Tras más de dos décadas de carrera y convertido en una de las voces más reconocibles del rap y la canción de autor en España, Rayden sorprendió en 2023 al anunciar su retirada de los escenarios en solitario. El artista madrileño -cuyo nombre real es David Martínez Álvarez- llevaba años construyendo un universo propio que había trascendido el hip hop para abrazar el pop, la poesía y la experimentación narrativa, tanto en la música como en la literatura. Sin embargo, lo que parecía un punto final acabó convirtiéndose en un cambio de forma: una mutación creativa que dio origen a Chiquita Movida, un proyecto colectivo donde la autoría se diluye en la banda y las canciones se piensan desde el “nosotros”.
El resultado es un disco que el grupo define como un “manual de supervivencia para tiempos confusos”, un trabajo que mezcla ironía, reflexión generacional y un espíritu lúdico que también se expande a lo audiovisual con una película en formato falso documental. Hablamos con Rayden y el resto de integrantes de Chiquita Movida sobre el origen inesperado del proyecto, su mirada sobre la industria musical y la necesidad de encontrar espacios de alegría en medio del desconcierto contemporáneo.
Pregunta (P): Rayden anunció su retirada en solitario en 2023. ¿En qué momento esa decisión se transformó en el germen de Chiquita Movida y no en un punto final?
Rayden: Iba a escribir un disco al silencio, viendo documentales como el de Paul McCartney con Rick Rubin, un disco que no fuese a salir a la luz, algo que fuese para compartir solo con mis amigos y con los míos, una forma de comunicarme mediante una barbacoa, llevar los instrumentos y, bueno, brindarnos una de las mejores cosas que sabemos hacer, que también es hacer canciones. Y desde el minuto uno esta premisa fue borrada, cuando lo que nació fue hacer canciones, cantando tres, siendo seis en la banda e iniciando otra cosa muy diferente. Era una
cosa que iba a quedar de puertas para adentro, pero luego nos dimos cuenta que era una forma de atrofiarlo, el no sacarlo de cara al público. Sería como poner puertas al mar, a la montaña, y así fue que le dimos salida.
P: Definís el disco como un manual de supervivencia para tiempos confusos. ¿Qué es lo que más os desconcierta del presente?
Siete: Nos desconcierta que la gente no priorice la felicidad y el amor antes que otras cosas. Ahora mismo hay un panorama muy complicado en el mundo y nosotros realmente estamos intentando transmitir con lo que mejor sabemos hacer, pues eso, amor, antes que otro tipo de sentimientos más oscuros.
P: ¿Contra qué o contra quién hay que sobrevivir hoy? ¿La industria, el algoritmo, la precariedad emocional…?
Rayden: Las expectativas, que muchas veces culpamos a los demás, al algoritmo, a la industria, a otras personas, de que las expectativas no sean parejas a la ilusión
que tenemos cada uno.
P: Se habla de canciones que se ríen con sarcasmo de la industria. ¿Qué os incomoda de cómo funciona el negocio musical hoy?
Babe: Realmente cómo funciona el negocio musical hoy es, resumido muy rápido en dos palabras, una chiquita movida. ¿Alguien más?
Mediyama: No nos incomoda, nos adaptamos muy bien.
Rayden: Ser chiquitos permite fácilmente encontrar la postura.
P: En Fotos felices retratáis una generación que sonríe para la galería mientras se desmorona por dentro. ¿Es una crítica, una confesión o ambas?
Jona: Es una realidad. Nos pasa a todos y al que no le ha pasado es porque no se ha expuesto a sí mismo ante su espejo, ante lo que él refleja.
P: La banda no solo lanza disco, también película. ¿Por qué necesitabais el formato audiovisual para completar el proyecto?
Babe: No lo necesitábamos realmente. Fue una idea y una propuesta que siempre quisimos hacer para incrementar o dejar claramente el papel de cada uno dentro de la banda y el personaje que desarrolla dentro de la banda, que es de oficinista noventero, etc.
Mediyama: Era una oportunidad muy buena para seguir jugando, que es lo que
nos gusta hacer.
Rayden: Somos una generación que les sorprendió la narrativa que propuso Gorillaz y nosotros queríamos desde el minuto uno ya acercar la narrativa. Es una de las filosofías que llevamos como bandera en la banda, que no pretendemos legar, sino que proponemos un lugar donde albergar y donde si te quieres zambullir en nuestro universo puedas encontrar muchas cosas, desde perfiles en LinkedIn o películas u otras cosas.
P:¿Cómo fue el proceso con el equipo creativo y qué queríais evitar a toda costa?
Jhonny: El proceso con el equipo creativo fue bastante natural. Tenemos la suerte de haber trabajado con gente que ha navegado en nuestra dirección y que se han creído nuestras locuras y que además nos han canalizado de una manera muy bonita esto. Queríamos evitar a toda costa todo lo que no fuera transmitir nuestra payasada interna. Queríamos que nuestro rollo tan vacilón que tenemos entre nosotros, nuestra broma, nuestra forma de transmitir con humor, se hubiera reflejado en la película. Todo lo demás no, queríamos eso.
P:¿Qué os permite el falso documental que no os permite un videoclip?
Babe: Pues permite darnos cuenta, después de hacerlo, que la expresividad y la creatividad en el mundo musical la conocíamos más o menos, pero en el actoral no y nos sorprendió muy para bien. De hecho, somos gente responsable y que aún jugando, una lectura de guion que hicimos primera y luego la interpretación de cada personaje, cada uno se metió mucho en su película e hicimos lo mejor que pudimos, la gente nos felicitó, etc.
Rayden: Y nos sirvió para modificar incluso la gira de salas para poder ofrecer algo más. Una de las cosas que teníamos muy clara a nivel de banda era que queríamos ofrecer en la gira de salas algo que no pudiésemos ofrecer en la gira de festivales o de fiestas grandes y gracias al poder desarrollarnos en la película vimos claro por dónde tirar, por dónde seguir y nos sirvió para reafirmarnos en nuestra idea de no limitarnos a los caminos y lugares comunes que nos propone la música o la música que hemos visto de cerca.
P: Decís que el público siempre fue familia, ¿cómo se traduce eso en el escenario ahora que sois banda?
Siete: Hemos visto en la presentación por ejemplo del disco en Madrid, que ha sido un poco el primer contacto con nuestro público, que claramente la gente había entendido el mensaje que estábamos queriendo dar de unidad, de felicidad y de que somos todos un mismo equipo de trabajo, que sin ellos no funciona y si no hay comunicación pues chiquita movida no es nada.
Rayden: Y hemos dejado de ver al público como una familia para tenerles como jefes y que eso también es una alegría que nos llevamos nosotros cuando el público se descoloca al sentirse tratado como un jefe, un jefe impersonal y sin mirar a nadie pero que se sienten con ese poder, luego se ve como que sí que saben cómo usarlo.
P:¿Qué diferencia hay entre el “yo” que se subió al escenario antes y el “nosotros” de ahora?
Rayden: Que antes ya estaba el “nosotros”, lo que pasa es que ahora las canciones ya no hablan del “yo”, hablan del “nosotros”.
Con Chiquita Movida, Rayden no solo abre una nueva etapa artística, sino que también redefine su relación con el escenario y con el público, ahora entendido como parte activa de un proyecto colectivo. El disco llega acompañado de una película que amplía el universo narrativo de la banda y de una gira de salas concebida como una experiencia distinta a la de los grandes festivales.
Lejos de la despedida definitiva que muchos imaginaron en 2023, el músico madrileño demuestra que a veces retirarse de un formato es simplemente la antesala de otro. Chiquita Movida es, en ese sentido, una reinvención compartida: un lugar donde las canciones dejan de hablar en primera persona para hacerlo en plural y donde, como ellos mismos dicen, siempre queda espacio para seguir jugando.