La directora del hospital universitario Vall d'Hebron de Barcelona, María José Abadías, ha anunciado este lunes que el centro sanitario ha realizado el primer trasplante de cara del mundo con la donación de una persona que había recibido la Prestación de ayuda para morir (Pram), la conocida eutanasia.
Acompañada de la receptora del trasplante parcial de cara, Carme, la directora ha explicado en una rueda de prensa que este caso se trata del sexto trasplante facial realizado en España —tres de los cuales en el Vall d'Hebron — y el número 54 en todo el mundo.
Asimismo, mientras se daban a conocer los datos de la operación, el coordinador de programas de Donación y Trasplantes del Vall d'Hebron, Alberto Sandiumenge, ha aclarado que este tipo de trasplantes suponen un procedimiento “muy difícil y complejo” que en un caso como el expuesto ha requerido de la participación de más de 100 personas y varias reuniones repartidas durante meses.
El empleo del 3D
Este trasplante no solo se ha tratado del primero con una donante de eutanasia, sino que también el hospital ha realizado el primer trasplante de cara con planificación 3D con el empleo de guías de corte de la receptora y la donante simultáneamente según ha explicado el jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados, Joan-Pere Barret. Ambos logros van entrelazados ya que han sido gracias a conocer que la donante iba a recibir la Prestación de ayuda para morir, lo que permitió planificar con antelación y detalle el trasplante y crear los modelos tridimensionales.
Sumándose las medallas de primer puesto, este trasplante también se trata del primero en contar con un control continuo neurofisiológico con el Servicio de Neurofisiología Clínica; el primero con control de perfusión intraoperatorio con fluorescencia NIR (Near-Infrared) con el sistema SPY-PHI, y el primero de cara en el mundo con control posoperatorio de oximetría somática regional con infrarrojos.
Ambas caras de la operación
Un día de julio de 2024, durante sus vacaciones en Canarias, Carme fue picada por un insecto que le provocó una infección que derivó a una sepsis que la obligó a "luchar por su vida" durante dos meses y que, a su vez, terminó en necrosis en varios tejidos del cuerpo, entre los cuales la cara, la boca, la lengua y varios músculos faciales se vieron afectados.
En diciembre de 2024, la receptora acudió al Hospital Vall d'Hebron, donde el jefe de cirugía plástica Barret le planteó varias opciones y entre ellas se encontraba el trasplante de cara, por la que Carme optó, y se iniciaron los trámites para poder realizar la operación.
Por su parte, la donante se trataba de una paciente del hospital que solicitó la eutanasia por problemas genéticos, "para no dejar que fuese la enfermedad que decidiera por ella", y mostró su deseo de dar, entre otros órganos, la cara, si era oportuno.
Ante esta historia, Barret ha explicado que tanto él como su equipo cuando conocieron a la donante no podían expresar con palabras “la intensidad emocional y magnitud del momento”. “Lo único que quería saber la paciente era si podía donar la cara. Y la respuesta, obviamente, era positiva", ha explicado.
El sanitario también ha destacado la generosidad y altruismo de la paciente mientras alababa el trabajo que el cuerpo de coordinación de trasplantes había llevado a cabo, ya que como ha recordado Barret, el equipo hace una tarea diaria "silenciosa y anónima", dando confort a quienes recibirán la eutanasia y a sus familias y dando vida a los que están esperando trasplantes.
Un cambio para bien
La receptora explicó que antes de la operación llegó a pasar por tres UCIs y que en una de ellas, cuando la necrosis la alcanzó, media zona de la cara ya la tenía dormida, impidiéndole comer, respirar y hacer vida normal.
Carme ha narrado el cambio que notó cuatro meses y medio después de la operación: después de haber pasado por la UCI y la Planta de Unidad de Quemados, actualmente tiene sensibilidad en toda el área trasplantada y a diferencia del relato de meses a tras ya puede comer y beber lo cual ha descrito la receptora como “perfecto”.
Hoy en día, tal y como ha contado Carme, se encuentra haciendo periódicamente ejercicios de rehabilitación. Además, a pesar del anonimato por cuestiones legales, la receptora ha lanzado sus agradecimientos a la donante y ha destacado el trabajo del equipo de Vall d'Hebron y de Barret, a quien ha renombrado como su “ángel de la guarda”.
Los factores del procedimiento
Los trasplantes de rostro solo se realizan en unos 20 centros en todo el mundo y requieren de la participación de profesionales de la Cirugía Plástica y Microcirugía reparadora, Trasplante, Inmunología, Laboratorios, Psiquiatría y Psicología Clínica, Rehabilitación, Unidad de Cuidados Intensivos y Anatomía Patológica, entre otros.
Por parte de los implicados, donante y receptor, ambos deben compartir sexo y grupo sanguíneo, además de presentar unas medidas antropomórficas de la cabeza similares. De igual forma, el trasplante se realiza solo tras una valoración del receptor que incluye una entrevista con una persona referente "de su máxima confianza".
Superados estos pasos del procedimiento, antes de la intervención se realizaron TACs a la donante y la receptora, algo que fue posible al tratarse de alguien que iba a recibir la eutanasia y que ya sabía que iba a donar; a partir de ahí, se realizaron modelos tridimensionales digitales y una máscara de silicona para aplicar a la zona facial de la donante, reconstruyendo a la zona intervenida.
Tras todos estos pasos, llega la operación, que puede durar entre 15 y 24 horas, incluye trasplantes de piel, tejido adiposo, nervios periféricos, musculatura facial y huesos de la cara, entre otros, e incluye apoyo emocional y psicológico en el postrasplante.