La psicopatía no es una enfermedad mental, sino un trastorno de la personalidad. Los expertos coinciden en señalar que afecta a un 1% de la población, aunque el porcentaje crece en determinados colectivos y afecta mayoritariamente a hombres. Son personas manipuladoras que saben aprovecharse de los demás sin ningún tipo de escrúpulos. Lo mejor que puedes hacer si te encuentras con alguien así es alejarte. ¿Cómo identificarlos? Nos contesta el coach top ventas Thomas Erikson (Suecia, 1965) que acaba de publicar ‘Rodeados de psicópatas’ (Planeta).
“Los psicópatas suelen ser encantadores y tienden a exagerar mucho su propia importancia. No sienten remordimiento ni culpa, mienten constantemente, manipulan y engañan. Tienen muy poco control sobre su comportamiento, son muy impulsivos, necesitan una estimulación constante y actúan de forma muy irresponsable. Francamente, en muchos casos son auténticos parásitos cuando se trata del dinero”, nos explica. Cualquiera de estos rasgos, añade, puede aparecer de forma aislada. “Sin embargo, cuando una persona presenta muchos de estos rasgos y lo hace de forma constante, empieza a dibujarse un patrón. Es entonces cuando uno puede concluir que estamos ante un psicópata”.
Un libro que parte de una experiencia personal
“No es fácil identificar a un psicópata”, enfatiza. Él mismo sufrió un grave caso de acoso cuando se cruzó en su camino una mujer a la que describe como una psicópata que intentó destruir su vida y su carrera. “La venganza es dulce y a ellos les encanta destruir. Lo disfrutan. Los psicópatas en particular parecen disfrutar sobre todo de la venganza emocional”, narra en el libro. Por suerte, logró poner remedio, pero esta situación provocó la ruptura con su entonces pareja.
Esta dura experiencia personal es el germen de ‘Rodeados de psicópatas’, un libro destinado al gran público con el objetivo de ayudar a los lectores a identifcar conductas manipuladoras y protegerse de ellas. Además de consejos, cuenta su propia experiencia y recoge casos reales.
La escala de Hare
Para explicar estos patrones, Erikson remite al trabajo del psicólogo canadiense Robert D. Hare, uno de los mayores expertos mundiales en psicopatía. Su conocida lista de comprobación (Psychopathy Checklist-Revised) o escala de Hare recoge una veintena de rasgos que se puntúan en función de su frecuencia. Se trata de una herramienta concebida para ser utilizada por profesionales entrenados, principalmente en contextos clínicos y forenses.
La máxima puntuación es de 40 puntos. Charles Manson, uno de los asesinos más crueles que ha existido obtuvo entre 35 y 40 puntos. Entre esos indicadores figuran el encanto superficial, los delirios de grandeza, la ausencia de empatía y remordimiento, la mentira patológica, la manipulación, la incapacidad para asumir responsabilidades o un estilo de vida parasitario.
Comprender antes de actuar
Sin embargo, el autor insiste en que conocer las señales no basta. "Cuando uno se encuentra con un psicópata, o con un manipulador de cualquier tipo, lo primero es comprender qué está ocurriendo. Yo recomendaría leer sobre el tema para saber qué hay que buscar; de lo contrario, ni siquiera sabrás qué señales observar".
Si tu pareja exhibe ese tipo de comportamiento, puedes tener la total seguridad de que lo repetirá
En su opinión, la mejor forma de protegernos es mantener la cabeza fría, sobre todo si la persona manipuladora es tu pareja. "En vez de envejecer juntos, hará que envejezcamos antes de tiempo, para después pasar a su siguiente víctima", alerta Erikson. Si te ves envuelto en esta situación, insiste, no esperes que sea algo anecdótico: "En cuanto detectes el engaño del psicópata o del manipulador, actúa con contundencia y, sobre todo, de inmediato. (…). Si tu pareja exhibe ese tipo de comportamiento, puedes tener la total seguridad de que lo repetirá".
Conocernos mejor, valorarnos y respetarnos
Erikson resume la estrategia en tres pilares: conocernos mejor, valorarnos y respetarnos. El conocido coach advierte de que los psicópatas son especialmente hábiles para detectar nuestras vulnerabilidades y explotarlas en su propio beneficio. "Hay que entender cuáles son nuestros puntos débiles, porque un psicópata siempre buscará el lugar por donde puede clavar el cuchillo. Eso significa que debemos desarrollar un mayor nivel de autoconocimiento".
Hay que ser capaz de marcharse. Esa es la única solución, porque los psicópatas no cambian
Y, si nada de eso funciona, su consejo es tajante: "Hay que ser capaz de marcharse. Esa es la única solución, porque los psicópatas no cambian. A veces simplemente hay que alejarse y poner toda la distancia humanamente posible entre uno mismo y el psicópata. He conocido casos de personas que incluso han abandonado su país para escapar de uno".
¿Es posible plantarles cara?
Sí, pero con cautela. "Si le demuestras con claridad que no va a poder manipularte, terminará por comprenderlo". Sin embargo, desaconseja intentar desenmascararlos públicamente. "Nunca deberías exponerlo delante de los demás. Eso puede volverlo muy vengativo y podría hacerte mucho daño". La alternativa pasa por mantener la calma y no entrar en su juego: "Si mantienes una expresión impasible, una auténtica cara de póker, y simplemente dices 'no', acabará entendiendo que no puede controlarte. Entonces dejará de centrarse en ti y buscará a otra víctima". Una estrategia que, reconoce, "requiere un nivel realmente muy alto de autocontrol".
Buena parte del libro se apoya en el método DISC (siglas en inglés de dominio, influencia, estabilidad y cumplimiento), desarrollado por el propio Erikson. Se trata de un modelo de análisis del comportamiento que clasifica a las personas en cuatro grandes perfiles representados por colores. Los rojos son dominantes, directos y orientados a los resultados; los amarillos, sociables, optimistas y creativos; los verdes, tranquilos, pacientes y conciliadores; y los azules, analíticos, meticulosos y amantes de las normas. Erikson sostiene que conocer estos patrones ayuda a comprender mejor tanto nuestra forma de actuar como la de quienes nos rodean.
Un psicópata adapta su estrategia de manipulación en función del perfil de su víctima
Según Erikson, un psicópata adapta su estrategia de manipulación en función del perfil de su víctima. Así, un rojo, acostumbrado a liderar y decidir, puede caer en la trampa del halago: el manipulador alimenta su ego y le hace creer que solo él puede resolver un problema, mientras se aprovecha de su trabajo. Con un amarillo, mucho más social, la táctica suele consistir en aislarlo de su entorno para debilitarlo emocionalmente. A un verde, reacio al conflicto, se le manipula explotando su necesidad de agradar y su dificultad para decir "no". Los azules, más analíticos y desconfiados, son los más difíciles de manipular, por lo que el psicópata suele intentar desacreditarlos ante los demás en lugar de enfrentarse directamente a ellos.
El libro incluye las principales técnicas de manipulación que emplean este tipo de perfiles. El halago interesado, el aislamiento progresivo de la víctima, la culpabilización constante, las mentiras repetidas, la difusión de rumores para desacreditar a alguien o la explotación sistemática de los puntos débiles forman parte de su repertorio habitual. El objetivo siempre es el mismo: obtener poder, control o algún beneficio personal sin importar el daño causado.
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