"Si dejo el rap Izquierda Unida perderá un millón de votos", dijo Ricardo Romero, Nega, en la canción de Los Chikos del Maiz, Cultura y Compromiso, publicada en 2012. Todavía no existía Podemos, pero el músico rapeaba píldoras políticas a Pablo Iglesias en La Tuerka, además de recorrer España en una furgoneta junto a su pareja de baile, Toni el Sucio, para escupir versos en casas okupas, primero, en grandes festivales, después. Los Chikos del Maíz han dejado un legado de letras combativas, ponderando los valores fundacionales del hip hop, por encima de intereses mercadotécnicos y llevando la conciencia de clase a la música; tomando así el testigo generacional de artistas como Fermín Muguruza o Evaristo Páramos, entre otros.

Más de seis años después, tras conseguir Podemos cinco millones de votos en unas elecciones generales, Los Chikos del Maiz anunciaron su separación y las encuestas vaticinan una dura caída del Partido Iglesias para los próximos comicios. El propio líder de Podemos pidió a Cayo Lara que llamara a los raperos ante el deterioro de IU. Sin embargo, ahora le va a tocar a él hacer esa llamada. Mientras tanto, el hombre detrás de las Ray-Ban negras responde a las preguntas de ElPlural.com y presenta su nuevo libro.

Pregunta (P)Llamando a las puertas del cielo, ¿qué se va a encontrar el lector con esta publicación?

Respuesta (R): Bueno, es un libro de viajes, unas memorias musicales. Un montón de anécdotas y muchas política. Dicen que es bastante divertido y que se lee del tirón. 

P: Simbolizas la figura de un tipo de barrio y con una marcada ideología, abiertamente marxista; sin embargo, es frecuente encontrarse con un estereotipo sobre la juventud de los barrios: chavales con chándal y Nike TN y mujeres con oros, coleta y chicle de menta. Una mínima conciencia de clase y pocas inquietudes políticas ¿Crees que hay algo de cierto en esta caricaturización?

R: Detrás de los estereotipos hay todo un mundo por descubrir. Esa caricaturización puede darse y ser acertada en algunas ocasiones pero eso no me interesa, lo que me interesa es si sirve de algo perpetuar ese tipo de estereotipos y a todas luces no, no sirven, no ayudan. Yo vengo de un barrio obrero, de la clase obrera, de una familia obrera, y no entro en ese dentro de ese estereotipo. Y como yo, hay mucha más gente. Se tiende a pensar la clase obrera como un ente homogéneo y uniforme pero no es verdad, la clase trabajadora es mucho más diversa y plural de lo que algunos pretenden hacernos ver. Pasa una cosa además, el que tira de estos estereotipos y caricaturas suele ocurrir que no proviene de la clase obrera y la visita como turista.

P: Por otra parte, entre la izquierda existe una especie de superioridad moral e intelectual sobre el sector de la sociedad anteriormente citado. ¿Qué errores crees que comete la izquierda con esta parte, que es claramente "clase obrera" pero que al mismo tiempo no tiene inquietudes políticas? ¿Qué se debe hacer para conseguir atraerlos? Hablo de esa hipocresía urbanita que atisba la periferia desde un púlpito intelectual.

R: No hay fórmulas mágicas pero no estaría de más que las cúpulas y los representantes de los partidos de izquierdas no estuvieran formadas en su mayoría por individuos que provienen de la clase media y alta (esto lo abordamos en profundidad Arantxa y yo en La clase obrera no va al paraíso). Por mucho que tu discurso sea el adecuado, costará mucho que se identifiquen contigo si no te ven como un igual. La solución no pasa por decir muchas veces ‘clase obrera’ o gritar muy alto ‘viva la clase obrera’, lo que hacen falta son políticos que provengan de la clase obrera. Los disfraces duran una noche, cuando la fiesta termina y se hace de día, se ven las costuras.

El rapero valenciano, Nega

P: Más sobre política y clase obrera. En las elecciones autonómicas de Cataluña se pudo comprobar cómo un amplio sector de ciudadanos de barrios populares votaron en masa a un partido abiertamente liberal cómo Cs, convirtiendo además a Inés Arrimadas en la candidata más votada. Algo parecido, aunque en menor medida, ha sucedido en Andalucía con Vox y el desplome de Adelante Andalucía. ¿Qué se ha hecho mal desde la izquierda para no haber conseguido fidelizar a este perfil de votante?

R: No es que la clase obrera no nos vote, es que la clase obrera sencillamente, no vota. Los niveles de abstención son dramáticos y la abstención es la que arrasa entre la clase obrera y la gente de muy abajo, el nivel de desafección es terrible, es gente que desconfía completamente del sistema porque están con un pie dentro y otro fuera. Revertir eso es muy difícil.

P: Al hilo de la anterior pregunta, parece obvio el ascenso de Vox y que en las próximas elecciones generales entrará al Congreso de los Diputados. ¿Por qué este auge del fascismo en España? ¿Por qué se vota a Vox?

R: No creo que sea un auge, siempre han estado ahí, en el Partido Popular, sólo es que ahora no tienen complejos y se han quitado la careta. Lo que gana Vox lo pierde el PP, en realidad el mapa electoral no cambia demasiado más allá del bombo mediático que se le está dando. Ahí los periodistas tienen una responsabilidad enorme y lo que vemos que están haciendo es normalizar y naturalizar a la extrema derecha como si fuera un partido más.

P: El conflicto Cataluña - España, roza el surrealismo.

R: Es el cuento de nunca acabar, y hay algunos poderes empeñados en que no se acabe porque viven y obtienen mucho rédito de ese conflicto (como antes ocurría con ETA). A mí Torra y el PdeCat me parecen unos sinvergüenzas y una banda de ladrones, pero creo en el derecho de la autodeterminación de los pueblos. Un referéndum como en Escocia sería la solución pero como te digo, hay un montón de gente con mucho poder que no quieren esto termine; les va el puesto en ello. Y desde luego estoy con el pueblo catalán (CDR’s) y no con sus representantes.

P: Me gustaría preguntarte por el feminismo y su influencia dentro de la lucha de clases y más aún en la semana del asesinato de Laura Luelmo

R: No me interesa el feminismo si no está atravesado por la cuestión de clase, que Patricia Botín se diga feminista después de echar a muchas mujeres de sus casas, pues muy bien, como si quiere decir que la tierra es plana. Respecto a lo de estos días y el asesinato de la profesora hay que ser cautelosos y prudentes y no alimentar la psicosis y la cultura del miedo (en realidad España es uno de los países más seguros y con una de las menores tasas de homicidios de todo Occidente). Un miedo y una psicosis que la derecha y la extrema derecha quieren instrumentalizar para recortar Derechos Humanos fundamentales. El populismo punitivo es muy peligroso y estos días se están leyendo auténticas barbaridades (a veces incluso entre la gente de izquierdas); la cadena perpetua o de muerte no solucionan nada ¿o acaso en EE.UU no hay asesinatos y violaciones? Muchísimos más que aquí. Además este tipo de soluciones centradas en lo punitivo no solucionan el problema porque son medidas utilizadas a posteriori, es decir, cuando el crimen ya se ha cometido. El objetivo es evitar que el crimen se produzca, evitar que mueran mujeres asesinadas. Y para esto no hacen falta penas mayores ni la pena de muerte sino educación feminista en los colegios e institutos, en las fuerzas y cuerpos de seguridad y en la judicatura. Todo lo demás son golpes en el pecho y hacerle la cama a la extrema derecha. Fíjate que los que claman por la pena de muerte y todas estas gilipolleces son generalmente los que hablan de denuncias falsas, los que dicen que las feministas exageran, etc.

P: Y también es necesario conocer tu opinión, más que por la censura institucional, que es obvia porque la has vivido en tus carnes; sino por la autocensura y la corrección política y esa especie de obsesión con lo ofensivo

R: I’m ofendidito; I’m proud (ya tienes el titular) ¿Eso faltaría no? Que tú tengas derecho a hacer chistes sobre negros, gitanos o mujeres y yo no tuviera derecho a ofenderme. Cuando hay gente que ha sido procesada y condenada a penas de prisión por injurias a la Corona, hay que tener la cara de cemento armado para decir que los chistes sobre feministas salen más caros que los chistes sobre la Monarquía, amigos de Campofrío. Es algo que todos los estómagos agradecidos que salen en el anuncio no han querido plantearse, luego quieren que defendamos el cine español. Y se venden por un puñado de euros a las primeras de cambio. Mira, llevo más de una década sufriendo censura de verdad, de la que te cierra las puertas y te veta en muchos espacios, de la que te cancela un concierto y ese mes tienes que hacer malabarismos para pagar las facturas y llenar la nevera, he tocado en Colombia para partidos políticos que han sufrido torturas y desapariciones mientras me vigilan policías antidisturbios y paramilitares y, por todo ello, cuatro gilipollas comprados por una multinacional de la mortadela no van a venir a decirme ofendidito. En mi hambre mando yo, ¿ellos pueden decir lo mismo? Ahora bien, para mí la libertad de expresión es sagrada y claro que tienen derecho a hacer chistes racistas o de mariquitas, el mismo que tengo yo a decir que tienen la puta gracia en el culo y llamarles racistas y homófobos. La judicialización de las opiniones nos lleva a un terreno demasiado pantanoso en el que, generalmente, es la izquierda la que lleva las de perder. No obstante, no deja de resultarme inverosímil y de juzgado de guardia que uno de los dramas de Occidente sea que ya no se puedan hacer chistes de mariquitas. El futuro no eran coches voladores y una rebelión de las máquinas, era la rebelión de los rancios para poder seguir haciendo chistes de mariquitas y gitanos.

P: Ya para terminar, Iñigo Errejón ha rescatado el término patria. Llegando a decir incluso que envidia a Francia por su patriotismo y exaltación de la bandera. ¿Por qué crees que desde la izquierda existe cierto prejuicio a ponderar nuestra patria y bandera y por qué la derecha ha ganado esta batalla?

R: Pues porque perdimos la guerra y no es nuestra bandera, es la bandera de los vencedores. Si fuera la bandera de todos no la sacarían en las manis contra el aborto, o contra el matrimonio gay, o contra Catalunya (y esto no lo digo yo, se lo decía Errejón al cabezón de Carromero en un programa de la Tuerka que fue legendario). Creo que no han pasado los suficientes años como para que se normalice, bajo esa bandera la extrema derecha asesinaba con total impunidad en al Transición, eso pasó hace cuatro días. Bajo esa bandera hoy, se sigue agrediendo a independentistas, homosexuales, inmigrantes… No se puede actuar como si eso no ocurriera, entiendo que la intención es buena y se hace en aras de aglutinar pero me temo que no va a funcionar porque, de alguna manera, es ponerse un disfraz que no nos queda bien. Sin contar que, en términos mediáticos y puramente tácticos, no sería más que ponerse a rebufo de VOX. Y en estos casos la gente suele preferir el original al impostado. El eje nacional creo que, al menos de momento, está condenado a fracasar en un país tan peculiar como España, primero por esa tradición que vincula la bandera a la extrema derecha, y segundo por tratarse de un país de países que alberga otras naciones y conflictos. Quizá un buen eje sería la clase social, no en términos ni con la retórica del siglo XIX pero creo que en España, el eje social conectaría mucho más que la patria; el arriba y abajo, los pobres y los ricos, el 99% contra el 1%. Esto no es Francia, ni Grecia, ni desde luego Argentina. Y no lo va a ser por mucho que nos empeñemos.