Carmen Pano y su chófer, Álvaro Gallego, han reforzado este jueves en el Tribunal Supremo el relato sobre las supuestas entregas de dinero en efectivo en la sede del PSOE de la calle Ferraz. La empresaria sostuvo ante el tribunal que hizo “dos pagos de 45.000 cada uno” y situó una de esas entregas en un trayecto en taxi y otra acompañada por Gallego. El conductor, por su parte, afirmó que la vio bajar del coche en Ferraz con una bolsa en la que se apreciaban “tacos de billetes”. Ambos testimonios se produjeron en la tercera jornada del juicio por el llamado caso mascarillas, en el que se sientan en el banquillo José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama.
La clave de la sesión estuvo en esa doble ratificación. Pano no introdujo una versión nueva. Insistió en la que ya había mantenido en otras comparecencias judiciales: que llevó 90.000 euros en metálico a Ferraz, repartidos en dos entregas de 45.000 euros. Según su declaración, el dinero se lo daba Aldama. En una de las ocasiones, dijo, la esperaba “un señor nada más salir del ascensor”. También describió otra operativa paralela: Claudio Rivas le hacía transferencias a cuentas de su empresa, ella retiraba el dinero y luego lo llevaba en efectivo al despacho de Aldama. Pano ubicó esos movimientos entre 2020 y 2021.
Gallego apuntaló parte de ese relato, aunque con límites. No dijo que viera la entrega final del dinero ni pudo precisar a quién se lo dio Pano en Ferraz porque, según explicó, se quedó esperando dentro del coche. Lo que sí declaró es que vio a la empresaria bajar con una bolsa “transparente, blanca, metida dentro de otra más grande” y que en su interior se apreciaban billetes porque la bolsa estaba abierta. “Se veía que había dinero porque la bolsa estaba abierta y había tacos de billetes”, afirmó, según la crónica de Europa Press.
El chófer también situó el origen del dinero en otra parada previa. Relató que aquella mañana salieron desde la casa de Pano en Las Rozas, donde un emisario de Claudio Rivas había entregado una bolsa con efectivo “para los pagos de la licencia”, en referencia a la licencia de operador de hidrocarburos de Villafuel. Después fueron al despacho de Aldama en la calle Alfonso XIII. Allí, según su testimonio, Pano subió con una bolsa, dejó dinero y más tarde continuó rumbo a Ferraz con otra bolsa o quizá con la misma, algo que no supo concretar. Añadió que escuchó hablar de una cifra global de 600.000 euros vinculada a esa licencia.
La declaración de Gallego incorporó además otro episodio. Confirmó que el 28 de diciembre de 2020 llevó a Pano, a Rivas y a “dos ingenieros que venían de Córdoba” a las cercanías del Ministerio de Industria para una reunión relacionada con esa licencia de hidrocarburos. Ese extremo encaja con la otra derivada del caso, la que afecta a Villafuel y a las gestiones atribuidas al entorno de Aldama.