Los trabajos contra los incendios realizados el pasado lunes estarían dando sus frutos, de manera que la situación es “bastante más favorable” de lo que era, según informaba en las últimas horas el director técnico de extinción del operativo del Plan de Protección Civil ante Emergencias por Incendios Forestales en Castilla y León (INFOCAL). En Madrid, las labores de extinción han resultado "muy positivas", favorecidas por la bajada de temperaturas, y las miradas se dirigen ahora al entorno del río Cofio.
En la misma dirección se pronunciaba el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien antes de la noche señalaba que las condiciones que se esperaban por la noche “no eran malas” para las labores de extinción de los fuegos en el centro de la Península. La noche no habría presentado “ráfagas importantes de viento”, con lo que ha permitido que los profesionales puedan trabajar “con todos los medios”.
Según las últimas cifras expuestas por la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aaagesen, son más de 170.000 las hectáreas quemadas por las llamas en lo que va de año, un número que supone seis veces más de las que se habían quemado por estas fechas en 2025.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que hablará esta mañana para hacer balance del curso político, visitó a inicios de semana la zona afectada por el incendio de la Vall d’Uixò (Castellón), por el que se han visto afectadas más de 7.200 hectáreas y que ha obligado a desalojar a más de 16.000 personas. Pese a las labores de extinción, el responsable del Ejecutivo aseguraba que “quedan horas difíciles” ante la llegada de una nueva ola de calor, con lo que pedía extremar la precaución.
La pasa noche, el ministro del Interior advirtió de que la situación era especialmente “seria en el norte del pantano de San Juan” de Madrid, que durante todo el día fue la zona que más preocupó a los equipos encargados de trabajar contra los incendios. Los esfuerzos, por lo tanto, se centraron en que las llamas no se extendieran hasta Valdemaqueda, población que fue desalojada en el trascurso del lunes.
Las últimas horas en lo que a la extinción de las llamas se refiere han estado protagonizadas por algo más de humedad y la no existencia de ráfagas de viento “importantes”, con lo que se ha podido trabajar con todos los medios.
De hecho, ya en el transcurso del día se celebraba con contención que la situación en el incendio de Ávila, el peor de España desde que se tienen registros, es “bastante más favorable” de lo que venía siendo.
Si bien el día había sido “muy complicado” al tratarse de un fuego con muchísimo perímetro -de 160 km- que en las próximas horas contará, previsiblemente, con reproducciones. Sin embargo, “gracias a la labora de toda la gente que está trabajando y del esfuerzo de muchas personas”, la situación ha sido más favorable. Dentro del “gran peligro” que entrañaban las operaciones, éstas han salido “razonablemente bien”.
Para reducir en la mayor medida posible el riesgo, el Ejecutivo central ha firmado una orden que establece la suspensión temporal de las labores de cosecha mediante la utilización de maquinaria agrícola en la Comunidad de Madrid y en las provincias de Ávila y Toledo durante el periodo de vigencia de la emergencia de interés nacional.
La buena noticia de Toledo es que vecinos de la mayoría de municipios desalojados pudieron regresar a sus casas, lo mismo que 6.000 ciudadanos que habían sido desalojados en distintos barrios de La Vall d’Uixò, aunque han tenido que estar confinadas hasta esta mañana.
Sánchez ha insistido en la necesidad de aprobar un pacto de Estado contra la emergencia climática, calificándolo de “prioridad nacional” y haciendo suyo el principio que PP y Vox defienden en las autonomías en las que gobiernan juntos, para cuestiones que la extrema derecha y en buena parte la derecha niega.
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