El siglo XX en términos de consumo de tabaco fue el siglo del humo, y el siglo XXI es y será el siglo libre de humos. Los datos son indiscutibles: durante los años 80 y 90 el incremento del consumo de tabaco en España fue inmenso. Ahora en 2025, camino del año 2030, la tendencia es justo la contraria. Cada vez fuma menos gente y se fuma menos cantidad. Sin duda el dato reciente más positivo es el reflejado en ESTUDES 2025 donde el consumo de tabaco entre estudiantes (14-18 años) registra mínimos históricos: un 27,3% lo ha probado alguna vez y solo un 4,3% fuma a diario. Además, el 46,4% ha intentado dejarlo en el último año.

Sin duda la Ley 42/2010, que ahora cumple 15 años de vigencia, ha sido la más decisiva para reducir el consumo de tabaco en España. Poner algo de luz de aquel apasionante proceso legislativo y político es el motivo de este artículo.

El 21 de octubre de 2010 el titular era: “El presidente Zapatero coloca a Rubalcaba al frente del rescate del proyecto socialista”. Desparecían los Ministerios de Igualdad y el de Vivienda. Hubo reacción y liderazgo político para responder a una muy complicada situación política que generó muchos cambios en el Gobierno y en el PSOE. Lo más duro y complicado en las primeras 24 horas fue la “absorción” de Igualdad dentro de Sanidad y Política Social. Era la decisión más dura emocionalmente y políticamente. La generosidad y la altura política de la ministra saliente, Bibiana Aído, que aceptó ser Secretaria de Estado, y de la nueva ministra, Leire Pajín, es algo que me enseñó muchas cosas y todas buenas de la política y sobre todo del feminismo.

Al llegar al nuevo Ministerio, la entrega de la cartera que hizo la ministra Trinidad Jiménez iba muy cargada dentro; 3 secretarías de Estado, 17 direcciones generales, 2 Agencias Estatales, Medicamentos y Seguridad Alimentaria, Plan Nacional de Drogas, el IMSERSO entre otros organismos. Un “monstruo” que tenía influencia las 24 horas del día en la vida de todos los españoles. No se ponía el sol en este Ministerio llegué a pensar alguna vez. Crisis alimentarias, asesinatos machistas, alertas de salud públicas no conocían ni fecha ni hora.

Recibimos en el traspaso todo en orden y en marcha. En una pequeña carpeta recibí de mi predecesor unos pocos documentos con los asuntos que eran los más urgentes o más complicados. Uno de ellos era lo que terminaría siendo Ley 42/2010, que ha permitido cumplir ahora 15 años sin humo en espacios públicos cerrados.

Esta ley empezó a fecundarse en 2003 con un gobierno del Partido Popular, cuya ministra de Sanidad era Ana Pastor. Por entonces las evidencias científicas señalaban de forma rotunda las trágicas consecuencias del consumo de tabaco con un resultado de más de 50.000 muertes anuales en nuestro país. En este punto de salida se aprobó el Plan Nacional de Prevención del Tabaquismo. Ni era una Ley ni colocaba la prevención del tabaquismo en el BOE, pero era un paso útil y necesario.

Con el cambio de gobierno durante el primer año de legislatura del Gobierno Zapatero se aprobó la (primera) Ley 28/2005 de medidas sanitarias frente al tabaquismo. Sobre estas piedras se construiría seis años después la ley actual. Era un primer paso, incompleto, según la ortodoxia de los expertos en salud pública y prevención del tabaquismo, pero imprescindible.

Tocaba lo más difícil, poder conseguir que todos los espacios públicos cerrados estuvieran libres de humo. Le tocaba a la ministra Leire Pajín conseguirlo, en un contexto político de crisis económica, de importantes y nada favorables recortes presupuestarios y en un ambiente de final de ciclo político y legislatura. Tocaba liderar y aprobar una Ley que restringía las “libertades” de los españoles. Recuerdo que mi planteamiento inicial en términos futbolísticos, con el que era entonces Secretario General del Grupo Parlamentario y mi amigo Eduardo Madina, era que el Athletic Club estaba en semifinales de la Champions contra el Manchester United, y que si pasábamos la final sería contra el FC Barcelona.

Había dos elementos sólidos a nuestro favor, las evidencias sanitarias del impacto del tabaco en a la salud de los españoles y por otro las evidencias económicas del negativo impacto económico del consumo de tabaco en el Sistema Nacional de Salud por enfermedades directamente relacionadas con el consumo de tabaco que representaba en torno al 10% gasto total sanitario, cifra que superaba ampliamente los 5.000 millones de euros anuales. También teníamos a favor poder situar a España entonces entre los países más avanzados de Europa al proteger a la población no fumadora frente al humo ambiental del tabaco.

Por el contrario, tanto la poderosa industria del tabaco formada por tres grandes grupos internacionales, la rama productiva española y el sector de la hostelería veían en esta ley una seria amenaza para su cuenta de resultados y su sostenibilidad a medio y largo plazo.

En el proceso de aprobar la Ley, la ministra Leire Pajín asumió un coste personal muy alto. Los intereses para que esta Ley no llegase al BOE y quedarnos en semifinales eran intereses muy poderosos, pero también lógicos y legítimos como sector económico industrial y productivo. Hoy quince años después puedo afirmar que hubo una campaña orquestada de acoso personal a la ministra que imagino pretendía hacerla doblegar y poder hacer descarrilar a la ley a través de informaciones falsas (las primeras fake news) como que había comido en un restaurante de lujo donde jamás había entrado en su vida, manipulados informes sobre el hundimiento de la hostelería, informaciones sobre sus relaciones o declaraciones ofensivas sobre su aspecto físico como las del Alcalde de Valladolid, formaban parte de un entramado político y mediático que intentaba evitar que la Ley 42/2010 finalmente llegase al BOE.

Si algo aprendí de este proceso de la ministra era su determinación y honestidad política. Por el contrario, si algo personalmente me afectó fue el silencio de algunos compañeros del PSOE, hacia los ataques personales y machistas hacia la ministra. También me afectó el silencio de algunos periodistas, que también hoy siguen en activo, que ni verificaron ni contrastaron noticias e informaciones que era totalmente falsas.

La semifinal de Champions se jugaba en el Senado. El PP que había facilitado su tramitación en el Congreso, mutaba en el Senado, bajo una lógica de poner en dificultad al Gobierno de Zapatero y jugar en “diferido” la Champions a través de la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Metió en el proceso una hábil trampa política que formaba parte de su “contencioso interno” por el liderazgo del PP con Mariano Rajoy.

Intentó condicionar el apoyo del PP en su tramité del Senado a cambio de incluir una disposición adicional transitoria para que entrará en vigor antes de seis meses, dejando a cada Comunidad Autónoma la decisión de ponerla en marcha. Era una trampa vinculada a meter la Ley del Tabaco en la campaña electoral de las municipales y autonómicas del 22 de mayo de 2011.

La final de la Champions (que finalmente la ganó ese año el FC Barcelona) terminó con 341 votos a favor, 2 votos en contra y 4 abstenciones. No obstante, la principal victoria la consiguió la sociedad española que desde ese mismo 2 de enero de 2011 hasta ahora quince años después ha demostrado una responsabilidad y ejemplaridad únicas en el cumplimiento de una ley.

David del Campo

Director del Gabinete del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad (2010-2011)

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio