La Comunidad de Madrid cerró 2025 con una cifra difícil de encajar en cualquier balance triunfalista: 86 personas trabajadoras fallecieron en accidentes laborales, dos más que el año anterior. Dicho de otro modo, en la región murió un trabajador cada cuatro días mientras desarrollaba su actividad profesional o en desplazamientos vinculados al empleo. A ese dato se suma otro que dimensiona la magnitud del problema: Madrid registró una media de 240 accidentes laborales con baja cada día, según el informe de siniestralidad laboral publicado por CCOO Madrid y UGT Madrid con motivo del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo.
El documento sindical describe unas cifras “escalofriantes” y dibuja una realidad que, año tras año, parece instalarse en la normalidad institucional. En total, durante 2025 se produjeron 160.919 accidentes de trabajo en la Comunidad de Madrid. De ellos, 87.617 causaron baja, un 1,76% menos que en 2024, mientras que los accidentes sin baja aumentaron hasta los 73.846. La aparente mejora en los siniestros con baja queda ensombrecida por el dato más grave: las muertes laborales crecieron un 2,38%, al pasar de 84 a 86 fallecidos.
Menos accidentes con baja, pero más muertes
El informe de CCOO y UGT revela una contradicción inquietante. Aunque los accidentes laborales con baja descendieron ligeramente en términos globales, los fallecimientos aumentaron. De los 87.617 siniestros que provocaron baja, 71.979 se produjeron durante la jornada de trabajo, un 3% menos que el año anterior. Sin embargo, los accidentes ‘in itinere’, aquellos que ocurren en el trayecto de ida o vuelta al trabajo, crecieron un 4,34%, hasta alcanzar los 15.638 casos.
El repunte en los desplazamientos es especialmente preocupante en los accidentes mortales. En 2025 se registraron 22 muertes ‘in itinere’, frente a las 15 del año anterior. Es decir, siete fallecimientos más en trayectos vinculados al trabajo. Según el informe, 21 de esas muertes fueron consecuencia de accidentes de tráfico, lo que refuerza la necesidad de abordar la seguridad vial laboral como parte de la prevención en las empresas.
También preocupa la evolución por sectores. Servicios continúa concentrando el mayor número absoluto de accidentes laborales, algo que los sindicatos vinculan al peso del sector en el empleo madrileño. Pero el dato más alarmante aparece en la construcción: los accidentes mortales en jornada pasaron de 14 en 2024 a 29 en 2025, más del doble en solo un año. Para CCOO y UGT, detrás de estas cifras hay factores como ritmos intensos, alta rotación, precariedad laboral y falta de formación preventiva.
CCOO y UGT exigen a Ayuso un plan de choque
Ante este escenario, los sindicatos reclaman al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso que deje de tratar la siniestralidad laboral como una estadística inevitable y la aborde como lo que es: un problema social, político y económico de primer orden. CCOO Madrid y UGT Madrid piden un plan de choque para reducir los accidentes, reforzar la prevención y actuar sobre las causas estructurales que siguen poniendo en riesgo la vida y la salud de miles de trabajadores.
Entre sus principales reclamaciones figura el incremento urgente de la plantilla de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social en Madrid, así como más personal para el Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo. Los sindicatos también exigen una actuación coordinada entre la Inspección, la Judicatura, la Fiscalía y el propio Instituto Regional para que se investiguen los incumplimientos, se depuren responsabilidades y se garantice la atención a las víctimas de siniestros laborales.
CCOO y UGT reclaman, además, intensificar los programas de vigilancia y control sobre las empresas con mayor siniestralidad. La petición apunta directamente a una idea central: los accidentes laborales no son fatalidades aisladas, sino fallos en la prevención, en la organización del trabajo o en el cumplimiento de la normativa.
Cuando el estrés y la organización del trabajo también matan
Uno de los puntos más relevantes del informe tiene que ver con las llamadas patologías no traumáticas, como infartos, ictus u otros episodios cardiovasculares o cerebrovasculares que pueden estar vinculados a las condiciones laborales. En 2025, 32 trabajadores murieron por patologías no traumáticas, lo que supone algo más del 37% del total de accidentes laborales mortales en la Comunidad de Madrid.
Aunque esta cifra es inferior a la de 2024, cuando se registraron 37 fallecimientos por estas causas, los sindicatos consideran que sigue siendo inasumible. CCOO y UGT advierten de que factores como la carga de trabajo, los horarios, los turnos, el estrés laboral, la falta de apoyo, la presión organizativa o la incertidumbre sobre el empleo pueden tener consecuencias directas sobre la salud física y mental de las personas trabajadoras.
Por eso, una de las exigencias centrales al Gobierno regional es poner en marcha un plan específico para reducir los riesgos psicosociales. Los sindicatos sostienen que la salud mental debe situarse en el centro del debate laboral y que los riesgos asociados a la organización del trabajo no pueden seguir quedando ocultos dentro de las empresas.
El agujero negro de las enfermedades profesionales
El informe también alerta de otro problema persistente: la invisibilización de las enfermedades profesionales. En Madrid, el número de partes comunicados ha pasado de 1.614 en 2019 a 1.164 en 2025, lo que supone una caída del 27,88%. Para los sindicatos, este descenso no implica necesariamente que haya menos enfermedades derivadas del trabajo, sino que muchas no se están detectando ni reconociendo como tales.
CCOO y UGT denuncian un subregistro que impide conocer la dimensión real del daño laboral y, por tanto, dificulta la adopción de medidas preventivas. Si una enfermedad causada por el trabajo se trata como una dolencia común, desaparece de las estadísticas laborales y se pierde la posibilidad de actuar sobre su origen.
Por ello, reclaman mejorar la coordinación entre atención primaria, atención especializada, servicios de prevención, mutuas, INSS y administraciones públicas. También piden formación específica para profesionales sanitarios, unidades básicas de salud laboral en las áreas sanitarias y un sistema de vigilancia sobre enfermedades profesionales, con especial atención al cáncer de origen laboral, los trastornos musculoesqueléticos, los riesgos psicosociales y los daños derivados del amianto.
El arranque de 2026 tampoco invita al optimismo. En el primer trimestre del año se registraron 22.856 accidentes laborales, con 21 personas fallecidas en solo tres meses. De nuevo, la frecuencia se repite: una muerte laboral cada cuatro días. Para CCOO y UGT, la conclusión es clara: Madrid no puede seguir normalizando una realidad en la que trabajar implica, demasiadas veces, jugarse la salud o la vida.