Un nuevo viaje a la Luna calienta motores. La misión Artemis 2 ya está en marcha con una primera jornada de pruebas para certificar la idoneidad de la nave Orion para el transporte de astronautas. Ninguna agencia espacial ha intentado tal cosa desde el final del programa Apolo de viajes a la luna en 1972. 54 años en los que los vuelos espaciales tripulados apenas se han alejado unos cientos de kilómetros de la superficie terrestre. Pero eso puede estar a punto de cambiar.
Si la misión Artemis 2 funciona, podría dar comienzo a una nueva era de exploración espacial y será, de por sí, histórica: sus cuatro tripulantes serán los humanos que más lejos han estado jamás de la Tierra, y, además, los únicos que habrán visto con sus propios ojos zonas hasta ahora no vistas de la cara oculta de la Luna. Tras el despegue y la entrada en órbita, la fase más peligrosa y compleja de la misión, dará comienzo la verdadera expedición, de unos 10 días previstos de duración aproximada.
Cronología de una misión histórica
La NASA ha decidido que el primer día de la expedición sea un prólogo. En lugar de destinar un lanzamiento a simplemente estrenar la nave Orion con humanos a bordo en órbita terrestre, sin haberla probado antes, la corporación espacial ha preferido lanzar la nave, hacer que suba poco a poco propulsada aún por la última parte que se mantiene del cohete, y tras una primera vuelta alrededor de la Tierra, cumplida su misión propulsora, la etapa superior del cohete se ha separado de la nave Orion y será su acompañante para hacer un primer ensayo general de lo que será la misión Artemis 3, que acoplará Orion con otras naves que los astronautas de Artemis 4 y 5 necesitarán para bajar a la Luna. De momento, Orion y la ICPS solo harán maniobras de aproximación y separación, con el piloto y el comandante controlando manualmente la nave.
Del segundo al quinto día, y solamente si la primera jornada se desarrolla sin contratiempos, la NASA dará paso a la siguiente fase. En tal momento, el módulo de servicio de Orion encenderá su motor principal para realizar la inyección translunar, un instante clave de cualquier misión a la Luna. La Artemis 2 solamente hará esta maniobra de la nave en su viaje a la Luna, y para evitar riesgos innecesarios, la NASA ha dejado a Orion operar en una trayectoria de libre retorno, es decir, que la nave puede girar y regresar sin necesidad de volver a propulsarse tras hacer la inyección translunar.
El sexto día, tras cuatro días de viaje de ida, la nave Orion entrará en la esfera de influencia gravitatoria de la Luna, sin insertarse todavía en la órbita del satélite terrestre. Solamente dará media vuelta alrededor del mismo, a unos 7.400 kilómetros sobre la superficie de la Luna y centrado sobre su cara oculta, siendo la primera vez en la historia de la humanidad que personas ven este lado del cuerpo celeste. Llevan años preparándose para observarla y fotografiarla, pero la fecha en la que viajarán estará en fase creciente, es decir, que menos de una cuarta parte de ella estará iluminada. En cualquier caso, podrán contemplar algunas zonas nunca antes exploradas por ojos humanos; y, sobre todo, ser los humanos que más lejos han estado nunca de la Tierra, batiendo el récord de los astronautas de la accidentada Apolo 13, que tuvo que volver a la Tierra antes de alunizar por un problema en un tanque de oxígeno.
Del sexto al noveno día está planificado el regreso. Tras el sobrevuelo lunar, la misión entrará en una fase de descanso, de experimentación y de pruebas de fiabilidad. La propia gravedad terrestre atraerá la nave de vuelta, por lo que los astronautas solamente tendrán que encender los motores auxiliares de la Orion una vez al día y mantenerla en la órbita correcta. Por último, el tramo final de la misión es semejante al de cualquier otro vuelo tripulado: descender en una cápsula espacial acorazada y especialmente preparada para aguantar las temperaturas que genera la atmósfera en 13 minutos de altísima intensidad, que concluirán con un amerizaje en el océano Pacífico en San Diego, California.