Los jueces de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Madrid han lanzado, este jueves, una declaración institucional conjunta para defender a Juan Carlos Peinado, artífice e instructor de la causa que pesa sobre Begoña Gómez, mujer del presidente del Gobierno. Los togados claman al cielo por las críticas recibidas de un procedimiento que ha sido corregido por instancias superiores en varias ocasiones, debido a lo delirante de los pasos dado por Peinado, y señalan directamente al ministro de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Justicia, Félix Bolaños.

“Los jueces de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Madrid reunidos en junta en el día de hoy queremos mostrar nuestro apoyo al magistrado titular de la plaza judicial número 41 de Madrid, don Juan Carlos Peinado, frente a los ataques profesionales y personales que está recibiendo en los últimos días y el cuestionamiento permanente de su labor jurisdiccional y de su independencia judicial, como consecuencia de una investigación concreta”, arranca el escueto comunicado, conformado por tan solo tres párrafos.

La “investigación concreta” a la que se refieren es la dirigida contra la esposa de Pedro Sánchez, la última obra de Peinado antes de jubilarse y que algunas voces consideran un servicio final a la derecha judicial. Nadie puede criticar a los jueces, según los firmantes de la declaración, pero Peinado puede comparar en su auto definitivo de procesamiento de Begoña Gómez, emitido este lunes, al jefe del Ejecutivo con Fernando VII. Es más, se toma la libertad de señalar conductas “propias de regímenes absolutistas”. La toga lo aguanta todo.

Cuestionar que esta instrucción, plagada de pronunciamientos similares al del auto de procesamiento, se parezca siquiera a lo cualquiera pueda considerar justicia es, para los jueces, una tropelía. Sugerir que Peinado, el mismo que archivó un caso de presunta malversación de un alto cargo de José Luis Martínez-Almeida por un contrato concedido a OKDiario, está poniendo en riesgo la Justicia es una locura absolutista, pero extender durante años un caso basado en recortes de medios de extrema derecha ya desmentidos y cuya acusación la dominan asociaciones ultranacionalistas es democracia.

“Rechazamos”, prosiguen los togados en su declaración, “las descalificaciones que hemos escuchado estos días procedentes por quienes ostentan cargos en el Ejecutivo, incluso del propio ministro de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Justicia, Félix Bolaños, que, lejos de respetar la independencia judicial y la separación de poderes, de manera constante, tratan de socavar la confianza de los ciudadanos en los jueces”, exponen en su escrito.

La ley es igual para todos, sin privilegios, y, desde esta premisa, seguiremos desempeñando nuestra función constitucional, como integrantes del Poder Judicial, y de servicio público a los ciudadanos”, se despiden Los jueces de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Madrid. Repetir un mantra hasta la extenuación a veces funciona, pero es complicado venderlo cuando los ciudadanos ven la parsimonia y tibieza de casos como la Kitchen o el que afecta al novio de Ayuso, mientras otros avanzan a gran velocidad y acumulando acusados; o la repentina ignorancia sobre quién podría ser M.Rajoy, también conocido misteriosamente como el barbas o el asturiano.

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