Los aeropuertos secundarios y las rutas con menor rentabilidad se están consolidando como los principales perjudicados por las tensiones que atraviesa el sector aéreo. A pesar de que las aerolíneas han incrementado en torno a un 6% la oferta de asientos de cara al verano, el propio sector anticipa ajustes en aquellas conexiones con márgenes más estrechos, en un intento por mejorar la eficiencia en un contexto marcado por el encarecimiento del queroseno.

En este escenario, Ryanair, principal operador en España, anunció recientemente una nueva reducción de 1,2 millones de plazas en aeropuertos regionales. Este recorte se suma a los tres millones de asientos que ya ha eliminado en el último año y medio.

La compañía irlandesa atribuye esta decisión a las tasas aeroportuarias que considera propias de un “monopolio”, en referencia a Aena, según explicó su consejero delegado, Eddie Wilson. No obstante, también admite el impacto que el aumento del coste del combustible está teniendo tanto en los precios como en la demanda.

Como consecuencia, Ryanair ha cesado completamente su actividad en aeropuertos como Asturias, Valladolid, Jerez, Tenerife Norte y Vigo, y ha reducido de forma significativa su presencia en otros como Santiago, Zaragoza o Santander. En Girona, el ajuste ha sido más moderado, con un descenso del 7%, convirtiéndose en el primer aeropuerto catalán afectado por estos recortes.

Fuentes del sector apuntan que esta situación de incertidumbre está llevando a otras aerolíneas a adoptar medidas similares en rutas menos rentables.

Es el caso de Vueling, que ha optado por paralizar la expansión de algunas conexiones debido a la volatilidad del precio del combustible. Entre ellas figura la ruta entre Barcelona y Estambul, donde la compañía había previsto aumentar frecuencias en julio, una decisión que por ahora queda en suspenso.

A nivel europeo, Lufthansa ya comunicó la cancelación de 20.000 vuelos con el objetivo de destinar recursos a aquellas rutas con mayor rentabilidad. Por su parte, Iberia y Air Europa aseguran mantener su programación sin cambios y descartan, por el momento, recortes de capacidad, aunque en el sector se reconoce que las aerolíneas tienen identificadas las rutas susceptibles de ajuste en caso de necesidad.

La Asociación de Líneas Aéreas (ALA) prevé un reparto desigual de la oferta durante el verano, con una mayor concentración de la actividad en los grandes centros de conexión, especialmente Madrid y Barcelona, donde se esperan incrementos del 8% y del 7,6%, respectivamente.

También destaca el crecimiento previsto en Alicante, con un aumento del 14%. En contraste, los aeropuertos de menor tamaño serán los más afectados por la reducción de capacidad.

En paralelo, algunos aeropuertos europeos han comenzado a reaccionar ante el alza del precio del combustible. Es el caso de Schiphol, en Ámsterdam, que ha aplicado una rebaja temporal del 10% en sus tasas. En España, sin embargo, las aerolíneas no han planteado medidas similares de forma directa, aunque sí reclaman ajustes de carácter estructural.

Desde Ryanair insisten en la necesidad de reducir las tasas de forma permanente y, pese a los recortes anunciados, descartan por ahora cancelar vuelos ya programados. Eso sí, advierten de que el incremento de tarifas es inevitable en el actual contexto.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio