El mar es poesía en sí mismo. A ojos de quien lo vea y lo viva, las emociones que transmite son dispares, algunas fluyen como el agua y otras navegan sobre la nostalgia, la memoria y el desahogo. El ejercicio de darle vida a través de las palabras a aquello que no sabemos nombrar lo expone Sara Búho en su último poemario, Si el mar no regresa (Lunwerg, Planeta de Libros).

La poeta gaditana está de vuelta entre las páginas como nunca antes, esgrimiendo el tono más intimista hasta la fecha, llegando a abrirse en canal para conocerla desde su infancia, su tierra y su entorno más próximo. En clave de presentación, en una cita en petit comité celebrada en La Librería Lasai de Madrid este jueves, la autora, junto a la ilustradora Berta Lloch, contestaron a las preguntas de la prensa sobre el proceso creativo, la convivencia entre poesía y pintura y un resultado que, quizás, marcará un antes y un después en sus respectivas trayectorias artísticas.

Durante el coloquio, la lluvia de ideas sobre la que se creó Si el mar no regresa marcó el paso de la conversación entre ambas autoras y las preguntas entre los distintos periodistas presentes. "El mar fue la excusa para hablar de muchas cosas", dijo Sara Búho, definiendo todo el proceso como de "catarsis": "Escribo desde el anhelo, escribo a distancia en un diálogo casi tangible con el mar", desgranó.

En este punto se planteó una disyuntiva de calado: ¿Cómo entiende una persona de interior lo que transmite el mar a otra que convive con él? “Hay un diálogo interno interesantísimo, porque estos símbolos marinos y juegos de palabras que tienen que ver con sensaciones que transmite el mar, cada uno lo entiende de una manera diferente por su relación con el mar. Igual más aspiracional, un anhelo, de vacaciones; o, como es mi caso, que lo hemos vivido de pequeñas. No sé qué es ir a conocer el mar, ya estaba ahí cuando nací”, deslizó la autora, desgranando su “curiosidad” por conocer las sensaciones de aquellos lectores alejados de la orilla. “El reencuentro es importante. Nunca he hablado con alguien que haya nacido en el mar y, estando fuera, no lo eche de menos”, añadió.

El abanico de discusión dio mucho más de sí, llegando a trazar una conversación aún más amplia sobre la presencia femenina en el mundo de la poesía a lo largo de los siglos y, en el momento presente, el gran repertorio de mujeres autoras que pueden encontrarse. A su vez, la conversación coincidió con el impacto de las redes sociales y cómo el entorno creativo choca y confluye en este espacio: "Creo mucho en la experiencia lectora, tocar y leer. Necesitamos un poco abandonar las pantallas, que nos comen a todos, y coger una lectura que de verdad atrape", apostó la poeta gaditana. 

Entrevista con ElPlural

PREGUNTA (P): ¿De qué manera este libro ha sido un viaje terapéutico?

RESPUESTA (R): En la medida en la que uno puede revisitar todos los espacios del recuerdo habiendo recorrido otras cosas, una mirada más adulta. Hay lugares a los que uno regresa y se sienten bonitos, iguales, pero también diferentes. Tiene ese punto de catarsis en el que, inevitablemente, acabo persiguiendo en cada libro.

P: La poesía a través al mar con Federico García Lorca, Juan Ramón Jiménez o Gabriela Mistral está muy presente. ¿Por qué es un recurso literario tan “cotizado” y de qué manera ha conectado con tu obra?

R: El mar es una imagen muy utilizada a lo largo de la experiencia poética de muchos autores. Me apetecía conectar mi imaginario con el mar, lo genuino en sí se conecta con un lugar común y con cosas nuevas. No era el fin, pero es un juego interesante y que aparecieran todos estos autores, algunos muy relacionados con el mar como Rafael Alberti o Concha Méndez, todos esos versos dialogan muy bien con poemas que ya estaban escritos. Apreciar esas conexiones después de haber escrito el poemario ha sido muy bonito, habiendo vivido cosas diferentes y desde lugares distintos te lleva a estos espacios comunes de manera genuina.

P: Metafóricamente hablando, ¿qué pasaría si no regresa el mar?

R: Te lo puedo leer literalmente, es el último poema del libro:

"Si el mar no regresa, no habré nacido

Seré, en todo caso, un deseo de vida

Si el mar no regresa, no encontraré pasado, presente, ni futuro

No tendré lugar donde ir a morir".

No puedo explicar mi existencia sin el mar.

P: La cuestión de la inteligencia artificial, desde el punto de vista de la creación poética y como lectora, ¿cómo se afronta y combaten los plagios y la pérdida de creatividad a raíz de esta ‘pandemia’ virtual?

R: Ando cauta porque al principio se intuía y ahora está ocupando muchos espacios de debate. Quiero pensar que va a pasar un poco como con el libro electrónico, que se pensaba que iba a desbancar al físico, y no pasó. Hay algo en lo humano que el resto de humanidad necesita, aprecia y pone en valor. Confío que eso suceda con la inteligencia artificial en el ámbito creativo, confío mucho, como lectora también, porque buscamos conexiones genuinas que se crean desde la verdad que tiene cada persona para contar.

No entiendo eso con una inteligencia artificial de por medio, entiendo que se conviertan en recursos, pero no ocupen ‘el lugar de’. No sabemos qué va a pasar, pero resistiremos. Como esta librería, son espacios de resistencia. Como lectores tenemos que cuidar de esto.

P: En distintas entrevistas te han apodado como ‘la poeta de los jóvenes’. Por ello mismo, además de las nuevas librerías, el auge de los clubes de lectura y el apoyo de las redes sociales con contenidos y autores emergentes, ¿crees que estamos en un momento de resistencia?

R: Si quieres ser joven durante muchos años, sé poeta, porque te van a hablar de poeta joven muchísimos años. Para bien y para mal, se ve mucho, y pasando mucho tiempo en internet, se lucha para llevar la lucha fuera de él. Enfocando bien y teniendo claro qué es lo que humanamente nos nutre, iremos a perseguirlo. Si no luchamos a tiempo, lucharemos después para recuperarlo.

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