Alejandro Luzón, fiscal jefe de Anticorrupción, se ha posicionado del lado del delincuente confeso Víctor de Aldama. Este miércoles, durante la presentación de la petición de penas del Ministerio Público, ha defendido que debería haberse reducido la solicitud de años de cárcel para el empresario corruptor, en línea con la actuación desarrollada por la acusación popular del Partido Popular (PP), dejando entrever que esta era su intención, pero que su superior y fiscal General del Estado, Teresa Peramato, ha mandatado lo contario.
En esta línea, y obviando el principio de jerarquía, ha trasladado al Tribunal Supremo que no recompensar a Aldama es “una forma de alentar el silencio”. Pese a que no ha presentado ninguna prueba de las acusaciones que ha vertido y la propia Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha trasladado que su aportación ha sido nula, Luzón ha aplaudido la posición del corruptor y ha considerado “lícito” que se solicite la reducción de su pena, también reclamada por su defensa.
“Ni es la determinante ni decisiva para estas conductas, pero lo ha sido para avanzar en muchos aspectos de la investigación”, ha valorado la confesión de Aldama, que se produjo una vez ya se le habían detectado los delitos. “Por eso es posible apreciar, como hace la acusación popular (unificada en el Partido Popular), la atenuante muy cualificada, y es también admisible apreciar o valorar la atenuante privilegiada que hace su defensa", ha expuesto, dando validez y deslizando su apoyo a las reducciones de pena.
"La declaración de Víctor de Aldama se ha visto corroborada por otros elementos probatorios", ha opinado, pese a que no existe sustento para esta afirmación. “Si de verdad queremos acabar con las organizaciones criminal debemos recompensar a quienes denuncian sino la ley de silencio se impondrá en cualquier investigación de corrupción”, ha trasladado el que, a priori, es el fiscal que persigue la corrupción.
Anticorrupción niega que Sánchez sea “el uno”
Pese a que Luzón ha defendido la aportación de Aldama al juicio, ha desmentido muchas de las palabras que el corruptor vertió en su declaración, principalmente aquellas que acusaban al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, de comandar la organización criminal de la que formaba parte. "No se trata de establecer un número uno, un número dos, un número tres, y desde luego no era el número uno el presidente del Gobierno, como con notable desahogo le atribuye ese papel Aldama", ha expuesto el fiscal Anticorrupción.
Con el exministro José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García ha sido algo menos benévolo. “Se enfrentan los acusados a penas graves, pues graves son las conductas que se les imputan. En este caso nos encontramos con una corrupción orgánica, organizada y continuada. No solo estamos hablando de daño a la libre competencia o de la importancia del recto funcionamiento de la Administración Público, es mucho más que eso”, ha trasladado.
Luzón considera que lo ocurrido con las mascarillas, en referencia a este caso concreto, “es la certeza de que con esta corrupción política está disminuyendo la confianza de los ciudadanos en las instituciones que estos delincuentes pervierten”. “Está carcomiendo nuestro sistema democrático y solo una reacción contundente contra ella puede frenarla”, ha zanjado.
Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes
Síguenos en Google Discover