La evolución atmosférica de los últimos días apunta a un escenario meteorológico marcado por la inestabilidad, con especial incidencia en el este peninsular y en varias zonas del interior. El viernes ya dejó señales claras de un cambio de patrón, con la entrada de humedad y el encadenamiento de frentes que comenzaron a preparar el terreno para un episodio más persistente de lluvias y nieve en cotas medias y altas.
Durante la jornada del viernes, los modelos meteorológicos ya advertían de una transición hacia una situación más compleja, en la que el aire frío presente en capas bajas empezaba a interactuar con masas de aire más templadas procedentes del Mediterráneo. Este contraste térmico fue clave para activar las primeras precipitaciones relevantes y sentar las bases de un posible episodio de mayor entidad en los días siguientes.
Este sábado, la atención se centra en la posible formación de una borrasca mediterránea propiamente dicha, un fenómeno que suele tener un impacto notable en términos de lluvias persistentes y acumulados significativos. Según el escenario que maneja el modelo de referencia en estos momentos, la baja podría comenzar a gestarse sobre el norte de África para, posteriormente, desplazarse hacia el entorno de las islas Baleares, intensificándose a lo largo de su recorrido.
¿Fin de semana pasado por agua?
De confirmarse esta evolución, las precipitaciones ganarían protagonismo en amplias zonas del este peninsular, afectando de manera especial a la fachada mediterránea y a puntos del interior. No se trataría de lluvias puntuales, sino de episodios continuados, con posibilidad de que se prolonguen durante varias horas e incluso jornadas, incrementando el riesgo de acumulaciones importantes. En este contexto, las autoridades recomiendan seguir de cerca las actualizaciones meteorológicas y extremar la precaución en áreas sensibles a inundaciones.
Otro de los elementos clave del episodio es la evolución de la cota de nieve, que experimentaría cambios a lo largo del fin de semana. El aporte de aire mediterráneo, sensiblemente más suave, tendería a desplazar al aire frío que ha dominado en días anteriores. Como consecuencia, la cota podría ascender de forma progresiva, especialmente en las horas centrales del día. Aun así, la nieve no desaparecería del todo y seguiría acumulándose en zonas de montaña.
Los expertos señalan que la nieve podría continuar cayendo y sumando espesores por encima de los 900 a 1.200 metros en numerosos sistemas montañosos, especialmente en el este y sureste peninsular. Esta situación podría generar dificultades en carreteras de alta montaña y pasos secundarios, por lo que se aconseja consultar el estado de las vías antes de realizar desplazamientos.
Más inestabilidad
De cara a este próximo domingo, los modelos apuntan a que la situación seguirá marcada por la inestabilidad, con la borrasca ya más definida y plenamente instalada en el Mediterráneo occidental. Las lluvias podrían mantenerse, aunque con una distribución irregular, alternando momentos de mayor intensidad con otros de relativa tregua. El viento también podría cobrar protagonismo en zonas costeras, reforzando la sensación de tiempo desapacible.
Si la borrasca continúa profundizándose, no se descarta que las precipitaciones vuelvan a intensificarse en determinados momentos del domingo, afectando tanto a áreas costeras como a comarcas del interior. Este tipo de sistemas suele ser especialmente persistente, lo que incrementa la probabilidad de acumulados elevados en un corto espacio de tiempo.
A partir del inicio de la próxima semana, y ya con la vista puesta en el lunes, los meteorólogos seguirán evaluando si la borrasca mantiene su influencia o comienza a debilitarse y desplazarse hacia otras zonas. En cualquier caso, el episodio confirma un escenario invernal activo, en el que la lluvia y la nieve seguirán siendo protagonistas y obligarán a mantener la atención puesta en la evolución del tiempo.
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