Las voz de la calle suena con fuerza desde hace cosa de dos semanas. A partir del desahucio de Maricarmen, quien era desalojada de la casa en la que vivía desde hace de 70 años -ahora podrá regresar tras un acuerdo entre su defensa y Urbagestión, la empresa propietaria del piso- el clamor por una vivienda digna se ha oído en todas las calles de España.
Con la Puerta del Sol como epicentro de la lucha, otras plazas han replicado la escena del espacio madrileño. El inicio de estas acciones llegó después de una manifestación multitudinaria por el centro de la ciudad, una protesta que, previsiblemente, volverá a inundar Madrid este sábado.
Bajo el lema Hacia la huelga general, el Sindicato de Inquilinas llamaba en los últimos días a una nueva marcha por la capital. “Tener casa no puede ser un lujo y comienza el camino hacia la huelga general por la vivienda. Comparte la convocatoria, avisa a tu gente y ven”, publicaba la organización social con una idea que refutaba tras caer los dos reales decretos en saco roto.
Además de los de Madrid, y como lleva pasando en buena parte del último mes, los vecinos de otros puntos del Estado también han hecho sonar las llaves por las avenidas, de forma que decenas de ciudades se han manifestado por la vivienda.
🔥 Tener casa no puede ser un lujo y comienza el camino hacia la huelga general por la vivienda.
— Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid (@InquilinatoMad) October 1, 2026
Comparte la convocatoria, avisa a tu gente y ven. Hacia la huelga general. 🗝️ pic.twitter.com/7ux5Irmepn
Manifestaciones, caceroladas y acampadas
Al poco de conocerse el acuerdo entre PSOE y Sumar, quienes estos días están levantado la voz en muchísimos rincones de nuestro país ya se mostraron dispuestos a mantener el pulso desde el movimiento social y anunciaban más marchas. El descontento no ha ido sino en aumento después del resultado en el Congreso de los Diputados, la gota que ha rebasado el vaso dando, si cabe, más motivos a la ciudadanía para seguir reivindicando una vivienda digna y llamando a la movilización en contra de la especulación.
Marchas hacia el Parlamento, caceroladas en el Ayuntamiento de Madrid, tiendas y sacos de dormir… la respuesta ciudadana, histórica, por el “derecho a techo” que empezó con el desahucio de Maricarmen ha alcanzado en estas semanas diferentes puntos del Estado y de las islas en forma de manifestaciones, mientras que la semilla de la capital se extendía igualmente en forma de asentamiento por Sevilla, Barcelona, Santander o Las Palmas de Gran Canaria.
La imagen emblemática de la Puerta del Sol se ha mantenido a pesar de las exigencias tanto de la Comunidad de Madrid como del consistorio de la ciudad para que Delegación del Gobierno desalojara la céntrica plaza. El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso acudía incluso a los tribunales para tratar de conseguirlo.
Entretanto, en el transcurso de la semana se producían unas declaraciones que bien podrían calificarse de llamativas, en las que el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, advertía que entre los manifestantes -que están protestando de forma pacífica- había “cuchillos de gran dimensión” y “armas arrojadizas”, además de haber hecho acoplo de adoquines. Además de las distintas afirmaciones, el regidor enviaba entre otras una imagen a Delegación de Gobierno en la que aparecía un cuchillo con pan y hummus, a la vez que las propias gentes explicaban cuál era el uso de esos objetos, y en ningún caso están relacionados con la violencia.
Pese a la criminalización por parte de las administraciones madrileñas, la instantánea que ha dejado uno de los lugares más reconocidos del país es el de miles de personas organizadas pasando días y noches, haciendo turnos en muchos de los casos, para poner coto a una lacra que trunca proyectos de futuro. Lejos de dejar a un lado la lucha, el Sindicato de Inquilinas anunciaba el pasado viernes que la llevarían a "cada barrio y a cada centro de trabajo, cada centro de salud, cada AFA y cada colegio".
Los decretos no salieron adelante
Ninguno de los decretos de vivienda salió adelante en el Congreso de los Diputados después de que también Junts, de la mano de PP y Vox, se pronunciara en contra del primer decreto, el único sobre el que el Ejecutivo mantenía la esperanza hasta horas antes de la votación, e incluso, parece, hasta el instante de la votación.
La primera de las normas prohibía hasta 2030 los desahucios a personas vulnerables, regulaba los alquileres de temporada y por habitaciones, limitaba las compras especulativas por parte de fondos y empresas, y prorrogaba dos años los contratos de alquiler que finalicen antes del 31 de diciembre de 2028. Asimismo, incorporaba incentivos fiscales, financiación al 0% para la primera vivienda y medidas para impulsar el parque público. El segundo decreto regulaba la prórroga indefinida de los contratos de alquiler.
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