A raíz de un estudio realizado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Ministerio de Consumo, dirigido por Pablo Bustinduy, sobre el estado del mercado de la vivienda, ha resurgido el término de “pequeño casero”, aquellos propietarios –personas físicas, no jurídicas- con solo un inmueble en régimen de alquiler, que, pese a pensar que es una de las figuras más expandidas como arrendatarios, lo cierto es que su presencia ha decaído por el auge de los multipropietarios.

Según reza el texto de la investigación, “la imagen habitual del pequeño casero con una única vivienda alquilada no responde a la realidad del mercado”, lo que se traduce es que, en el escenario del alquiler de vivienda, predominan más los arrendatarios con dos o más viviendas que aquellos que tan sólo cuentan con una. Estos datos, en cifras numéricas, se entienden al comprobar que el 60,8% cuentan con dos o más viviendas en alquiler, mientras que los pequeños propietarios solo con una, comprendiéndose en el 39,2% o, lo que es igual, cuatro de cada diez propietarios en España.

El informe busca extraer una radiografía del perfil de aquellos propietarios que alquilan sus viviendas y, en base a esta premisa, ha quedado clarificado que predominan los multipropietarios, también conocidos como grandes tenedores aquellos que cuentan con hasta diez viviendas urbanas de uso residencial. En la parte contraria, reitera la investigación que el pequeño casero “no es predominante” en la radiografía actual.

Frente a esta realidad, el poder se sitúa en manos de los grandes propietarios, que representan el 60,8% en España con dos o más viviendas en alquiler. Aunque no se determina con detalle los perfiles de quiénes poseen entre dos y diez viviendas en este régimen, sí que se realiza una distinción acuciante con el pequeño casero, que ha ido perdiendo peso en las grandes ciudades, más aun teniendo en cuenta la demanda turística.

En Las Palmas de Gran Canaria, como ejemplo de esta realidad, el 64,9% de los arrendadores particulares cuentan con más de una vivienda. Le siguen Santa Cruz de Tenerife (64,6%), Palma de Mallorca (63,1%), Barcelona (60,8%) y Madrid (56,4%). En todos estos casos, las cifras no incluyen a empresas ni fondos, es decir, personas jurídicas, por lo que la presencia real del pequeño casero sería todavía más reducida.

En esencia, la orientación que está tomando el mercado de la vivienda apunta a favorecer la inversión con los inmuebles de la mano de los grandes tenedores, disminuyendo cada vez más la presencia de estos pequeños propietarios.

El mercado del alquiler, en manos de multipropietarios y grandes tenedores

Esta realidad ha trastocado, por ende, el ámbito político, dándose reacciones como la esgrimida por Rita Maestre, portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento de la capital, aduciendo precisamente a la caída del mito del pequeño casero y el auge de los grandes arrendatarios.

“Lejos de ser propietarios modestos que alquilan su piso de toda la vida, la mayoría especula con la vivienda como negocio”, ha reprochado. Así las cosas, ha cargado este jueves al tiempo contra el argumento de la derecha política, del cual ha asegurado que “hace aguas”: “El mercado del alquiler no lo controlan familias con un piso extra: lo controlan quienes acumulan propiedades mientras millones de personas no pueden permitirse un techo. Parar esto es una obligación política”, ha urgido en sus redes sociales.

 

El informe del CSIC y Consumo apunta expresamente a esta tendencia al alza y, pese a que han quedado fuera del análisis los propietarios jurídicos –empresas y fondos de inversión- además del parque de vivienda pública, señalan que los multipropietarios controlan el 52,8% del alquiler, en manos de particulares.

Este incremento comenzó allá por 2016 y, hasta la fecha actual, aquellos que cuentan con dos o más viviendas en alquiler han visto incrementado su potencial en un 39,9%, frente al 30% de crecimiento registrado por los pequeños caseros, lo que declina a su vez en un amplio espectro para la inversión y acumulación de inmuebles.

Cabe remarcar a su vez que el porcentaje de hogares que viven en una vivienda de su propiedad ha caído del 90% en 2011 al 70,6% actual, el nivel más bajo de la serie histórica, según precisa la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España.

Un escenario que no ayuda a la problemática actual de acceso a la vivienda, por la que cual se ha ralentizado la edad de emancipación de los jóvenes, los precios de los alquileres no encuentran tope y la oferta no se igual a los mismos niveles que la demanda.

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