A diferencia de otras series de Star Wars que han roto récords de audiencia con sus estrenos, véase The Mandalorian, Andor salió al mundo con un primer capítulo bastante bajo en su tasa de audiencia inicial. Pero, algo que también la diferencia del resto de series, es que su éxito fue creciendo poco a poco en cada episodio gracias al boca a boca. La crítica especializada la situaba en muy buen lugar, pero el público estándar fue apreciándola poco a poco hasta convertirla en una de las series más vistas del universo Star Wars.
No culpamos a todos aquellos fans que, de primeras, se bajaron del carro porque la serie no prometía ser un escenario nuevo para desarrollar tramas entre Jedis, peleas con sables de luz y la búsqueda constante del poder de la fuerza, el lado bueno contra el lado oscuro. De primeras es lo que todo fan de Star Wars desea encontrar en cada nuevo estreno. Sin embargo, Andor logró convertirse en algo mucho más político de lo habitual sin perder, en absoluto, su esencia de Star Wars. Logró el equilibrio perfecto que también pudimos ver en Rouge One, la continuación inmediata de Andor.
Puede que Andor sea una serie que atraiga más a un público maduro, quizá un adolescente no tenga muchas ganas de sumergirse en una trama de corrupción política y lucha de poderes que se aleja claramente de lo que podría considerarse una serie familiar, pero es sin duda de lo mejor que ha hecho Disney con la franquicia.
El mensaje social de la serie es innegable y la interpretación de Diego Luna aporta todo lo que Andor necesita para ser creíble. Esta trama aporta lo necesario para comprender y saber sobre por qué surge una revolución, por qué alguien como el personaje de Andor se convertiría en un rebelde que lucha por una causa de bien común a tan gran escala. Sin duda, la evolución de su personaje va acorde a lo que sería un rebelde en la vida real. Andor no es un héroe al uso que tiene claro cuál es el lado bueno y el lado malo, que está dispuesto a sacrificarse por una gran causa sin cuestionárselo y que su objetivo en la vida es acabar con las injusticias. No, Andor es un tipo que trata de sobrevivir trapicheando, que no quiere más problemas de los que ya tiene, y que siempre mira por sí mismo antes que por los demás. Cómo cambia su visión de las cosas a lo largo de las dos temporadas es lo realmente impactante y adictivo de esta serie.
En un momento actual donde las cosas a nivel mundial están tan absolutamente descontroladas, donde las guerras se inician sin pensar, con genocidios en curso, políticos de tres al cuarto jugando con las vidas de las personas, crisis de refugiados y colonialismo moderno, series como la de Andor ayudan a dar sentido y perspectiva a la banalidad del mal y el auge del autoritarismo imperante. En esta serie vemos claramente en qué consiste la manipulación mediática, el problema de la radicalización y los fanatismos sin sentido. Vemos desde dentro lo fácil que es para los poderosos manipular a los demás y cómo se puede lograr que la gente crea que los ricos y poderosos del mundo no son el enemigo.
Andor es revolución, es esperanza. Andor es resistencia.
En este nuevo episodio de Solas en casa, Alba Pino y Lidia Fernández Galiana hablan sobre la que consideran que es la mejor serie de Star Wars hasta la fecha: Andor. Y te ofrecen argumentos más que de sobra para que le des una oportunidad si aún no la has visto. ¡No te lo pierdas!
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