En internet hay creadores que destacan por su personalidad, otros por su talento y algunos por la forma en que consiguen construir comunidad alrededor de lo que aman. @kyntasia pertenece a este último grupo. Su nombre comenzó a sonar en redes gracias a un formato tan simple como poderoso: revisar y comentar dibujos de seguidores en directo. Lo que empezó como una idea para compartir conocimientos terminó convirtiéndose en un espacio donde cientos de artistas jóvenes encontraban aprendizaje, inspiración y compañía.

En una conversación con Victoria Rodríguez, la creadora y artista repasa su trayectoria, el momento en el que decidió cambiar el rumbo de su contenido y cómo su pasión por el arte terminó llevándola a trabajar en el desarrollo de videojuegos.

Durante más de dos años, Kyntasia construyó una comunidad muy particular en Twitch. En sus directos analizaba dibujos enviados por seguidores y explicaba qué cambios haría si fueran suyos. Aquellas sesiones, conocidas popularmente como “correcciones de dibujos”, pronto se viralizaron en redes.

Aunque el término generó debate —algunos defendían que “el arte no se corrige”— la intención siempre fue compartir consejos y perspectiva artística con quienes buscaban mejorar.

Sin embargo, repetir el mismo formato durante tanto tiempo terminó pasando factura.

Tras años centrada en el mismo contenido, Kyntasia sintió la necesidad de explorar nuevas facetas. Fue entonces cuando decidió probar algo completamente diferente: jugar a Dark Souls en directo.

La experiencia fue caótica, divertida y liberadora.

A partir de ese momento comenzó a alternar el arte con gaming y charlas en directo, descubriendo otra forma de conectar con su audiencia. Durante ese periodo también empezó a crecer su presencia en YouTube, donde su contenido artístico siguió llegando a nuevos espectadores.

Pero el verdadero giro en su carrera estaba aún por llegar.

Del streaming al desarrollo de videojuegos

Actualmente, Kyntasia trabaja como artista conceptual y creadora de contenido en el estudio barcelonés Penguin Armada, participando en el desarrollo del videojuego Raiders Rise.

Su rol dentro del equipo se centra principalmente en el diseño conceptual de skins, es decir, la creación de ideas visuales para los trajes o aspectos de los personajes que luego aparecerán en el juego como cosméticos jugables.

El proceso creativo comienza con una idea o temática propuesta por el equipo. A partir de ahí, artistas como Kyntasia desarrollan conceptos visuales que después pasan a producción.

Para alguien que creció jugando y dibujando desde pequeña, trabajar en un videojuego es algo más que un empleo. Es, literalmente, un sueño cumplido.

La relación de Kyntasia con los videojuegos viene de muy lejos. Su primera consola fue una Nintendo DS, que recibió siendo apenas una niña. A partir de ahí comenzó a explorar todo tipo de títulos, descargando juegos y probando cada uno que encontraba.

También recuerda pasar horas frente a los antiguos ordenadores de casa, descubriendo pequeños juegos de PC que su padre guardaba en CDs.

Con el tiempo, el arte y los videojuegos se convirtieron en dos pasiones paralelas… hasta que un día se cruzaron.

Ese momento llegó en 2018, cuando jugó por primera vez a Gris, el aclamado juego independiente del estudio Nomada Studio.

Para ella fue un punto de inflexión. No solo era un videojuego: era una obra de arte interactiva.

Fue entonces cuando comprendió que detrás de los videojuegos también había artistas, y que quizá ella podía formar parte de ese mundo.

El futuro: arte, contenido y creatividad

Aunque su actividad en redes se ha reducido desde que comenzó a trabajar en el estudio, Kyntasia no ha abandonado sus planes creativos.

Su objetivo a largo plazo es construir una marca personal dentro de la comunidad artística online, creando contenido más elaborado en YouTube: desde análisis de videojuegos hasta experimentos creativos o procesos de ilustración.

Le interesa explorar cualquier formato que implique crear cosas nuevas, ya sea diseñar personajes, probar materiales o desarrollar ideas artísticas originales.

Después de años creando contenido con presión constante, ahora prefiere volver cuando tenga tiempo para hacerlo por pasión y no por obligación.

Si algo define la visión de Kyntasia es su forma de entender los videojuegos como experiencias emocionales. Juegos como Gris o Celeste no solo destacan por su estética o su jugabilidad, sino por la forma en que abordan temas como el duelo, la ansiedad o el crecimiento personal.

De hecho, su proyecto final de carrera fue el concepto de un videojuego propio: Garden of Being, una propuesta cozy que mezcla narrativa emocional, relaciones entre personajes y mecánicas inspiradas en juegos como Life is Strange, Persona o Stardew Valley.

Una idea que refleja perfectamente su forma de ver el medio: los videojuegos no son solo entretenimiento, también pueden ser herramientas para entendernos mejor.

Y si algo ha demostrado su trayectoria es que, a veces, una pasión que empieza dibujando en internet puede terminar formando parte de la industria que crea esos mundos.