España priorizará a las personas con más posibilidades de sobrevivir para ser ingresadas en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de los hospitales, según un plan preparado por los jefes de servicios de Medicina Intensiva y las sociedades de médicos y enfermería ante el aumento de casos de COVID-19. Según estiman los expertos, la demanda de UCI podrían llegar a superar el 20%% sobre la capacidad de estas salas.

Como ya ocurrió en Italia, nuestro país se enfrenta al terrible escenario de tener que priorizar pacientes. "Admitir un ingreso puede implicar denegar otro a otra persona que puede beneficiarse más, de forma que hay que evitar el criterio primero en llegar, primero en ingresar", dice el texto elaborado por el Grupo de Trabajo de Bioética de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc) y cuyo contenido han consensuado con la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), según avanza el diario El Mundo.

Criterios a tener en cuenta

Los especialistas reflejan en su texto que la limitación de recursos en una situación de pandemia como la que castiga a España lleva a "consensuar una serie de criterios técnicos y éticos comunes", y el primero que plantean es que el ingreso en UCI se base en "maximizar el beneficio común. Ante pacientes críticos con patologías críticas diferentes de la infección por Covid-19, se debe valorar ingresar prioritariamente al que más se beneficie".

"No ingresar a personas en las que se prevé un beneficio mínimo (como situaciones de fracaso multiorgánico, riesgo de muerte calculado por escalas de gravedad elevado o condiciones de fragilidad avanzada...)", dice el plan, que recomienda, además, "valorar cuidadosamente el beneficio de ingreso de pacientes con expectativa de vida inferior a dos años".

"Priorizar a la persona con más años de calidad de vida"

Los expertos piden usar herramientas como la conocida en el ámbito médico Necpal, según la cual ante dos pacientes contagiados de coronavirus, "se debe priorizar a la persona con más años de vida ajustados a la calidad", con arreglo a indicadores (AVAC o QALY) que, según los redactores del documento, aúnan cantidad y calidad de vida. O sea, hay que se debe dar prioridad al paciente que ofrezca una mayor esperanza de vida con calidad.

La edad no será el único elemento a considerar

La edad del enfermo, sin embargo, no debe tenerse en cuenta, o, al menos, "en ningún caso debería ser el único elemento a considerar en las estrategias de asignación". En el texto de recomendaciones se pide valorar al paciente "de forma global, y no la enfermedad de forma aislada". Aunque, se añade que en el caso de personas mayores un factor a tener en cuenta a la hora de tomar la decisión de su ingreso es la "supervivencia libre de discapacidad, por encima de la supervivencia aislada". 

Más allá de criterios estrictamente terapéuticos, los especialistas recomiendan valorar otros factores para decidir un ingreso, como "las personas que están a cargo del paciente, para tomar decisiones maximizando el beneficio del mayor número de personas". Además, se debe tener en cuenta "el valor social de la persona".

"Pacientes con pocas posibilidades no ingresarán en la UCI"

En cuanto a la valoración global del enfermo, el Grupo de Trabajo de Bioética de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias y la Sociedad Española de Medicina Interna plantean usar el sistema de clasificación de cuatro prioridades, al que se acostumbra en las UCI: pacientes críticos e inestables que necesitan monitorización y tratamiento intensivo (prioridad 1), pacientes que precisan monitorización e intervención inmediata (2), pacientes con pocas posibilidades de recuperarse por su enfermedad de base o por la aguda (3) y pacientes con beneficio mínimo o improbable (4).

En casos de crisis sanitaria como la que vive España por el brote de coronavirus, "se tenderá a no ingresar en las UCI a los pacientes 3 y 4", dice el texto.

El sistema no les dejará desprotegidos

Los expertos proponen no ingresar a aquellos enfermos que hayan expresado mediante un documento de voluntades anticipadas su rechazo a "medidas invasivas", y sugieren agruparles en áreas específicas dentro de las UCI.

El sistema sanitario no dejará desprotegidos a los pacientes que no sean prioritarios, sino que debe "ofrecer alternativas asistenciales de calidad que cubran las necesidades básicas y esenciales de las personas y de sus familias". A estas últimas se deberá informar de "la extraordinariedad de la situación y la justificación de las medidas propuestas".

Las organizaciones firmantes plantean a las autoridades sanitarias el diseño de un plan de emergencia "que planifique la distribución de pacientes entre áreas geográficas" y la creación de un comité de expertos territorial, asesorado por profesionales y comités de bioética.