En estas últimas semanas, los incendios forestales se han convertido en los grandes protagonistas de la actualidad en España y, desde el plano institucional y político, una de las exigencias más demandadas ha sido la declaración de zona catastrófica. ¿Qué significa este estado? El Gobierno central, tal y como ha anunciado este martes el presidente Pedro Sánchez, ya ha declarado a varias provincias y zonas gravemente afectadas bajo esta condición.
Según se ha aprobado en el Consejo de Ministros último antes del verano, así como posteriormente ha anunciado el jefe del Ejecutivo central, se han declarado “zonas gravemente afectadas por una emergencia de protección civil” a los territorios afectados por los incendios de estas últimas semanas: la Comunidad de Madrid, Castilla – La Mancha, Castilla y León y la provincia de Castellón, sin olvidar la zona de Los Gallardos (Almería).
En conjunto, el Gobierno ha señalizado un total de 211 episodios catastróficos, en su mayoría consecuencia de incendios forestales entre el 31 de marzo y el 27 de julio de este año y que han provocado notables daños en 14 comunidades autónomas. Bajo este marco, cabe hacerse la pregunta del momento, ¿qué significa y qué incluye la declaración de zona catastrófica?
Claves de la declaración de zona catastrófica
Tal y como ha precisado el Gobierno este martes, según estipula la Ley 17/2015, a este escenario se le califica como “zona afectada gravemente por una emergencia de protección civil” que se establece sobre un siniestro que ha causado daños personales o materiales que alteran la vida de la población y frenan la actividad de los servicios públicos y esenciales. Es a partir de la aprobación del Consejo de Ministros cuando se delimitan los territorios afectados.
El principal objetivo de la declaración es contribuir a restablecer la normalidad, aunque la normativa especifica que estas ayudas no tienen carácter indemnizatorio. De esta manera, propietarios y residentes de viviendas habituales afectadas podrán optar a las ayudas públicas por destrucción parcial o total, desperfectos estructurales o pérdida de enseres básicos.
Según reza en el régimen estatal ordinario, se puede llegar a los 15.120 euros por destrucción total de la vivienda, habitual, 10.320 euros por daños estructurales, 5.160 euros por desperfectos no estructurales y 2.580 euros para reponer enseres de primera necesidad. Unas ayudas que podrán compaginarse con indemnizaciones de seguros y aportaciones, además de que los afectados deberán acreditar las pérdidas mediante fotografías, informes, facturas o documentación.
Estas ayudas económicas no sólo contemplan viviendas, sino también establecimientos industriales, comercios y empresas que haya sufrido daños. Sumado a ello, la Ley de Protección Civil permite habilitar ayudas por pérdidas en producciones agrícolas, ganaderas y forestales, así como líneas de crédito preferente y avales del Instituto de Crédito Oficial.
También cabe tener en cuenta beneficios fiscales como la exención del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) para inmuebles afectados, o la reducción del Impuesto sobre Actividades Económicas en el caso de empresas y negocios. Se considerarán a su vez por fuerza mayor las suspensiones de contratos o reducciones de jornada por estas causas.
Tras conocer la declaración de zona catastrófica, los afectados deberán tramitar su situación particular y demostrar los daños sufridos y su relación directa con el siniestro a través de formularios facilitados en sede electrónica del Ministerio del Interior, pudiendo presentarse a través de las respectivas delegaciones del Gobierno con un plazo de un mes desde la finalización del incendio.
“El negacionismo climático es el peor de los combustibles”
Sánchez ha avanzado que ya se han comenzado a desplegar “todas las ayudas destinadas a los daños personales, también los materiales”: “También de vías de ayudas adicionales, como son los beneficios fiscales, las extensiones de cuotas a la Seguridad Social, ayudas para reparar las infraestructuras, entre otras muchas ayudas que, evidentemente, iremos poniendo en marcha conforme vayamos haciendo una evaluación mucho más certera de la magnitud de esta catástrofe”, ha ahondado en su comparecencia desde La Moncloa.
En los mismos términos, ha hecho un llamamiento “muy particular” a todos los españoles para “actuar con la máxima responsabilidad” ante incendios forestales, puesto que el riesgo permanece tanto por la ola de calor que está por llegar como por lo que resta de temporada de verano. “Todas las administraciones, todos los profesionales y el conjunto de la sociedad debemos estar y actuar unidos contra el fuego”, ha emplazado.
Pese a que la peor fase de los fuegos de este fin de semana ya han comenzado a estabilizarse, Sánchez ha precisado que aún siguen activos ocho grandes incendios en la Península, lanzando así “un recuero lógicamente muy especial” a todos los vecinos afectados. Además, ha expresado su reconocimiento a la colaboración de todas las instituciones públicas que han participado “en la respuesta frente al enemigo común que tenemos, el fuego”, además de agradecer las labores a los servidores públicos. “El negacionismo climático es el peor de los combustibles, negar la realidad y la ciencia no nos prepara, nos hace mucho más vulnerables”, ha terminado advirtiendo.
Radiografía de los incendios forestales de este 2026
Durante el mes de abril se registraron incendios forestales en Galicia y en Asturias, el mayor de ellos el declarado en Ponteareas (Pontevedra) que alcanzó la situación operativa 2 y requirió el apoyo de medios estatales. En abril se comunicó también un episodio de fenómenos costeros en Menorca y otro de lluvias y tormentas en Cataluña.
La inestabilidad meteorológica durante el mes de mayo registró nuevos episodios de lluvias y tormentas comunicados al CENEM en Mallorca, Murcia y Cataluña. En La Rioja se produjeron los desprendimientos de un muro en Nalda y de parte de la muralla del Castillo de San Vicente de la Sonsierra. La segunda mitad del mes se caracterizó por el incremento de incendios forestales en Rugat y Benidorm, en la Comunidad Valenciana; Santa Eulària des Riu y Can Anfos, en Ibiza; y Òrrius, en Cataluña.
A comienzos del mes junio se comunicaron nuevos episodios de lluvias en Cataluña, y continuó en aumento la actividad de los incendios forestales, como los de Carrascoy-El Valle, en la Región de Murcia; Villanueva de los Castillejos, en Huelva; Padrón, en A Coruña; y Boborás, en Ourense, que alcanzaron la situación operativa 2.
Durante la segunda quincena del mes de junio, Castilla y León registró la coincidencia de numerosos incendios en la comarca de El Bierzo, y también alcanzaron la situación operativa 2 los incendios de Ezkabarte, Alcampell- Tamarite de Litera y Uncastillo. En Cataluña, los incendios de Talavera, Forallac, Sant Quirze Safaja, Tàrrega y Tiana hicieron necesaria la adopción de medidas de confinamiento preventivo en distintos núcleos de población.
Otro episodio de tormentas y lluvias de alta intensidad en La Rioja a finales de junio, asociado a un aviso naranja de la Agencia Estatal de Meteorología, que motivó la activación de la fase de emergencia, situación operativa 1, del Plan Especial de Protección Civil ante Inundaciones de La Rioja (INUNCAR). Haro fue el municipio más afectado, concentrando 70 actuaciones tras registrar 54,9 l/m2 de precipitación.
A finales de junio y principios de julio, además del trágico episodio en Los Gallardos que dejó 14 fallecidos, alcanzaron la situación operativa 2, entre otros, los incendios de Calzada de Calatrava, Leciñena, La Fueva, Borox, La Bisbal, Empordà, Loporzano, Soneja y Peñarroya de Tastavins. En los días posteriores se registraron nuevos episodios especialmente en Cataluña, Castilla y León, Illes Balears y la Comunidad de Madrid, que motivaron nuevas activaciones de los correspondientes planes de protección civil en situación operativa 1 y 2.
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