Hablar de Çantamarta es hablar de uno de los proyectos más singulares surgidos en la música española de los últimos años. El trío formado por Luis Lozano (LuisLo), músico colombo-venezolano criado entre Venezuela y Colombia, el granadino Benito Casado y el cordobés Omar Roldán ha construido un lenguaje propio en el que conviven el R&B, el neo soul, los ritmos afrocaribeños, la canción de autor, la electrónica y la tradición andaluza. Un encuentro fortuito en Granada en 2017 terminó convirtiéndose en una aventura artística que hoy se ha consolidado como uno de los ejemplos más interesantes de diálogo entre las dos orillas del Atlántico. 

Con su nuevo trabajo, La esquina más violenta, Çantamarta abandona parcialmente la poesía más sugerente de sus primeros lanzamientos para adentrarse en un territorio más directo y narrativo. El disco aborda distintas formas de violencia -cultural, política, simbólica e incluso autoinfligida- sin renunciar a la riqueza sonora que caracteriza al grupo.

Charlamos con ellos sobre sus orígenes, la representación de la diversidad cultural en España, los límites de la fusión musical y los desafíos que plantea su nuevo álbum.

P: En vuestra música hay una idea de puente entre Andalucía, España y toda la zona del Caribe, Venezuela, Colombia. ¿Os sentís cómodos con esta idea de puente o sentís que son dos orillas distintas?

Beni: Son dos orillas distintas, eso está claro. Pero sí es verdad que hay situaciones y proyectos como el nuestro que tratan de tender este puente. A pesar de las diferencias, tenemos muchísimas más similitudes. Es bonito encontrarlas, darse cuenta de ellas, donde los patrones rítmicos comienzan a unirse y las temáticas también son similares.

LuisLo: Está chévere ese puente, pero es complicado. No por el hecho de que ellos sean andaluces y yo sea del Caribe ya quiere decir que nacimos aprendidos. Te pide mucha investigación. Conforme más va creciendo el proyecto, el público va esperando cada vez más. Entonces el margen de error es menor. Tienes que ser considerablemente más respetuoso con lo que estás trabajando. Es muy fácil entrar en lo obvio. De Caribe, una mata de coco, estoy comiendo mango y una camisa de flores; y en el sur, cualquier man se pone a palmear debajo de un arco mozárabe. Eso hay que cuidarlo mucho. Es una responsabilidad.

P: La música española cada vez está más atravesada por los acentos, las migraciones y la diáspora. ¿Creéis que la industria española entiende esa realidad o todavía la mira como algo externo?

LuisLo: Hace poco estábamos en una gala de premios y notábamos que no existe una categoría de música tropical. No tiene por qué existir, pero la música tropical -bachata, vallenato, merengue- aquí llega mucho y gusta mucho. Hay representación de artistas que vienen de allá o que están aquí investigando esos géneros. De hecho, en Canarias hay mucho de eso. Pero cuando estás en las galas de premios te das cuenta de que los nombres pop son los que, por lo general, son nominados cuando se montan en géneros tropicales. Es pop porque un cuerpo más normativo se monta en ese tipo de música. Pero si fuese otro perfil, seguramente no sería pop, sería tropical. Por lo tanto, no tendría representación. España todavía no es consciente de lo diversa que es. Y eso se nota muchas veces hasta en la forma como reseña nuestra música. Es muy fácil decir que es un cántico indígena porque te sonó a eso, y a lo mejor no hay nada indígena ahí. Hay música afrocaribeña que responde a otro tipo de lógica. España es lo máximo, pero todavía le queda mucho para aprender.

P: Hablando de colaboraciones, ¿cuándo decidís que una canción tiene que ser solo vuestra y cuándo necesita una voz externa?

Omar: Creo que las canciones te van hablando. También va por las circunstancias. De repente tienes una sesión con un artista, quedas en el estudio y surge una sinergia, una magia que hace el tema. Ahí es muy natural .Luego hay otras que las haces pensando: voy a buscar este tipo de ritmo o de temática porque quiero llegar a tal persona, porque quiero que esté en mi proyecto y para mí sería un honor compartir con esa persona.

P: Habéis tocado muchos géneros y probablemente habéis tenido que estudiarlos para poder tocarlos. ¿Qué género os ha costado más entender desde el respeto?

Beni: En mi caso, cualquier género que implique el tumbao en el bajo. Hacer que el subgrave se vaya moviendo y bailando me parece algo que se puede extrapolar incluso a muchos géneros. Me encanta ese momento de flamenco fusión en España en el que hubo un mestizaje precioso y mucha afluencia de músicos cubanos de un nivel tochísimo. Se mezclaron con una escuela flamenca y surgió esa manera de mestizaje.

LuisLo: También hay géneros a los que nos acercamos más por la sonoridad que por el patrón que los identifica. Por ejemplo, en un tema que era una champeta necesitábamos los sonidos de la champeta. Tuvimos que hablar con personas de Colombia para que nos dieran samples. Ahí está lo entretenido del proyecto: acercarte a géneros y entender por qué suenan de esa manera”.

Omar: Y, súper importante, hacerlo desde el respeto y con la gente que lo hace. Con la gente de la mata. Cuando hablamos de champeta, hablamos con gente del Caribe colombiano. Igual con la salsa, con músicos que lo han vivido desde siempre.

P: ¿Qué artista español y qué artista latinoamericano diríais que está entendiendo mejor este momento de ida y vuelta cultural?

Omar: De aquí de España me llama muchísimo la atención todo el tema de la diáspora africana y de los hijos de segunda generación de migrantes africanos. Hay gente increíble, como Sabah, Yapi, Alu… Hay una escena increíble y deberían ocupar muchísimo más espacio del que ocupan porque son pop, son mainstream, están sonando y son increíbles. 

LuisLo: Hace poco vi algo que me llamó mucho la atención con Carín León, el cantante mexicano. Él se ha empezado a vincular mucho a los flamencos y sí hay una investigación en lo que está haciendo. Viene del regional mexicano, que a priori debería ser algo muy ajeno a lo que hacen los flamencos, pero se ha puesto a investigar por qué son similares entre sí. Ahí hay algo muy bonito, que tiende puentes”.

Pregunta. El título, La esquina más violenta, es muy físico: una esquina que no es una avenida, ni una casa, ni una frontera, sino un cruce. ¿Qué hay exactamente en esa esquina de Çantamarta?

LuisLo: Muchas contradicciones, y eso es lo bonito. Mucha sonoridad, muchos encuentros. Hay una especie de zancocho, como un puchero de muchas realidades, muchos personajes, y todos están demarcados por la violencia. La violencia no tiene por qué ser física, también puede ser simbólica. Cuando se habla de La esquina más violenta se habla de un espacio donde confluyen muchas complejidades. Eso hace que la música que salga de ahí, el arte que salga de ahí, sea más confrontacional. Te mira a los ojos y te gruñe un poco.

En proyectos anteriores buscábamos hacer llegar mensajes complejos o violentos desde la poesía, porque sentíamos que así podían calar más. En La esquina más violenta somos más directos. Si estamos hablando de un loco que lo mataron, es un loco que lo mataron. Si estamos hablando de una prima tuya que quedó embarazada antes de los 20, es una prima que quedó embarazada antes de los 20. Ese tipo de contextos son muy directos y es muy violento cuando hablas de ellos, sobre todo porque son incómodos.

Pregunta. ¿Cuál es el tipo de violencia que más os ha costado abordar en el disco?

LuisLo: Para mí, la cultural. Hablar de violencia física, delincuencial o criminal no me choca tanto. Vienes de sitios donde lo has visto de cerca de una forma u otra. Gracias a Dios nunca tuve que dedicarme a eso, tuve el privilegio de crecer en un hogar con una madre y un padre que me hablaban de valores, pero lo que se veía en el día a día era cabilla. Actualmente creo que hay una violencia cultural. Hay gente que habla por nosotros y no tiene nuestra cara ni nuestros rostros. Es muy fácil hablar de Latinoamérica desde aquí, es muy fácil decir cómo es un gobierno allá sin haber mamado esas realidades.

Omar: También hay un apartado de violencia autoinfligida, la que uno mismo se da. Acercarse a ese tipo de violencia es peliagudo, es un tema complicado, complejo, que no todo el mundo entiende y que sigue siendo tabú. Temas como Melancolía tienen esa función.

Beni: Yo creo que la violencia que más hemos conseguido plasmar es la violencia de la supervivencia. Hay mucha gente que consigue avanzar superando situaciones horribles. La violencia de una rutina en un sitio donde tienes dificultades da mucho valor a quien consigue criar a su familia, traer dinero a casa o sacarse una carrera.

Pregunta. También son títulos muy cinematográficos. Si La esquina más violenta fuese una película, ¿qué tipo de película os gustaría que fuese? ¿Un western caribeño, cine quinqui, neorrealismo?

LuisLo: Las películas de los hermanos Coen son noir, ¿no? Pues una vaina así, pero full.

Beni: El cine quinqui está cool. Puede representar esa violencia”.

Omar: A mí el noir me gusta por ese punto de que es serio, pero a veces hay comedia, aunque es oscuro y violento. Sería como un remake de Spider-Man Noir, pero en cine quinqui”.

LuisLo: También me imagino a Iñárritu dirigiéndonos esta vaina con full presupuesto. Algo como Bardo, de repente”.

Pregunta. Vamos a la gira. ¿Va a cambiar el repertorio según la ciudad en la que estéis o vais a mantenerlo?

Omar: Podemos tirar temas exclusivos por ciudad, hacemos la de Bad Bunny. Ya tenemos canciones, ya hay repertorio para hacer. Como nos pongamos a hacer un concierto, tenemos cuatro horas por lo menos. 

Beni: La problemática en esta gira es que el EP que sacamos antes de este álbum nos dio la cohesión sonora de lo que hemos hecho ahora y hay muchos temas de ahí que seguiríamos tocando porque creemos que no terminamos de girar ese EP. Ahora tenemos el debate de La esquina más violenta, más No me olvides, más temas que son clásicos. El repertorio tenemos que trabajarlo mucho. Nos gusta enganchar muchos temas, hacer un medley de cuatro temas y dejarlos en uno con arreglos para poder tocarlos y cumplir.

Tras la publicación de La esquina más violenta, el grupo afronta una nueva gira que pasará por varias ciudades españolas durante los próximos meses. Entre las fechas ya anunciadas destacan su actuación en Noches del Botánico de Madrid (31 de julio), Gran Canaria (25 de septiembre), Tenerife (26 de septiembre), Valencia (1 de octubre), Bilbao (8 de octubre) y Barcelona (17 de octubre). Una oportunidad para comprobar cómo estas canciones, nacidas entre Andalucía y el Caribe, cobran una nueva dimensión sobre el escenario. 

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