Febrero dejó un cielo especialmente intenso, y marzo de 2026 comienza aún bajo la influencia de esos movimientos cósmicos. La temporada de eclipses continúa activa, Mercurio sigue retrógrado durante las primeras semanas y varias alineaciones planetarias siguen marcando el ritmo emocional y mental del momento. Sin embargo, hacia el final del mes, la sensación será completamente distinta: como si el universo hubiera presionado un botón de reinicio.

El mes comienza en plena temporada de Piscis, un periodo caracterizado por la introspección, la sensibilidad y una fuerte conexión con la imaginación. Durante los primeros días, el Sol, Marte, Venus y Mercurio retrógrado se encuentran en este signo de agua, formando un potente stellium en Piscis que amplifica las emociones y la intuición colectiva. Es un momento que invita a fluir, aceptar lo que no se puede controlar y dejar ir aquello que ya no aporta equilibrio.

El primer gran evento llegó el 3 de marzo, cuando se produció el primer y único eclipse lunar total del año en Virgo. Los eclipses lunares concentran la energía de múltiples lunas llenas, y este en particular tiene una fuerte cualidad purificadora. Virgo es un signo asociado al orden y la organización, por lo que este eclipse invita a limpiar: no solo el espacio físico, sino también pensamientos, emociones y hábitos que ya no funcionan. Durante los días siguientes, hasta el 11 de marzo, esta energía seguirá resonando, marcando el cierre oficial de la temporada de eclipses.

Mientras tanto, Mercurio retrógrado continúa generando confusión y revisiones durante gran parte del mes. Sin embargo, el 7 de marzo ocurre el llamado cazimi de Mercurio, cuando el planeta se alinea exactamente con el Sol. Este fenómeno suele traer momentos de claridad mental en medio del caos retrógrado. Viejas ideas pueden transformarse en nuevas inspiraciones, aunque todavía no es momento de tomar decisiones impulsivas.

Otro cambio importante ocurre el 10 de marzo, cuando Júpiter finaliza su retrogradación anual. Tras varios meses de introspección filosófica y emocional, el planeta de la expansión retoma su movimiento directo en Cáncer, lo que favorece una mayor apertura hacia el cuidado, la empatía y las conexiones emocionales profundas.

El clima emocional continúa intensificándose con la luna nueva en Piscis del 18 de marzo, que abre una puerta hacia nuevos sueños y visiones personales. Esta lunación forma un aspecto con Urano, planeta de lo inesperado, lo que sugiere comienzos sorprendentes y giros imprevisibles. Bajo esta energía, la intuición se convierte en una brújula poderosa.

El 20 de marzo marca uno de los momentos más significativos del mes: el equinoccio de primavera en el hemisferio norte y el inicio de la temporada de Aries. Este día también simboliza el comienzo del año astrológico, cuando el Sol inicia un nuevo ciclo a través del zodíaco. Como si fuera poco, ese mismo día Mercurio retrógrado llega a su fin, aportando una sensación colectiva de avance y claridad.

En los últimos días del mes, el cielo continúa ofreciendo momentos clave. El 22 de marzo se produce el cazimi de Neptuno, que intensifica la imaginación, la sensibilidad espiritual y la conexión con los sueños. Apenas tres días después, el 25 de marzo, llega el cazimi de Saturno, un tránsito que ayuda a establecer límites más claros y a estructurar metas con mayor disciplina.

Finalmente, marzo se despide con un cambio especialmente agradable en el ámbito emocional y romántico. El 30 de marzo, Venus entra en Tauro, uno de los signos que gobierna, potenciando el placer sensorial, la conexión con el cuerpo y la búsqueda de estabilidad afectiva. Bajo esta energía, el romance se vuelve más tangible, sensual y profundamente disfrutable.

Con la temporada de eclipses finalizada, Mercurio avanzando nuevamente y la primavera abriéndose paso, marzo termina dejando atrás la sensación de turbulencia para dar lugar a una etapa de renovación. El cielo no solo anuncia cambios: también invita a escribir un capítulo completamente nuevo.