ELPLURAL.COM ya ha dado cuenta en diferentes noticias de lo mal que está asimilando Antonio María Rouco Varela el hecho de que el papa Francisco haya aceptado su jubilación así como las maniobras para no tener que abandonar su residencia en el Palacio Arzobispal. El malestar no parece remitir, a tenor de una nota que ha dirigido la archidiócesis a los sacerdotes madrileños recordándoles que todavía tienen que nombrar a Rouco durante el acto central de las misas, la plegaria eucarística, cuando se consagran las hostias.

Amparado por un decreto de 1972
A Rouco le asiste el derecho vaticano como aclara la nota, pero el mero hecho de aclararlo y el tono en que lo hace invocando un decreto de 1972 denota cierto malestar. Eso sí, instan a los sacerdotes a acordarse del relevo de Rouco, Carlos Osoro, durante la “oración de los fieles”.
Esta es la nota íntegra que la Vicaría General de la archidiócesis de Madrid ha dirigido a sus diócesis:

Ante las numerosas consultas realizadas a esta Vicaría General acerca de la mención del nombre del Obispo en la plegaria eucarística de la Misa, durante el tiempo en que el gobierno de la archidiócesis está encomendado al cardenal Antonio María Rouco Varela, en cuanto Administrador Apostólico sede vacante, hasta la toma de posesión de Mons. Carlos Osoro Sierra, Arzobispo electo de Madrid, se recuerda que se ha de mencionar el nombre del Administrador Apostólico, Antonio María, de acuerdo con el Decreto De nomine Episcopi in prece eucharistica proferendo, publicado por la Congregación para el Culto Divino el 9 de octubre de 1972 (AAS 64 [1972] 692-694).

El nombre del Arzobispo Carlos se mencionará en la plegaria eucarística de la Misa a partir del día en que tome posesión del gobierno pastoral de la archidiócesis de Madrid.

Se ruega también a todos los sacerdotes que en la oración de los fieles eleven preces por el Arzobispo electo de Madrid, Mons. Carlos Osoro Sierra, para que el Señor le conceda la abundancia de los dones del Espíritu en su próximo servicio pastoral a nuestra diócesis.

Madrid, 2 de septiembre de 2014