José María Ruiz-Mateos no deja de levantar polémica ni tras su fallecimiento. Un juzgado de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón ha paralizado la incineración de su cuerpo por una demanda de paternidad de la joven Adela Montesdeoca. Ella y su madre llevan luchando por esta causa desde abril de 2014.

La noticia, recogida por Vozpopuli, llegó a través de la abogada de la joven, Teresa Bueyes, que tomó las medidas oportuna para detener la incineración y que ha sido "acordada por el juez de Primera Instancia número 2 de Pozuelo de Alarcón con el informe favorable del Ministerio Fiscal".

Relación con una hija
Adela y su madre, desde que se inició el proceso, han estado en contacto con Begoña, una de las hijas legítimas de Ruiz-Mateos, pero "ni ella ni nadie le cogió el teléfono después de que se supiera que el estado de salud era grave". Ésta fue la única hija de los 13 hermanos que se interesó por Adela y se mostró predispuesta a hacerse las pruebas necesarias pero, al final, se echó atrás, según la abogada, por "miedo a sus 12 hermanos".

Tras la muerte del empresario, deberán ser sus hijos los encargados de afrontar el proceso judicial de esta reclamación de paternidad. El juicio se realizará el próximo 12 de noviembre y, si las pruebas de ADN resultaran favorables para Adela, la joven tendría que ser incorporada a la más que dividida herencia de Ruiz-Mateos.