El director de Forbes en España, Andrés Rodríguez, ha advertido de las tensiones que atraviesa Madrid en plena transformación económica y gastronómica. En una conversación con David Jiménez en el podcast ‘El Director’, el periodista ha asegurado que en la capital “estamos cerca de desbordarse el vaso en muchas cosas”, señalando especialmente el precio de la vivienda, el exceso de turistas y la proliferación de restaurantes.

Durante la entrevista, Rodríguez ha reflexionado sobre la comparación recurrente entre Madrid y Miami, una analogía que, a su juicio, tiene “luces y sombras”. Por un lado, ha destacado la apertura internacional de la ciudad y la eclosión de nuevos espacios gastronómicos y de ocio; por otro, ha subrayado el incremento sostenido de los precios y el impacto que esto está teniendo en los barrios tradicionales.

Inversión extranjera y expulsión vecinal

El director de la revista económica ha apuntado que la subida de precios está desplazando a residentes de zonas céntricas y atrayendo inversión extranjera, especialmente procedente de América Latina. Para estos inversores, ha explicado, Madrid sigue siendo asequible en comparación con grandes capitales como Londres, Nueva York o París, aunque resulte cada vez más cara para los propios madrileños.

"Soy muy sensible a eso. No sé cuál es la solución. No estoy seguro que cuando vamos al centro de Londres estén los londinenses en el centro de Londres viviendo. Y en Nueva York y en Manhattan, ¿cuántos neoyorkinos hay?", ha apostillado. 

Sería una pena perder la vida de los barrios”, ha afirmado Rodríguez, citando enclaves como Chamberí, Lavapiés o el centro histórico. Sin embargo, ha reconocido la dificultad de compatibilizar la identidad tradicional con una oferta cosmopolita en expansión: “Es difícil compatibilizar esa oferta cosmopolita con querer ser el mismo barrio de mi abuela”.

¿Burbuja en la hostelería?

Rodríguez, también vinculado a la revista gastronómica Tapas, ha analizado el actual auge de aperturas en la restauración madrileña. La ciudad vive una etapa de intensa actividad, con nuevas propuestas culinarias cada pocas semanas y una creciente presencia de cocinas internacionales, incluidas asiáticas, que —según se comenta en la conversación— antes eran menos frecuentes y de menor nivel.

No obstante, el editor ha planteado dudas sobre la sostenibilidad del modelo. “Estamos cerca de desbordarse el vaso”, ha insistido, señalando que a muchos establecimientos “no les salen las cuentas”. En su opinión, en ocasiones resulta más sencillo obtener financiación para abrir un restaurante que garantizar su viabilidad económica o asegurar una ocupación estable.

Rodríguez también ha apuntado a un desequilibrio estructural en el sector: “Hay menos empresarios gastronómicos que buenos cocineros”. A su juicio, mientras el empresario prioriza la rentabilidad, el chef tiende a asumir riesgos creativos que no siempre encajan con la lógica financiera. De hecho, ha sostenido que muchos de los grandes cocineros españoles equilibran sus ingresos mediante asesorías o campañas publicitarias más que a través de sus propios restaurantes. Como ejemplo de figura mediática, ha mencionado a Dabiz Muñoz, al que define como “una estrella del rock” de la gastronomía española.

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