La experiencia del tapeo es una de las tradiciones que mejor han sobrevivido al paso del tiempo, pasando de generación en generación y exportando la tapa hacia el exterior como una de las grandes cartas de presentación de nuestro país.
Pocos elementos generan tanto consenso entre residentes y visitantes: tapear representa una forma de entender la vida que identifica a España ante el mundo. Por el sentido del encuentro, por la calidad del producto gastronómico local, por el arte y el cariño en su elaboración, por la excelencia de los trabajadores y trabajadoras de la hostelería en su presentación y por el intercambio social tan necesario en un mundo que cada vez avanza más deprisa.
Se trata de un patrimonio colectivo que se renueva, experimenta, se adapta al paso del tiempo, al gusto del consumidor y a los productos de temporada, gracias al talento de quien los cultiva, los elabora y los sirve. No se entendería nuestro país, dentro y fuera de nuestras fronteras, sin el aceite de oliva de nuestros campos, sin la riqueza de nuestras huertas, sin la tradición ganadera de nuestro interior y la creatividad de una gastronomía que ha sabido situarse entre las más admiradas del mundo.
Esa capacidad de evolución demuestra cómo tradición e innovación pueden avanzar juntas. La experiencia del tapeo incorpora nuevas formas de creación gastronómica, de promoción y de relación con el visitante, manteniendo al mismo tiempo su esencia cultural y social. Esta combinación constituye uno de los principales retos y oportunidades del turismo gastronómico contemporáneo.
La tapa es tan diversa como nuestro país: quien nos visita vive una experiencia única según el destino que elija, porque cada región aporta sus sabores, tradiciones y costumbres centenarias.
Esta diversidad gastronómica contribuye además a distribuir los flujos turísticos por todo el territorio, favoreciendo la desestacionalización, el desarrollo de destinos menos masificados y la puesta en valor del patrimonio culinario de las distintas comunidades autónomas.
No es casualidad que millones de visitantes que llegan cada año a nuestro país quieran vivir la experiencia del tapeo. La gastronomía se ha convertido en uno de los grandes motores del turismo de nuestros días. Los viajeros buscan autenticidad, buscan historias, buscan experiencias que les permitan comprender los lugares que visitan. Y pocas experiencias resultan tan auténticas como la experiencia de tapear. Porque la tapa no se contempla: se comparte.
La gastronomía española se presenta como un elemento de identidad cultural y una experiencia turística diferencial, capaz de generar valor añadido, impulsar el desarrollo local y acercar al visitante a los productos y tradiciones de cada territorio.
En este sentido, la experiencia del tapeo ofrece vivencias auténticas vinculadas al territorio, a los productos locales y a las tradiciones culturales. El tapeo permite al visitante descubrir la identidad de cada destino a través de su gastronomía, convirtiéndose en una experiencia turística de alto valor añadido.
Este Día Mundial de la Tapa no es un día más. Este año, sumamos nuestro apoyo para conseguir que la experiencia del tapeo sea declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
La candidatura del tapeo ante la UNESCO representa, por tanto, mucho más que un reconocimiento simbólico. Supone poner en valor una tradición que forma parte de nuestra identidad nacional y que proyecta internacionalmente algunos de los rasgos más admirados de nuestro país: la hospitalidad, la diversidad, la creatividad y la capacidad de convertir los momentos cotidianos en experiencias memorables.
La tapa es gastronomía. Pero también es cultura, patrimonio y cohesión social.
En un contexto en el que la gastronomía se consolida como uno de los principales factores de atracción turística a nivel internacional y como motor de un turismo más sostenible y competitivo, la experiencia del tapeo representa una manifestación ejemplar de los valores que definen la oferta enogastronómica española: autenticidad, calidad, sostenibilidad, diversidad territorial e identidad cultural.
Tapear es mucho más que una propuesta gastronómica. Es una experiencia turística, cultural y social que contribuye a fortalecer la competitividad de nuestros destinos y a preservar un patrimonio vivo que genera valor económico, cohesión social y orgullo colectivo, proyectando la imagen de España en el mundo. Por ello, su reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad supondría también el reconocimiento de una forma única de entender la gastronomía como vehículo de encuentro, identidad y desarrollo sostenible.
Rosario Sánchez Grau
Secretaria de Estado de Turismo
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.