Nadie podía imaginar cómo iba a empezar la semana en la barbería Elián Master Barber de València. Lo que parecía un lunes (4 de mayo) normal, se convirtió en la escena de un crimen entre amigos. 

En la normalidad de un día cualquiera, un joven de 18 años y cliente de la barbería se encontraba sentado en la butaca mientras uno de los dos peluqueros que se encontraban trabajando le cortaban el pelo. 

Poco antes de las 13:25 horas del lunes y con el cliente sentado en la butaca de la barbería, los dos peluqueros presentes se enzarzaron en una discusión aparentemente banal por la distribución de tareas que había determinado el jefe del establecimiento y que a uno de los dos no le parecía bien. 

Juan Pablo J. O., de 26 años, era el peluquero enfadado que no aceptaba que el jefe hubiera designado como encargado de la barbería a su compañero y amigo Cristian Y. T., de 25 años, quien cortaba el pelo al cliente de 18 años. Además, se echaban en cara el uno al otro diferentes acusaciones sobre cómo limpiaban o no la barbería, algo que lo desencadenó todo previamente a través de un rifirrafe a través de mensajes de WhatsApp. 

Ambos, empleados y amigos, iniciaron una pelea en la que, fruto del acaloramiento y la subida de la tensión en el ambiente, llegando a insultar gravemente a las parejas de ambos, Juan Pablo J. O. cogió un cuchillo frutero que solían utilizar para cortar limones y le asestó una puñalada en mitad del pecho a su amigo Cristian Y. T.

La sangre empezó a inundar abundantemente el pecho del agredido con el cuchillo, que, tambaleándose, consiguió salir por la puerta de la barbería a la acera con la intención de pedir ayuda. Cayó desplomado en plena calle ante la atónita mirada de los viandantes y la estupefacción del cliente de 18 años que fue el único testigo del suceso y que no daba crédito. 

El agresor, Juan Pablo J. O., fue consciente de inmediato de lo que acababa de hacerle a su amigo y se asustó notablemente en cuanto vio la abundante sangre y a su compañero desplomarse por su puñalada. Aunque parezca paradójico, el agresor reaccionó al segundo pidiendo auxilio a viva voz e intentó taponar con su propia camiseta la herida en el pecho de su amigo, que yacía en el suelo de la acera y todavía mantenía la respiración. 

La casualidad hizo que un coche patrulla de la Policía Nacional entrase a la calle donde se encuentra la barbería, momento en el que la gente que trataba de auxiliar al peluquero ensangrentado alertó a la patrulla para que se detuviese y ayudara a controlar la situación. 

Cristian Y. T. todavía se encontraba con vida cuando los agentes se bajaron del coche patrulla. La escena que se encuentra la Policía Nacional es al agresor sin camiseta tratando de parar con la misma la hemorragia de su compañero de trabajo mientras este se desangraba en el suelo. Inmediatamente y sin oponer ningún tipo de resistencia, Juan Pablo J. O. confesó a los agentes que “no le quería herir”, con visibles gestos de arrepentimiento y de verse sobrepasado por una acción que sabía que era irremediable. 

Apenas 50 minutos después del momento de la fatal agresión, y después de más de 35 minutos de intentos por parte de los agentes y de los sanitarios de mantenerle con vida a pesar de la gran pérdida de sangre, Cristian Y. T. era dado por muerto pocos minutos después de las 14:00 horas a las puertas de la barbería donde trabajaba y donde compartía tiempo y profesión con el que era su amigo y se convirtió en su homicida. 

Ante tal desenlace, el agresor y presunto homicida fue detenido por los agentes mientras lloraba desconsoladamente y repetía que no era su intención herir a su amigo, algo que acababa de hacer costándole la propia vida. 

La Policía Científica encontró el arma, el cuchillo frutero, en una de las basuras de dentro de la barbería, además de recoger diferentes vestigios y pruebas de la evidencia de lo sucedido. Como no podía ser de otra manera, recogieron el testimonio del único testigo directo, el chaval de 18 años que se encontraba cortándose el pelo y que vio en vivo y en directo cómo un amigo asesinaba a otro por una absurda discusión. 

Se certificó la causa de la muerte por parte del forense, un shock hipovolémico causado por la abundante pérdida de sangre fruto de la única puñalada en el pecho que le asestó el agresor. 

Debido a la gravedad del crimen, con la confesión irremediable del agresor y con la visualización de las dos cámaras que se encuentran enfocando el interior y la puerta de la propia barbería, la jueza de la Plaza 12 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de València ha decretado prisión provisional, comunicada y sin fianza para Juan Pablo J. O. por acabar con la vida de su amigo y compañero de trabajo. 

La consternación se apoderó de la calle y de la zona donde se encuentra la barbería, de los vecinos, de los clientes y de todo aquel que vio cómo un lunes cualquiera de mayo se truncaba de tal manera que un amigo acababa con la vida de otro a través de una puñalada en el pecho y por una discusión que, dado el desenlace, podemos calificar de estúpida y absurda.

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