El periodista Uri Sabat (Barcelona, 1981) lleva años escuchando a empresarios, deportistas, médicos, psicólogos o divulgadores hablar sobre éxito, disciplina, dinero, ansiedad o propósito. Muchas de esas conversaciones, nacidas en el podcast La fórmula del éxito, acaban ahora convertidas en libro con el mismo título, editado por Planeta. Pero más que un manual de autoayuda con el secreto de la felicidad, es un libro para la reflexión sobre las obsesiones contemporáneas: la productividad, el miedo a perder el tiempo, el agotamiento mental o la necesidad constante de reinventarse.
A través de testimonios y experiencias personales, Sabat aborda cuestiones como la presión por rendir, la dificultad de parar o la sensación de vacío que puede esconderse incluso detrás del éxito profesional. Entre las historias que recuerda aparece una conversación con Andrés Iniesta en Tokio, donde el futbolista le confesó que apenas recuerda el gol del Mundial porque su cuerpo actuó casi de manera automática tras repetir aquella jugada miles de veces. También sobrevuela una idea muy presente en el libro y en esta conversación: el dinero importa, sobre todo cuando falta, pero difícilmente sirve para llenar otros vacíos.
En tiempos dominados por el consumo rápido y las respuestas instantáneas, el comunicador reivindica precisamente lo contrario: conversaciones largas, reflexión y tiempo para escuchar. Tras 20 años trabajando en medios convencionales, ha encontrado su lugar con este proyecto: "Para mí poder hacer y deshacer no tiene precio", asegura en una entrevista a ElPlural. No echa pra nada de menos su vida anterior, como presentador de los 40 Principales y Europa FM o su paso por Cuatro, TV3 o Antena 3.
Entrevista con Uri Sabat: “La fórmula del éxito es una mente en calma, un cuerpo en forma y una casa llena de amor”
P.- ¿Qué vamos a encontrar en este libro y a quién va dirigido?
R.- El libro recoge 50 conversaciones y aprendizajes de personas que han pasado por 'La fórmula del éxito', un podcast en el que intento desgranar qué es el éxito. Va dirigido a cualquiera que quiera mejorar su vida a través de los tres grandes pilares: salud, dinero y amor.
Hay una frase de Naval Ravikant que resume muy bien la idea del libro: “La fórmula del éxito es una mente en calma, un cuerpo en forma y una casa llena de amor”. Ninguna de esas cosas se compra, se trabajan cada día.
Mi padre decía que el dinero solo sirve para no preocuparte del dinero, y creo que tenía razón
P.- El dinero no compra la felicidad, pero si no tienes las necesidades básicas cubiertas, no puedes disfrutar del resto.
R.- El problema es que no nos enseñan a gestionar el dinero. Yo fui al colegio, a la universidad, estudié una carrera y no sabía ni pedir una hipoteca. Nos falta educación financiera y eso acaba generando muchos problemas. Mi padre decía que el dinero solo sirve para no preocuparte del dinero, y creo que tenía razón.
Cuando tienes problemas financieros, no solo afecta al bolsillo: afecta a la salud y a toda tu vida
P.- En España, hemos ido aprendiendo a golpe de crisis.
R.- La crisis de 2008 nos obligó a entender cómo funciona el dinero y lo frágil que puede ser todo. Cuando tienes problemas financieros, no solo afecta al bolsillo: afecta a la salud y a toda tu vida.
P.- ¿Qué es el éxito para ti?
R.-. Para mí el éxito es hacer algo alineado con quien eres y disfrutar tanto que pierdas la noción del tiempo. Eso me pasa con este proyecto. Ahora tengo mejores cámaras y me escucha mucha más gente, pero la sensación sigue siendo la misma que al principio: sentir que hago algo que me representa, ayuda a los demás y además me da libertad.
P.- Ese millón de seguidores que tienes ¿te ayudan a estar más feliz?
R.- Sí. Cuando haces algo que ayuda a los demás y ves el impacto, eso te hace feliz. Además, poder sentarme con personas como Mario Alonso Puig o Ferran Adrià, escuchar cómo piensan y compartir esas conversaciones gratis con millones de personas me parece un privilegio enorme.
P.- ¿Qué hay de diferente en tu podcast con respecto a otras opciones?
R.- Este formato permite ir mucho más allá de la anécdota. Hoy consumimos fragmentos de todo: un reel, un trozo de un podcast, una serie a medias… Tenemos miles de estímulos y casi nunca profundizamos.
Tú no conoces a alguien en 15 segundos. Lo conoces cuando te sientas una hora a hablar con él. Ahí es donde aparecen las historias y las ideas interesantes. Y, paradójicamente, la gente sigue teniendo ganas de escuchar eso.
El tiempo vale más que cualquier éxito material
P.- Entre los entrevistados hay perfiles muy distintos. ¿Quién te ha impactado más?
R.- Hay tres conversaciones bastante icónicas para mí. El primero es Richard Branson, el filántropo que creó Virgin y uno de los magnates más importantes del mundo. Le pregunté qué preferiría: ser el primero en llegar a Marte o volver a tener 30 años. Y me dijo: “Me cambiaría por ti mañana mismo”. Ahí entendí que el tiempo vale más que cualquier éxito material.
Otra fue con Andrés Iniesta en Tokio. Le pregunté cómo marcó el gol del Mundial y me dijo que apenas lo recuerda, que simplemente había repetido esa jugada millones de veces y el cuerpo actuó solo.
Y Mario Alonso Puig me dejó una idea muy importante: la quietud. En una sociedad tan acelerada, aprender a parar y mirar hacia dentro también es una forma de salud.
P.- ¿Y alguna mujer?
R.- Sí, muchísimas. Una de ellas es Nada Itrab, que vivió una infancia durísima. Siendo muy niña, la vendieron a un hombre que se la llevó a Bolivia y la tuvo secuestrada. Su historia es de resiliencia absoluta. En la entrevista explica lo que tuvo que vivir y a mí me rompió por completo, fue la primera vez que lloré en un podcast.
También Maite Isa, que dejó un trabajo que no la llenaba para trabajarse a ella misma y compartirlo con su comunidad. Representa la figura del apoyo, cuando no sabes a quién recurrir.
Un día antes de que falleciera mi padre hablé con una mujer que acompaña a personas en sus últimos momentos de su vida. La conversación con esta mujer fue una especie de terapia, algo increíble.
P.- ¿Cuál fue tu punto de inflexión para despegar?
R.- Llevaba 20 años trabajando en la radio y tenía un background de trabajo. La clave de todo fue constancia, más que un golpe esporádico de suerte. Esto ha sido una bola de nieve: al principio cuesta muchísimo y parece que no pasa nada, pero si insistes, acaba creciendo.
P.- La suerte hay que buscarla, ¿no?
R.- Cien por cien. Nada va a pasar si te quedas quieto
Lo más difícil no es conseguir la entrevista, sino sentarte con alguien que tiene una gran historia, pero no sabe contarla
P.- ¿Alguien que se te haya resistido?
R.- Sí, claro. A veces lo más difícil no es conseguir la entrevista, sino sentarte con alguien que tiene una gran historia, pero no sabe contarla.
En cuanto a gente que me dice que no, se me resisten algunos políticos, algunos deportistas, también algunos actores o actrices que están acostumbrados a hacer un papel y les cuesta hablar de sí mismos.
P.- ¿Te gustaría entrevistar a Trump o Netanyahu?
R.- A cualquiera le interesaría sentarse delante de personas así para entender qué pasa por su cabeza. No comparto su forma de ver el mundo, pero también es interesante escuchar a quien piensa exactamente lo contrario que tú.
P.- ¿Ves este mismo formato en televisión?
R.- No sé si sería compatible con la libertad que tengo ahora. Seguramente tendría más medios y más dinero, pero para mí poder hacer y deshacer no tiene precio.
Creo mucho en internet, en los creadores y en las nuevas formas de consumo. Después de 20 años en medios tradicionales, ahora valoro muchísimo depender de mí mismo.
P. - ¿Te consideras un influencer?
R.- Soy creador.
P.- Si tus hijas con 16 años te dijeran: 'Papá, quiero ser influencer', ¿qué les dirías?
R.- Yo quería ser actor y mis padres me dijeron que tenía que estudiar algo en la universidad, hice periodismo y a los 27, arte dramático porque ya me lo podía pagar yo. Si ahora mi madre me pregunta, yo le digo que soy youtuber y eso hace 15 años prácticamente no existía.
No tenemos ni idea de lo que van a vivir nuestros hijos ni de cómo va a cambiar todo. Les diría que haga algo que realmente les motive. Añadiría que puedan tomar sus propias decisiones, que tengan pensamiento crítico, que puedan elegir libremente y ojalá vivan en una sociedad mejor.
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