Tal y como señala la OMS, la salud va más allá del bienestar físico: se trata de estar en equilibrio también con la mente y «no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades». Junto a Portugal, España lidera en Europa el consumo de ansiolíticos en DHD. Estas tres letras aluden a la dosis diaria que los españoles toman a nivel nacional de estos y otros fármacos por cada 1.000 habitantes. Ante semejantes circunstancias, no es de extrañar que, como indica Statista, seamos los terceros en estar más preocupados por la salud mental en la actualidad. La realidad es que no nos faltan motivos para sentirnos, en algún que otro momento, vulnerables y decaídos.
La última pandemia (relativamente reciente), la subida de la cesta de la compra, la inflación monetaria, el precio del metro cuadrado y las dificultades para compatibilizar la vida familiar con el desempeño profesional son unos cuantos factores que desencadenan estrés y ansiedad. Reaccionar de este modo a las preocupaciones que hemos mencionado antes es natural y, hasta cierto punto, normal; el problema está cuando el estrés y la ansiedad se prolongan de forma casi constante e indefinida en el tiempo.
A diferencia del estrés, el trastorno de ansiedad a menudo se relaciona con preocupaciones sobre el futuro. Además, no necesita un elemento estresor externo que se esté produciendo en el presente. Por esta razón, es posible que alguien, a pesar de estar en un ambiente relajado y distendido, experimente repentinamente un episodio intenso de ansiedad.
La ansiedad no entiende de generaciones
Como se menciona en el estudio internacional de salud mental publicado por AXA el año pasado, ahora mismo el 82 % de los españoles dice sufrir estrés y/o ansiedad. De hecho, hace unos años, el Ministerio de Sanidad ya ponía de relieve la prevalencia de la ansiedad, que en aquel entonces se había convertido en el problema de salud mental más común en la atención primaria (el nivel más básico del sistema de salud).
Dada la situación, muchas personas han decidido recurrir a expertos que los ayuden a regular sus emociones y rebajar el nivel de ansiedad, hasta situarlo en un punto que no les impida seguir adelante con su vida. El 9 % de los jóvenes con edades entre los 18 y los 24 años afirma padecer ansiedad. Como muy bien señala la Biblioteca Nacional de Medicina de EUA, la ansiedad se caracteriza por ser un sentimiento de miedo e inquietud que, según la OMS, también se manifiesta en forma de una preocupación excesiva, desproporcionada, que sobrepasa el nivel de ansiedad esperable ante la supuesta amenaza que se cierne sobre la persona.
¿Tengo ansiedad? Señales habituales
La sintomatología incluye palpitaciones, dificultad para respirar, sensación de ahogo, náuseas, sudoración, mareo, temblores, imposibilidad para pensar con claridad y tensión muscular. En ocasiones, la ansiedad no se presenta sola, sino que también aparece como la causa de otros problemas. Es el caso, por ejemplo, de los trastornos del sueño, que los médicos no tienen ningún problema en vincular al trastorno de la ansiedad y al trastorno de pánico. Está científicamente comprobado que los episodios de ansiedad que se reiteran varias veces en el día dificultan la conciliación del sueño a la hora de dormir. La falta de descanso adecuado durante la noche repercute negativamente en la memoria, en la atención y en la capacidad para concentrarse. Asimismo, no alcanzar la fase REM —que abarca el 25 % del ciclo del sueño— desequilibra el estado anímico.Por tanto, los trastornos del sueño motivados o empeorados por el trastorno de ansiedad retroalimentan la ansiedad, lo que hace que el paciente se vea envuelto en un círculo vicioso del que, afortunadamente, es posible salir con la ayuda adecuada.
Plantarle cara a la ansiedad con psicólogos a golpe de clic
Hace seis años, Teresa decidió crear un espacio online donde conectar profesionales de la salud mental con ciudadanos que necesitan ayuda para dejar atrás o, cuando esto no es posible, aprender a convivir con sus problemas, ya se trate de depresión, dependencia emocional, trastornos de conducta alimentaria (TCA), ansiedad o incluso todo a la vez. Actualmente, el equipo de Teresa está formado por veinte profesionales (ella incluida) debidamente colegiados, una condición imprescindible sin la cual no podrían ejercer en España. Más de la mitad de la población española reconoce haber recurrido a algún sanitario, psicólogo y/o psiquiatra para recibir orientación. Los psicólogos de North —un nombre sumamente adecuado para un proyecto que, precisamente, se ha propuesto como objetivo ayudar a las personas a recuperar el norte— brindan más de 6.700 horas de terapia online al mes; atienden a más de 1.600 pacientes que ya se han beneficiado de una primera consulta gratuita.
Ventajas de recibir atención psicológica en línea
A diferencia de la terapia convencional, que se desarrolla en un espacio físico, la terapia online presenta ciertas ventajas que la han convertido en algo más frecuente de lo imaginable en un primer momento. Según un artículo publicado en SciELO España (Atención psicológica virtual o presencial: un análisis estadístico en psicología ocupacional), el 28,61 % de los pacientes con ansiedad incluidos en el estudio decidieron recibir atención psicológica a distancia. Aunque para la muestra se analizó el caso de varios trabajadores colombianos, el resultado nos sirve para percatarnos de esta tendencia general a ofrecer la modalidad online como una alternativa viable en la atención psicológica, no sólo en España, sino también en otros países.
Esta tendencia se debe a las ventajas que la terapia online proporciona:
- Elimina barreras geográficas.
- Permite comparar el perfil profesional y la trayectoria académica y laboral de diversos psicólogos. El equipo de North incluye especialistas en psicología forense, autoestima, trastornos de personalidad, adicciones, inteligencia emocional, etc.
- Como el equipo de psicólogos no requiere ningún espacio físico determinado donde prestar sus servicios, el precio es más económico. Hoy día, por lo general, la terapia en formato presencial cuesta de 70 a 90 euros (50 minutos de sesión). En North, en cambio, la modalidad online tiene un precio de 45 euros la hora completa (con el plan plus). Si no es un pack de varias sesiones, el precio asciende a 55 euros/hora, pero en cualquier caso resulta más barato que en la terapia presencial: supone un ahorro mínimo de 15 euros por sesión.
- Posibilidad de encontrar psicólogos sanitarios expertos en terapia cognitivo-conductual.
Con respecto a esto último, conviene resaltar que la Universidad de Sevilla se hizo eco en octubre de 2025 de los resultados de un estudio internacional sobre la efectividad de la terapia cognitivo-conductual. Se concluyó que este tipo de terapia es especialmente eficaz para tratar la ansiedad generalizada, el TOC (trastorno obsesivo-compulsivo), la depresión mayor, el estrés postraumático y ciertas fobias; nada que no aborde el equipo de psicólogos sanitarios de North.
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