La rapera canaria Ptazeta se ha convertido en una de las voces más singulares de la escena urbana española. Nacida en Canarias y criada entre el rap, el trap y la cultura urbana, la artista irrumpió con fuerza en la industria musical a principios de la década de 2020 gracias a su estilo directo, su identidad estética contundente y su capacidad para mezclar géneros sin complejos.
Tras años de éxito, viralidad y giras constantes, la artista decidió parar. Un silencio de 18 meses que le permitió replantearse su relación con la música, su identidad artística y su bienestar personal. De esa pausa nace ahora Amor, un nuevo EP en el que explora diferentes fases emocionales del amor -desde el duelo hasta el reencuentro con uno mismo- y que marca una nueva etapa en su carrera.
En conversación con Revista Bando, Ptazeta habla sobre su regreso, la presión de la industria musical, la dualidad de su identidad artística y el proceso personal que ha dado forma a su nuevo trabajo.
Pregunta (P): Has vuelto con el single Ay Amor, una canción muy íntima dentro de un género urbano que suele ser más agresivo. ¿Qué ha pasado en estos 18 meses de silencio para llegar a algo tan personal?
Respuesta (R): La verdad es que han pasado bastantes cosas. Yo siento que este EP viene siendo como mi reconciliación con la música. Durante este tiempo he aprendido a convivir con la dualidad que tengo como persona y como artista. Hay momentos en los que hago música dentro de un género más duro, como el trap o el rap más callejero, y luego de repente me sale algo completamente distinto, como un tema más pop o más melódico.
Antes me costaba mucho aceptar esas dos partes. A veces me miraba al espejo y veía a una persona con una estética muy agresiva y luego estaba en casa con la guitarra cantando cosas mucho más suaves, casi en plan “flower power”. Eso me generaba una rayada mental bastante grande. Durante este parón he aprendido a aceptar que todo eso también forma parte de mí. Al final ahora hago música porque me apetece hacerla. Si me sale una canción de amor o un bachateo, pues adelante, porque también soy eso y también me tiene que gustar.
P: ¿Cómo describirías este nuevo EP?
R: El EP se llama Amor y es la primera vez que hago un proyecto que tiene un concepto tan claro detrás. Aunque es un EP y no un álbum largo, todas las canciones están conectadas por una misma idea: los diferentes procesos que atraviesa una persona cuando pasa por el amor.
En el proyecto hablo de muchas fases distintas. Está la parte del duelo, cuando una relación termina; también el despecho, la rabia o el momento en el que te cuestionas todo. Pero también aparece el proceso de volver a encontrarte contigo misma, de recuperar el amor propio. Y cuando vuelves a quererte, entonces ya puedes querer a otra persona desde un lugar más sano. Todo el EP va un poco recorriendo ese camino emocional.
P: Durante muchos años el trap ha sido tu casa y tu esencia musical. ¿Puede ser que te hayas cansado un poco de ese personaje más duro asociado a ese género?
R: Yo siento que lo que me pasó es que siempre he sido más persona que personaje. Cuando la música empezó a crecer mucho y todo se volvió más grande, empecé a darme cuenta de cómo funciona realmente la industria. Hay artistas que saben manejar muy bien ese personaje que crean para el público y para el negocio, y eso no está ni bien ni mal, simplemente es otra forma de trabajar. Pero en mi caso siempre he sido una persona muy humana, muy de abrir las puertas de mi casa a la gente. Entonces cuando entras en este entorno y ves ciertas dinámicas, a veces te sientes un poco disociada, como pensando “¿qué hago yo aquí si yo no soy así?”. Pero al final la clave no es cambiar quién eres, sino aprender a moverte dentro de ese entorno sin perder tu esencia.
P: También has hablado en otras ocasiones de la falsedad dentro del negocio musical. ¿Qué es lo que más te ha decepcionado de la industria?
R: Al final he entendido que esto es un negocio. Cuando yo empecé a hacer música lo hacía simplemente porque me gustaba. Mi idea de éxito en ese momento era poder dejar de trabajar 14 horas en un bar por cinco euros la hora. Ese era mi objetivo. Cuando todo empezó a explotar y a crecer mucho, te das cuenta de que hay muchas dinámicas que tienen que ver con el negocio. Hay mucha competición, aunque a veces digamos que no. No tiene por qué ser una rivalidad negativa, pero todos quieren ser número uno, todos quieren estar en el foco, y eso hace que exista una especie de competencia constante dentro de la industria.
P: Si pudieras cambiar algo de la escena urbana actual, ¿qué sería?
R: Me gustaría que se valorara más el talento que los números. Que alguien tenga muchísimas reproducciones o muchísimos seguidores no significa necesariamente que sea mejor músico. Hay artistas que tienen muchísimo talento pero no tienen tanto foco mediático o tantas cifras, y eso hace que se queden un poco atrás en ciertas oportunidades, como colaboraciones o proyectos. Al final, como esto también es un negocio, muchas veces se mira más el retorno que te puede dar alguien que el talento que tiene.
P: Has hablado abiertamente sobre cantar a mujeres. ¿Te incomoda que muchas veces se te pregunte por eso?
R: A mí lo que me resulta incómodo es cuando me preguntan cosas como “¿qué se sientes al cantarle a chicas?”. Yo pienso: ¿a qué voy a cantar si eso es lo que me representa? Si cantara otra cosa estaría mintiendo. Lo que me gustaría es que llegara un momento en el que no hiciera falta etiquetar tanto a la gente. Que no fuera “la chica que canta a chicas”, sino simplemente una artista que canta y ya está. Al final todos somos personas con muchas etiquetas, pero estaría bien que no fueran lo primero que se dice de ti.
P: ¿Dirías que el rap y el trap siguen siendo espacios machistas?
R: Sí, yo creo que todavía existe machismo, aunque sea de formas más sutiles. Los micromachismos también cuentan. No creo que vaya a desaparecer al cien por cien de un día para otro.Lo que sí ha cambiado mucho es que ahora hay más mujeres en la escena y más referentes. Cuando yo tenía 15 años ya había chicas que cantaban, claro, pero no estaban tan visibles. Ahora cualquier persona joven que quiera dedicarse a la música puede entrar en redes sociales o en plataformas y ver muchísimas artistas haciendo cosas increíbles, y eso anima mucho.
P: Después de un parón tan largo, ¿qué ha significado para ti esta pausa creativa?
R. Ha sido algo bonito y también duro a la vez. Yo estaba muy acostumbrada a viajar constantemente, a estar siempre moviéndome de un sitio a otro, haciendo conciertos y entrevistas. De repente pasar tanto tiempo en casa fue raro. Llegó un momento en el que me sentía incluso poco productiva, como si no estuviera haciendo nada. Pero en realidad ese descanso me hacía mucha falta. Me sirvió para reorganizar mi cabeza, para hacer cosas normales como sacarme el carné de conducir, ir a la playa o simplemente estar tranquila. Ahora siento que tengo otra perspectiva sobre la música y sobre mi vida.
P: ¿Cómo te gustaría que alguien escuchara este EP?
R: Me gustaría que la gente se sentara tranquilamente en su casa, o donde sea, que se sirviera una copa de vino o lo que le apetezca y lo escuchara con la mente abierta. Que no lo escuche pensando “esto es Ptazeta y ella hace trap, así que esto debería ser tal cosa”. Me gustaría que lo escucharan como si fuera una artista nueva. Porque yo ahora mismo me siento como una persona nueva. Además, ya no siento que esté buscando el éxito. El éxito ya lo tuve y gracias a eso estoy donde estoy hoy. Ahora lo que quiero es hacer música que me guste y con la que me sienta en paz.
P: ¿Tienes una canción favorita dentro del EP?
R: Me gusta mucho Ay Amor, obviamente, porque fue la primera que salió. Pero también hay otra canción que se llama Bye Bye que tiene un rollo más de salsa y me gusta mucho. En realidad me cuesta elegir porque cada canción representa una parte distinta de mi proceso personal. Todas son muy diferentes entre sí y cada una refleja un momento emocional concreto, así que me siento muy identificada con todas. Con Amor, Ptazeta abre una nueva etapa en su carrera marcada por una mayor libertad creativa y una mirada más introspectiva sobre su propia trayectoria. El EP mezcla diferentes géneros -desde el trap hasta sonidos más melódicos o latinos- y refleja el proceso personal que la artista ha vivido durante su pausa de casi dos años.
Lejos de la presión de los números o de la viralidad, Ptazeta afronta ahora su música desde otro lugar: el de la calma y la autenticidad. Un regreso que, según sus propias palabras, representa “su perdón y su reconciliación con la música”, y que servirá como punto de partida para los próximos proyectos y para un nuevo espectáculo en directo con el que volverá a los escenarios.