España tiene un problema de talento tecnológico, y no precisamente por falta de oportunidades. Las empresas del sector TIC llevan años alertando de que miles de vacantes quedan sin cubrir por falta de profesionales cualificados, y buena parte de esas posiciones no requieren un título de ingeniería: requieren técnicos. Perfiles de soporte informático, administración de sistemas y redes que las compañías necesitan de forma inmediata y que la Formación Profesional está formando a un ritmo insuficiente para la demanda.
El técnico informático, la base invisible de la digitalización
Cada vez que una empresa digitaliza un proceso, migra a la nube, abre una tienda online o refuerza su ciberseguridad, necesita detrás profesionales que instalen, configuren y mantengan los equipos, los sistemas operativos y las redes que lo hacen posible. Es un trabajo menos mediático que el del programador o el científico de datos, pero absolutamente esencial: sin técnicos de sistemas y redes, la infraestructura digital de pymes, administraciones y grandes corporaciones simplemente no funciona.
La pandemia primero y la generalización del teletrabajo y los servicios en la nube después han multiplicado esta necesidad. A ello se suma el auge de la ciberseguridad, que ha convertido la configuración segura de redes y sistemas en una prioridad para organizaciones de cualquier tamaño.
Una vía de acceso rápida y con alta empleabilidad
Frente a los cuatro años de un grado universitario, la Formación Profesional ofrece una vía mucho más directa hacia estos empleos. El ciclo de Grado Medio de técnico en sistemas microinformáticos y redes forma en dos cursos académicos a profesionales capaces de montar y mantener equipos, desplegar redes locales cableadas e inalámbricas, administrar sistemas operativos y aplicar protocolos de seguridad informática, con una fase de formación en empresas que conecta al alumnado con el mercado laboral antes incluso de titularse.
Los datos de inserción avalan el modelo: los centros que imparten este ciclo reportan tasas de empleo muy elevadas —en algunos casos, en torno al 80 % del alumnado encuentra trabajo en el primer año tras terminar—, y las salidas profesionales son variadas: técnico de soporte, técnico de redes de datos, administrador de sistemas, técnico de servicios de internet o de bases de datos, entre otras.
Un perfil con recorrido
Otra de las fortalezas de esta vía es que no es un punto final, sino de partida. Desde el Grado Medio de informática se puede continuar hacia ciclos de Grado Superior Administración de Sistemas Informáticos en Red o Desarrollo de Aplicaciones, hacia cursos de especialización en áreas como la inteligencia artificial y el big data, o hacia certificaciones profesionales de fabricantes como Cisco, muy valoradas en el sector. El itinerario permite crecer profesionalmente sin abandonar el empleo, algo cada vez más habitual en un sector que premia la actualización constante.
La FP, cada vez más reivindicada
Durante décadas, la Formación Profesional cargó en España con un injusto estigma de "segunda opción". Los datos actuales cuentan otra historia: la matriculación en FP crece año tras año, especialmente en las familias de informática y comunicaciones, y los empleadores valoran cada vez más el perfil práctico de sus titulados. En un mercado laboral incierto, elegir una formación corta, oficial y con demanda garantizada parece, sencillamente, una decisión inteligente.
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