Música

Aria Vega cuestiona las reglas de la industria: “Vivimos en una sociedad patriarcal”

La cantante repasa el salto de ‘Chévere’, su relación con la industria y una identidad caribeña que se niega a traducir

Aria Vega cuestiona las reglas de la industria: “Vivimos en una sociedad patriarcal”
Aria Vega cuestiona las reglas de la industria: “Vivimos en una sociedad patriarcal”

Aria Vega lleva años haciendo música, aunque una parte del público la haya descubierto ahora. Empezó profesionalmente en 2020 y desde entonces ha ido construyendo un proyecto en el que Barranquilla no funciona como simple lugar de origen. Está en las palabras, en los ritmos, en la estética y en una manera de entender la música que este año ha encontrado su mayor altavoz con Chévere.

La canción terminó creciendo mucho más allá de lo que ella misma imaginaba. Después llegó el remix con Ryan Castro, los escenarios fueron aumentando de tamaño y también aparecieron reconocimientos como el recibido en los Premios Juventud. “No he llegado todavía a ese momento donde diga: bueno, ya llegué”, explica. Su horizonte continúa bastante más lejos. “Uno siempre se imagina lo más grande: ser headliner de Coachella, el medio tiempo de la Super Bowl o hacer estadios en tu ciudad”.

Aun así, hubo un instante en el que empezó a percibir que algo estaba cambiando. Fue durante el Carnaval de Barranquilla, cuando Chévere comenzó a despegar. Vega habla de “un factor suerte”, pero no entendido como casualidad, sino como la coincidencia de muchas piezas. “La canción tiene unas melodías preciosas, apareció un paso muy sencillo, Ryan se montó en el remix y además salió en el Carnaval. Muchas cosas se alinearon”.

El éxito que llegó después de seis años

Que ahora se la presente como una artista emergente no le incomoda. Más bien al contrario. Lleva cerca de siete años construyendo una carrera y recuerda que al comenzar escuchaba constantemente que los proyectos duraderos necesitaban tiempo.

“Me decían que las carreras duraderas tardaban aproximadamente diez años en construirse. Yo pensaba: bueno, vamos a empezar a contar”, recuerda. Para Aria Vega, que una canción termine abriendo una puerta después de años de trabajo no borra todo lo anterior.

Tampoco le genera conflicto que el remix de Chévere junto a Ryan Castro haya contribuido a amplificar el tema. De hecho, agradece que la canción tuviera primero vida propia. “Si hubiera salido directamente con Ryan, la gente habría dicho: obvio, ¿cómo no iba a funcionar si se montó Ryan?”. Lo mismo, asegura, ocurriría si mañana colaborase con nombres como Karol G o Shakira. “La gente tiene que atribuirle el éxito de una persona a otra persona más grande”.

La presión, además, no siempre adopta la forma de una orden directa. Puede llegar a través de presupuestos o prioridades. “Tú quieres lanzar una canción y ellos otra. Entonces te pueden decir que para la que ellos quieren hay un presupuesto y para la tuya una cuarta parte”.

Con el tiempo, Vega ha ido alejándose de aquella búsqueda de fórmulas para profundizar en una identidad mucho más concreta. Barranquilla aparece continuamente en su música, pero su intención no es convertir la ciudad en un decorado reconocible para el público internacional.

Para ella, la diferencia está en la autenticidad. “Si las gafas, las flores o determinados elementos hacen parte realmente de lo que yo he consumido y visto toda la vida en mi Caribe, otras personas conectan con esa misma realidad”.

El límite aparece cuando esa cultura tiene que ser simplificada para resultar más accesible. Ahí Vega no tiene demasiadas dudas. “Nada tiene que simplificarse. Es que allá nada es simple. La champeta no es simple, nuestros ritmos autóctonos y folclóricos no son simples. Simplemente hay que mostrarlos tal cual como son. Ahí está su magia”.

Una industria que todavía no mide igual a hombres y mujeres

La conversación cambia de tono cuando habla del trato que reciben las mujeres dentro de la industria musical. Vega evita presentar su experiencia como un caso aislado y prefiere situarla dentro de una estructura más amplia.

“Hay muchas cosas que digo: yo nunca he visto que molesten a un man por esto por lo que están molestando a esta vieja o a mí”, explica. Para ella, determinadas decisiones estéticas, discursos o riesgos creativos se juzgan de manera diferente dependiendo de quién los protagonice.

“No es una vaina de victimizarme. Vivimos en una sociedad patriarcal y es una realidad”, afirma. También reivindica el trabajo de las artistas que llegaron antes y abrieron espacios que ahora parecen normales. “Todas las mujeres que estamos en esto estamos construyendo una historia para las mujeres también”.

Entre esos referentes aparece inevitablemente Shakira, otra artista de Barranquilla cuya trayectoria Vega contempla como parte de esa apertura de caminos.

El siguiente paso está en un disco

Después del ruido alrededor de Chévere, Aria Vega ya mira hacia otro lugar. Lleva tiempo trabajando en un álbum y ahora se encuentra en la fase de decidir qué canciones formarán parte del proyecto y cuáles quedarán para más adelante. La intención es clara: profundizar todavía más en ese “realismo mágico” y “realismo caribe” con el que define su música.

Antes de que ese disco vea la luz, Vega volverá a pasar por España. La artista anunció durante la entrevista su participación el 2 de octubre en Madrid, dentro de Macondo, una cita relacionada con la residencia de Shakira y muy conectada con el imaginario de Gabriel García Márquez que ella también reivindica en su música.

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