Luis Cortés no es solo una de las voces emergentes del flamenco pop, es también el reflejo de un recorrido poco habitual dentro de la industria. Criado en el barrio de las 613 viviendas en Burjassot, entre raíces gitanas y africanas, su música nace directamente de la experiencia, sin filtros ni artificios.
A sus 24 años, y con más de 70 millones de reproducciones acumuladas, el artista valenciano presenta Corazón Negro, el disco que marca un punto de inflexión en su carrera. Un proyecto más emocional y expuesto que da nombre también a la gira con la que ha recorrido España y que ahora aterriza en Madrid, en el Palacio Vistalegre, como símbolo de su crecimiento sostenido.
En esta conversación, Cortés habla sin rodeos sobre el peso del barrio, la responsabilidad de sus raíces y el vértigo de mostrarse tal y como es en un momento clave de su trayectoria.
P: Raíces gitanas y africanas. ¿Qué papel ha jugado este hecho en tu desarrollo como persona y artista?
R: Mis raíces lo son todo. Vengo de dos culturas que tienen una conexión muy fuerte con la emoción, con el ritmo, con la verdad. Desde pequeño he crecido rodeado de música, de familia, de historias intensas… y eso inevitablemente se traduce en lo que hago. Creo que mi manera de sentir la música no es solo técnica, es algo que llevo en la sangre. Me ha dado identidad y también responsabilidad: representar de forma honesta de dónde vengo.
P:¿Qué significa haber crecido en el barrio de las 613 viviendas? ¿Cómo ha forjado tu personalidad?
R: El barrio te curte. Te enseña a sobrevivir, a espabilar y a tener los pies en el suelo. No es solo un lugar, es una escuela de vida. Allí aprendí el valor del respeto, de la lealtad y de no rendirme. Todo eso ha marcado quién soy hoy, tanto como persona como artista.
P: ¿Cómo influye el barrio en tu manera de contar las cosas? ¿Te condiciona el lenguaje, las historias o la forma de cantar?
R: Totalmente. Yo cuento lo que he vivido o lo que he visto cerca. El lenguaje, las expresiones, la forma de transmitir… todo viene de ahí. No intento adornarlo ni hacerlo más “bonito”, porque perdería verdad. Mi música tiene ese punto crudo y real precisamente por eso.
P: Hay un contraste muy fuerte entre trabajar de noche en una fábrica y ahora estar de gira. ¿Qué parte de aquel Luis sigue estando en el de ahora?
R: Sigue todo. Sigo siendo el mismo chaval que trabajaba de noche, solo que ahora tengo la oportunidad de dedicarme a lo que amo. Esa etapa me enseñó el valor del esfuerzo, y no lo olvido. Cada concierto, cada viaje, lo vivo con esa mentalidad de trabajador.
P:¿Recuerdas el momento en el que pensaste: “vale, esto ya es mi vida”?
R: No fue un momento exacto, fue algo progresivo. Pero sí recuerdo cuando empecé a ver que la gente conectaba de verdad con mis canciones, que ya no era algo pequeño… ahí sentí que esto podía ser real. Aun así, sigo con la sensación de que todo puede cambiar, y eso me mantiene alerta.
P: ¿Qué supuso en tu carrera la publicación de Corazón Negro?
R: Fue un antes y un después. Es el proyecto donde más me abrí, donde más me expuse emocionalmente. Me permitió conectar con la gente de una forma mucho más profunda. Creo que ahí la gente entendió de verdad quién soy.
P: En este proyecto hablas desde un lugar más emocional. ¿Te da más respeto mostrarte así que hacer canciones más “ligeras”?
R: Sí, mucho más. Es más fácil hacer algo ligero, pero cuando te abres de verdad te expones. Hay miedo, porque estás enseñando partes muy personales. Pero también es lo más bonito, porque es donde más conecta la gente.
P: Desamarte con Camilo nació en Miami. ¿Cómo se dio esta colaboración y qué tal haber trabajado con Camilo?
R: Fue algo muy natural. Estábamos en Miami, conectamos desde el respeto y la música fluyó. Camilo es un artista increíble y una persona muy genuina. Trabajar con él fue muy fácil, todo salió desde la verdad.
P: El próximo 18 de abril termina la gira “Corazón Negro” tras más de 30 conciertos. ¿Qué reflexión haces de ello?
R: Ha sido una etapa muy especial. Cada concierto ha sido diferente, pero todos han tenido algo en común: la conexión con la gente. Me llevo mucho aprendizaje y muchas emociones. Es un cierre, pero también el inicio de algo nuevo.
P: ¿Cómo te sientes en los directos?
R: Es donde más vivo todo. El directo no tiene filtro, es pura energía. Ahí ves las caras, sientes la reacción… es lo más real que hay. Para mí, es el momento donde todo tiene sentido.
P: ¿Cuáles son tus sueños como artista?
R: Seguir creciendo sin perder mi esencia. Llegar a más gente, a más países, pero siempre siendo fiel a lo que soy. Y sobre todo, que mi música siga tocando a la gente de verdad.