El fascismo se organiza para un “verano nacional” después de una primavera en la que la tónica habitual han sido las protestas sociales. Recuperando el término que para quienes añoran un pasado en blanco y negro supuso un punto de inflexión, el de “noviembre nacional”, y dándole una vuelta en vísperas de la época estival, la derecha más radical prepara una temporada cuya hoja de ruta concreta es desconocida pero que, atendiendo a la experiencia, pasaría por acciones sustentadas principalmente en las calles a modo de protesta.

Con grupos de extrema derecha al frente como Democracia Nacional o Núcleo Nacional, y respaldados por activistas europeos, la iniciativa contra un “gobierno antifa corrupto” prevé salir nuevamente de las redes y otros espacios y ahondar en una serie de actividades de cara a las próximas semanas.

La noticia, adelantada en los últimos días por el diario Público es un ejemplo más de cómo el fascismo campa a sus anchas, con un discurso abiertamente racista y xenófobo al que acompañan, en ocasiones, acciones violentas como las de aquellos días de hace algo más de dos años en la sede socialista.

Discurso abiertamente xenófobo

La mecha que prendió la llama entonces fueron los pactos de investidura de Pedro Sánchez y la ley de amnistía, pero lo cierto es que cualquier excusa es buena para estos radicales, que beben de un descontento social que puede ser lícito para verter odio e intentar ganar lo que no fueron capaces en las urnas.

Contra un gobierno legítimo, estos grupúsculos que rechazan la democracia justifican su desempeño en la actualidad. En la presente ocasión, parece que defenderán sus próximas acciones frente a las últimas informaciones que han salido respecto del PSOE -el caso Leire o la investigación al expresidente Zapatero- o la regulación de migrantes sacada adelante por el Gobierno de coalición.

En estos puntos encuentran el apoyo de Vox y el Partido Popular, reacios por otro lado a condenar las imágenes de Ferraz, bien por la tardanza en hacerlo, bien por hacerlo con medias tintas, o bien por no hacerlo, directamente.

Además, en este caso, quienes encabezan las protestas toman como referencia la prioridad nacional del partido de Santiago Abascal, un término que reducen a “los españoles primero”, del que Vox se vanagloria y al que el PP le es difícil escapar en un contexto en el que los ‘populares’ son totalmente dependientes de la formación ultra.

En las protestas de las que participan Democracia Nacional o Núcleo Nacional la imagen es siempre la misma: muchos de sus miembros aparecen encapuchados para dificultar su reconocimiento, mientras son habituales los cánticos franquistas, la simbología nazi o los insultos al presidente del Gobierno.  

Con el apoyo de activistas europeos

El “verano nacional” disfruta antes de su andadura del respaldo de activistas europeos como el ultraderechista británico Nick Griffin, uno de los principales referentes de este sector antisistema.

El pasado 29 de mayo, el inglés aplaudió unas protestas que protagonizaron grupos ultras con la investigación al expresidente del Gobierno de fondo. Griffin se pronunció en los siguientes términos entonces: “España está viviendo actualmente protestas a pequeña escala y malestar social, que los nacionalistas pretenden liderar en oposición a lo que describen como un gobierno Antifa corrupto”.

En su canal oficial de Telegram, el británico se refirió a Democracia Nacional, quien “convocó una manifestación de urgencia frente a la sede nacional del Partido Socialista tras las últimas revelaciones sobre graves casos de corrupción política, en los que supuestamente se desviaron millones de euros durante el anterior Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero”.

“También se han dado a conocer presuntos vínculos con el narcotráfico”, añadía en un espacio en el que cuenta con más de 6.600 seguidores y a pesar de que el que fuera responsable del Ejecutivo ni siquiera ha tenido todavía la oportunidad de hablar ante un juez.

Líder veterano de la ultraderecha inglesa, forma parte de la red europea de activistas antinmigración en la que se integra Democracia Nacional, la Alianza por la Paz y la Libertad (APF, por sus siglas en inglés).

El pasado 30 de mayo, el responsable del área internacional de esta formación xenófoba española, Gonzalo Martín, acudió a Belgrado para participar en una nueva cumbre de APF junto a representantes de grupos de la misma cuerda ideológica como Forza Nuova o el Partido Nacionalista Serbio, además de los griegos K21. Todos ellos ejercieron como anfitriones.

Cabe resaltar que hay varios responsables de esta red que cuentan con antecedentes. Uno de ellos es el italiano Roberto Firoe, condenado por el asalto a la sede del sindicato CGIL en Roma (2021), al que se suma Pedro Chaparro, condenado por el asalto a la librería Blanquerna en 2013.

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora