Si me tengo que poner firme con mis sobrinos, como estoy muy presente en sus vidas, lo hago. Les puedo echar broncas y no pasa nada”.

La actriz explicó que el vínculo con los pequeños es muy estrecho porque pasan muchísimo tiempo juntos. “Están muy presentes en mi vida, y yo en la suya”, aseguró, dejando entrever la unión que existe dentro del clan Cruz-Bardem.

Además de hablar de su papel como tía, Mónica Cruz también reflexionó sobre la maternidad y la adolescencia de su hija Antonella, que acaba de cumplir 13 años. La actriz reconoció que educar a una adolescente implica negociar constantemente. “Eso es un negocio todo el día”, comentó con humor.

Aun así, se mostró orgullosa de la personalidad de su hija, especialmente de su pasión por el voleibol y de cómo mantiene los pies en la tierra pese a crecer en un entorno mediático. De hecho, la actriz explicó que controla de forma estricta el acceso de Antonella a las redes sociales y plataformas como TikTok.

La actriz Mónica Cruz posa en la alfombra roja de la Premiere Global de 'Berlín y La Dama del Armiño' de Netflix / EuropaPress

“Lo tengo muy restringido. Le dejo ver diez minutos de TikTok el fin de semana”, explicó, insistiendo en que prefiere educar desde la conciencia más que desde la prohibición.

La entrevista también dejó uno de los testimonios más duros sobre su pasado dentro del mundo del ballet. Mónica recordó públicamente algunos métodos extremos que sufrió durante su formación como bailarina, incluyendo controles públicos de peso en el conservatorio.

“Podíamos haber terminado todas anoréxicas”, confesó sobre aquella etapa, denunciando la presión estética a la que eran sometidas muchas jóvenes bailarinas.

Pese a esos recuerdos difíciles, la actriz asegura que la disciplina de la danza terminó marcando positivamente su vida y continúa acompañándola incluso en su nueva faceta como diseñadora, proyecto que desarrolla junto a Silvia Fernández.

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