La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha revisado el etiquetado de 71 bebidas energéticas vendidas en supermercados y advierte de que 60 de ellas superan los 150 mg de cafeína por envase, una cantidad que coincide con el límite considerado seguro en una sola toma para un adolescente de unos 50 kilos. La organización respalda la propuesta de Consumo para restringir su venta a menores y reclama medidas más duras sobre el tamaño de los envases y las advertencias en el etiquetado.
Bebidas energéticas: el problema es la cafeína... y la lata
Están en los supermercados, en las neveras de las gasolineras, en las mochilas de muchos adolescentes y en la barra de no pocos locales de ocio nocturno. Se venden con colores llamativos, nombres contundentes y una promesa implícita: aguantar más, rendir más, dormir menos. Pero la OCU ha señalado un detalle que cambia la lectura sobre las llamadas bebidas energéticas.
El problema no es solo que contengan cafeína. Está, sobre todo, en la cantidad que puede ingerirse de una sola vez cuando el formato habitual no es un pequeño envase, sino una lata de 500 ml. Según la revisión realizada por OCU sobre 71 productos a la venta en supermercados, 60 superan los 150 mg de cafeína por envase, una cifra especialmente relevante para adolescentes.
La referencia parte de los criterios de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). En una sola dosis, se considera segura una ingesta de hasta 3 mg de cafeína por kilo de peso corporal. Eso significa que, para una persona joven de unos 50 kilos, el límite estaría en torno a los 150 mg de cafeína. Muchas bebidas energéticas alcanzan o superan esa cifra con una sola lata.
Por qué no deberían tratarse como un refresco más
Aunque el nombre popular sea el de bebidas energéticas, la OCU recuerda que sería más preciso hablar de bebidas estimulantes. Su composición suele partir de una base sencilla: agua carbonatada, azúcar o edulcorantes, aromas, aditivos y cafeína. Algunas incorporan además vitaminas del grupo B, taurina, ginseng o guaraná, ingredientes a los que se atribuyen efectos revitalizantes, aunque la EFSA no ha aprobado alegaciones específicas para varias de estas sustancias.
El valor nutricional, en cambio, es limitado. En las versiones convencionales, el contenido de azúcar puede ser elevado; en las versiones light o zero, ese azúcar se sustituye por edulcorantes. Pero el elemento que más preocupa a la organización de consumidores es la cafeína añadida, especialmente cuando el consumo se normaliza entre menores.
La cafeína, en dosis moderadas, puede aumentar el estado de alerta y reducir la sensación de sueño. En exceso, sin embargo, puede provocar efectos adversos relacionados con el sistema nervioso central, como alteraciones del sueño, ansiedad o cambios en el comportamiento. La OCU también recuerda que el consumo excesivo se ha relacionado a largo plazo con problemas cardiovasculares y que, en embarazadas, puede afectar al crecimiento del feto.
Una lata de 500 ml cambia el cálculo
Uno de los puntos más llamativos del análisis es que el contenido de cafeína por cada 100 ml puede dar una impresión engañosa. Comparadas en esa unidad, muchas bebidas energéticas parecen quedar por debajo de una taza de café. Pero el consumo real no suele hacerse en vasos pequeños, sino directamente desde la lata.
Ahí está la diferencia. Una bebida con 300 o 320 mg de cafeína por litro puede traducirse en 150 o 160 mg por envase cuando la lata es de medio litro. Es decir, justo en el umbral o por encima del máximo recomendado para un adolescente de 50 kilos en una sola toma.
OCU lo resume con un dato especialmente gráfico: después de revisar el etiquetado de 71 bebidas estimulantes, encontró que 60 se pasan de los 150 mg de cafeína por lata, comprobando que se trata de una situación extendida en el lineal del supermercado.
Las marcas que alcanzan o superan el límite recomendado
La organización ha difundido una selección de bebidas energéticas muy vendidas que igualan o superan esa barrera. Entre ellas aparecen marcas internacionales, enseñas de supermercado y productos habituales en formatos de 500 ml.
Según los datos recogidos por OCU, una lata de Burn Original alcanza los 160 mg de cafeína. La bebida energética de Hacendado, marca de Mercadona, llega también a los 160 mg. Lo mismo ocurre con Golden Power Sugarfree, de Aldi, Kong Strong Extreme Zero Sugar, de Lidl, Monster Zero Sugar, Powerking, Blue Chameleon Ginseng-guaraná o C4.
Otras se sitúan justo en el límite o ligeramente por encima. Monster Ultra alcanza los 150 mg, igual que Titanium, de Eroski, Contact, Eneryeti Anyiel o Parkour. En el caso de Red Bull, el envase de 473 ml analizado por OCU contiene 151 mg de cafeína, mientras que Rockstar llega a los 155 mg.
La conclusión es clara: una sola lata puede equivaler a la cantidad máxima recomendada para un menor en una sola dosis. Y el riesgo aumenta si se toman varias al día, si se combinan con otras fuentes de cafeína o si se consumen en contextos de cansancio, deporte intenso o noches de fiesta.
La siguiente tabla recoge la selección difundida por OCU con bebidas energéticas de 500 ml —salvo el envase de Red Bull, de 473 ml— que alcanzan o superan los 150 mg de cafeína por lata.
| Bebida energética | Cafeína por litro | Cafeína por envase | % máximo diario adolescentes | % máximo diario adultos | % máximo en dosis única |
|---|---|---|---|---|---|
| Blue Chameleon Ginseng-guaraná | 320 mg | 160 mg | 107% | 40% | 80% |
| Burn Original | 320 mg | 160 mg | 107% | 40% | 80% |
| C4 | 320 mg | 160 mg | 107% | 40% | 80% |
| Contact | 300 mg | 150 mg | 100% | 38% | 75% |
| Eneryeti Anyiel | 300 mg | 150 mg | 100% | 38% | 75% |
| Golden Power (Aldi) Sugarfree | 320 mg | 160 mg | 107% | 40% | 80% |
| Hacendado (Mercadona) | 320 mg | 160 mg | 107% | 40% | 80% |
| Kong Strong (Lidl) Extreme Zero Sugar | 320 mg | 160 mg | 107% | 40% | 80% |
| Monster Ultra | 300 mg | 150 mg | 100% | 38% | 75% |
| Monster Zero Sugar | 320 mg | 160 mg | 107% | 40% | 80% |
| Parkour | 300 mg | 150 mg | 100% | 38% | 75% |
| Powerking | 320 mg | 160 mg | 107% | 40% | 80% |
| Red Bull (473 ml) | 320 mg | 151 mg | 101% | 38% | 75% |
| Rockstar | 310 mg | 155 mg | 104% | 39% | 78% |
| Titanium (Eroski) | 300 mg | 150 mg | 100% | 37,5% | 75% |
Adolescentes, exámenes, gimnasio y alcohol: el consumo que más preocupa
La preocupación de la OCU se centra especialmente en la población adolescente. Estas bebidas ya no están asociadas únicamente a deportes extremos o a adultos que buscan mantenerse despiertos. Su consumo se ha extendido entre jóvenes y preadolescentes que las utilizan para estudiar, aguantar más horas sin dormir, rendir en el gimnasio o mezclarlas con alcohol.
Ese último uso añade un factor de riesgo. La cafeína puede reducir la sensación de somnolencia y cansancio, pero no elimina los efectos del alcohol. El resultado, advierte la organización, es una especie de “borrachera completamente despierta”: la persona se siente con más energía, permanece más tiempo activa y puede seguir bebiendo durante más tiempo, aunque los efectos del alcohol sigan presentes.
La OCU también cita estudios en estudiantes de entre 16 y 17 años que vinculan el consumo de bebidas con taurina con efectos físicos como temblores o dolor en el pecho, y el de bebidas con cafeína con síntomas como fatiga, micción excesiva, insomnio y falta de descanso.
Consumo plantea restricciones y OCU pide ir más allá
En este contexto, el Ministerio de Consumo ha planteado prohibir la venta de estas bebidas a menores de 16 años y también a menores de 18 cuando superen los 32 mg de cafeína por cada 100 ml. La OCU respalda esa propuesta, pero considera que debería ampliarse con medidas adicionales.
La organización reclama, por un lado, limitar el volumen de los envases, una cuestión clave si se tiene en cuenta que el riesgo se dispara precisamente cuando una lata de gran tamaño se consume de una sola vez. Por otro, pide un etiquetado mucho más visible, similar al del tabaco, con advertencias que ocupen una parte amplia del envase y mensajes claros sobre los riesgos asociados.
Entre las advertencias que propone la OCU figuran mensajes como “No consumir combinado con alcohol” o “Puede interrumpir el sueño, causar ansiedad y alteraciones en el comportamiento”. La intención es que el consumidor perciba estas bebidas más como un producto con un efecto estimulante que como un refresco.
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