El funeral de Harald V de Noruega reunirá este 9 de septiembre en Oslo a buena parte de la realeza europea para despedir al monarca después de 35 años de reinado. Sin embargo, junto al carácter solemne de la ceremonia, existe una presencia que inevitablemente concentrará parte de la atención: la de Marius Borg Høiby, hijo de la reina Mette-Marit, que ha obtenido un permiso especial para asistir al último adiós familiar.

Su posible aparición en la Catedral de Oslo supondrá mucho más que su regreso a un gran acontecimiento de la Familia Real noruega. También podría provocar el primer encuentro público, desde su condena, con algunos miembros de las monarquías europeas que le conocieron cuando todavía era un niño y crecía alrededor de la familia del entonces príncipe heredero Haakon.

El féretro del rey Harald de Noruega con los miembros de la familia real

Aunque Marius Borg nunca ha tenido título real ni forma parte oficialmente de la Casa Real, su infancia estuvo estrechamente vinculada a ella. Cuando Mette-Marit contrajo matrimonio con Haakon, su hijo pasó a integrarse en la vida familiar y mantuvo una relación cercana con Harald V, convertido en la práctica en una figura de abuelo para él.

Precisamente esa relación explica que la situación judicial de Marius haya quedado temporalmente en un segundo plano dentro del ámbito estrictamente familiar durante las ceremonias de despedida del monarca.

Según la televisión pública noruega NRK, Borg recibió un permiso especial para asistir al funeral de Harald V. Ya había formado parte de la comitiva familiar encargada de acompañar el traslado del féretro desde el Salón Rojo del Palacio Real hasta la capilla, una imagen que evidenció que, pese a las circunstancias que atraviesa, continúa manteniendo vínculos privados con la familia.

Su situación actual es muy diferente de aquella que conocieron las demás casas reales. El proceso judicial concluyó en junio de 2026 con una condena de cuatro años de prisión. El Tribunal de Oslo lo declaró culpable de varios delitos graves, entre ellos dos delitos de violación de personas incapacitadas, violencia y maltrato doméstico contra una expareja, conducta sexual vejatoria, amenazas y quebrantamiento de órdenes de alejamiento, además de otras infracciones. La sentencia ha sido recurrida.

Ese contexto convierte su asistencia al funeral en una cuestión especialmente delicada para el protocolo de la Casa Real noruega. La ceremonia congregará a representantes de numerosas monarquías y obligará a separar claramente el duelo privado de la enorme repercusión pública que rodea actualmente a Marius.

Entre los asistentes estarán miembros de las familias reales escandinavas, con las que los Glücksburg mantienen una relación histórica particularmente estrecha. Para figuras como Victoria de Suecia o los reyes Federico y Mary de Dinamarca, la ceremonia podría significar reencontrarse con alguien a quien conocieron desde sus primeros años dentro del entorno real noruego.

Marius Borg reapareció en los funerales del rey Harald V de Noruega.

También se espera la presencia de Felipe VI y la reina Letizia, dentro de una representación internacional que convertirá Oslo en el centro de atención de las monarquías europeas.

La circunstancia plantea una imagen insólita. Marius podría compartir espacio con quienes lo conocieron como el hijo pequeño de Mette-Marit, pero ahora lo haría después de un proceso judicial que ha sometido a la institución noruega a una enorme presión pública.

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