"Es como de repente pasar de un bote a un transatlántico". Así ha descrito la escritora Maruja Torres lo que significó para ella ganar el Premio Planeta en el año 2000. Una sensación que, con distintas palabras, comparten muchos de los autores que han recibido el galardón a lo largo de sus 75 años de historia. Lq mayoría reconoce que les ha cambiado la vida.
Estas declaraciones forman parte de un vídeo lanzado por la editorial en el transcurso de la presentación de la 75 edición del Premio Planeta de novela, que ha tenido lugar este miércoles en el Palau de la Música de Barcelona. "Se creó con un doble propósito, fomentar la lectura y apoyar a los escritores", ha recordado el presidente del Grupo Planeta, José Creuheras, acompañado por los miembros del jurado y el director general de la División Editorial del grupo, Jesús Badenes.
La celebración culminará este jueves, 15 de octubre, con una ceremonia presidida por los Reyes en el Pabellón 1 del Recinto de Montjuïc de la Fira de Barcelona. La extraordinaria acogida del aniversario ha obligado a trasladar la cena literaria a un recinto de mayor capacidad. Allí se conocerán las obras ganadora y finalista, que recibirán un millón y 200.000 euros, respectivamente.
El aniversario llega, además, con un récord de participación de 1.424 originales presentados y en un momento especialmente favorable para el sector editorial español, cuyo mercado del libro de interés general acumula un crecimiento del 56% desde 2013.
Un premio que cambia vidas
Para conmemorar los 75 años del Premio Planeta, la organización ha proyectado durante el encuentro un vídeo en el que numerosos escritores premiados recuerdan cómo vivieron aquel reconocimiento y qué consecuencias tuvo en sus carreras. Un recorrido por la historia del galardón que ha permitido comprobar cómo, más allá de su dotación económica, el premio ha marcado un antes y un después para muchos de sus protagonistas.
"El Planeta inauguró otra vida para mí. Soy otra persona después", recuerda Terenci Moix, que recibió el galardón en un momento que él mismo describe como "catastrófico" de su vida. Una experiencia similar a la de Antonio Muñoz Molina, para quien el reconocimiento llegó en una etapa personal especialmente compleja: "Era un momento biográficamente difícil para mí y esperanzador también. Y el Premio Planeta me ayudó a salir adelante en esa nueva vida".
Otros escritores destacan la enorme proyección que alcanzaron sus obras. Carmen Posadas, por ejemplo, recuerda que antes de recibir el premio sus libros estaban traducidos a tres idiomas y que posteriormente llegaron a treinta. "Le debo mi carrera entera", asegura la autora, que se incorporó al jurado en el año 2000, dos años después de recibir el galardón.
Este año se estrenan como jurados Javier Sierra y Paloma Sánchez Garnica. Para Sierra este certamen es "la mejor máquina de promoción y lanzamiento de un libro que existe en el mundo". Una capacidad de difusión que también destaca Santiago Posteguillo, para quien se trata de un premio que "te abre y te lanza y te hace llegar a más lectores", algo que considera "muy mágico, muy especial".
La posibilidad de llegar a nuevos públicos aparece de forma recurrente en los testimonios. Rosa Regàs recuerda que lo más importante fue acercarse a un público más amplio y, sobre todo, disponer de más tiempo para escribir. Soledad Puértolas habla de la conmoción que le produjo contar con los lectores habituales del premio, mientras que Alicia Giménez Bartlett destaca el prestigio y la certeza de que sus libros alcanzarían a muchas más personas.
Pero el reconocimiento también tiene una dimensión emocional. "Me sentí en la cima de mi mundo, no en la cima del mundo, sino de mi mundo", explica Paloma Sánchez-Garnica, ganadora de la edición de 2024, al recordar el momento en el que vio recompensados tantos años de trabajo. Dolores Redondo habla de un sueño de infancia que, cuando finalmente se cumplió, superó todas sus expectativas. Luz Gabás recuerda la sensación de estar viviendo algo irreal, mientras que Sonsoles Ónega compara la experiencia con "la vorágine, el remolino, el terremoto, el tsunami".
En el caso de Eva García Sáenz de Urturi, el premio supone incluso una distinción que acompaña para siempre al escritor. Lo compara con una especie de título nobiliario que queda unido a su nombre. Por su parte, Juan Eslava Galán asegura que para alguien entonces desconocido como él "lo supuso todo".
De Ana María Matute a las nuevas generaciones
Los testimonios también permiten recorrer buena parte de la historia de la literatura española. Ana María Matute, premiada en 1954, recuerda el impacto que provocó un reconocimiento de estas características en una época en la que todavía resultaba poco habitual que una mujer recibiera un gran premio literario. "Fue bastante bombazo", señala al evocar la expectación que despertó su victoria.
Para otros autores, recibir el Planeta significó incorporarse a una tradición literaria de la que ya formaban parte algunos de sus referentes. Lorenzo Díaz recuerda la emoción de comprobar que antes lo habían ganado escritores como Juan Marsé, Mario Vargas Llosa, Ana María Matute o Ramón J. Sender, autores que habían marcado sus años de formación. "Te da un cierto escalofrío", reconoce.
Clara Sánchez considera que el galardón forma parte de la historia de la literatura en español, mientras que Espido Freire destaca el privilegio de que una novela sea reconocida e incorporada a una tradición literaria reservada a un número limitado de autores.
Eduardo Mendoza amplía esa perspectiva al señalar que el Premio Planeta no es únicamente un reconocimiento literario, sino también "una gran operación de animación cultural". Una idea compartida por Manuel Vázquez Montalbán, que destacaba su eficacia para consolidar un público lector y estimular la lectura, y por Javier Cercas, que considera su popularidad una de sus grandes virtudes.
El escritor Juan del Val, ganador de la edición anterior, también ha reivindicado esa vocación: "Que la gente lea, que la gente compre un libro y que en las casas haya libros". Una filosofía que conecta directamente con los objetivos con los que nació el galardón.
Más de 47 millones de libros vendidos en 75 años
José Creuheras ha recordado que el Premio Planeta nació en 1952 con una doble finalidad: fomentar la lectura y ayudar a los escritores a vivir de la literatura. Dos propósitos que, a su juicio, continúan plenamente vigentes.
Las cifras reflejan el alcance del galardón. Las 74 ediciones anteriores acumulan más de 47 millones de ejemplares vendidos y, a lo largo de su historia, más de 30.000 escritores han confiado sus manuscritos al certamen. Este año, además, se ha alcanzado un nuevo récord de participación, con 1.424 novelas presentadas.
En el marco de esta celebración, el Premio Planeta incorporará por primera vez una estatuilla conmemorativa para la obra finalista, similar a la del ganador, aunque de menor tamaño. La iniciativa fue anunciada el pasado mes de junio en Madrid, durante un acto en el que también recibieron este reconocimiento los finalistas de ediciones anteriores.
El "milagro español": un sector editorial en pleno crecimiento
El aniversario coincide con un momento especialmente positivo para la industria editorial española. Así lo ha explicado Jesús Badenes, director general de la División Editorial del Grupo Planeta, que acaba de regresar de la Feria del Libro de Fráncfort, donde, según ha señalado, se sigue hablando del "milagro español".
Desde 2013, cuando el sector tocó fondo tras la crisis económica, el mercado español del libro de interés general ha crecido un 56% hasta el cierre de 2025. Aproximadamente dos tercios de ese crecimiento se han concentrado en los últimos cinco años. Solo durante 2025, las ventas aumentaron un 3,8%.
Badenes ha atribuido esta evolución al trabajo de toda la cadena del libro, desde editores y libreros hasta periodistas culturales, pero también al incremento de la población lectora, que se sitúa cerca del 70% en España. Ha destacado el comportamiento de los jóvenes, que cada vez leen más y están impulsando nuevas tendencias. En este sentido, ha señalado el crecimeinto del cómic y, especialmente, el maga, además de fenómenos como 'Murdoku', la colección de libros de enigmas que se acerca al millón de ejemplares vendidos entre sus ediciones en castellano y catalán.
Pese a los buenos resultados, Badenes ha advertido de que todavía existen desafíos importantes, especialmente en materia de comprensión lectora, y ha defendido la necesidad de reforzar la presencia de los libros y las lecturas recomendadas en las escuelas.
Las librerías resisten y el audiolibro gana terreno
El crecimiento del sector también está acompañado de una tendencia que demuestra la fortaleza del libro físico. Según los datos presentados por Badenes, el 92% del valor del mercado español corresponde a libros impresos, mientras que los formatos digitales representan únicamente el 8%.
Además, el crecimiento del comercio electrónico de libros físicos se ha ralentizado e incluso ha retrocedido en algunos mercados europeos. Para el responsable editorial, este comportamiento refleja que los lectores siguen valorando la experiencia de acudir personalmente a las librerías, recorrer sus estanterías y escoger sus próximas lecturas.
El audiolibro, por su parte, continúa ganando peso dentro del mercado digital. Badenes ha explicado que su importancia económica ya es casi equivalente a la del libro electrónico, una tendencia que podría reforzarse con la expansión de nuevas plataformas de distribución, entre ellas Spotify, que ha anunciado su intención de ampliar su oferta de audiolibros en español.
La inteligencia artificial, uno de los grandes desafíos
Otro de los asuntos abordados durante el encuentro ha sido el impacto de la inteligencia artificial en la industria editorial. Badenes ha defendido que estas tecnologías deben entenderse como herramientas de apoyo, pero ha insistido en que la creación intelectual debe continuar correspondiendo a los autores. Como ejemplo, ha señalado que en Estados Unidos se ha pasado de registrar unos 300.000 títulos nuevos al año hace unos años a cifras cercanas a los cuatro millones anuales, un incremento que ha relacionado con la proliferación de contenidos generados mediante inteligencia artificial y la autopublicación. En este contexto, ha reivindicado el papel de las editoriales como garantía de selección y calidad frente a la enorme cantidad de contenidos que pueden llegar al mercado.
Preguntado por los mecanismos de control, Creuheras ha confirmado que Planeta utiliza distintos sistemas para detectar el posible uso de inteligencia artificial, tanto en las novelas presentadas al premio como en los manuscritos que reciben. Aunque ha reconocido que estas herramientas no son completamente fiables, ha explicado que los contratos también incluyen una declaración de los autores sobre la no utilización de inteligencia artificial.
Nueve novelas aspiran al Premio Planeta 2026
La edición de este año ha recibido 1.424 manuscritos, aunque finalmente serán nueve las novelas que opten al Premio Planeta 2026. La organización había seleccionado inicialmente diez obras, pero una de ellas ha quedado descalificada después de comprobarse que había sido publicada y este galardón está destinado a nvoelas inéditas.
La escritora Luz Gabás, ganadora del Premio Planeta en 2022 y miembro del jurado, ha sido la encargada de presentar los argumentos de las nueve obras que continúan en competición. Entre ellas conviven la novela histórica, la intriga policial, el thriller político, las sagas familiares y las historias de superación personal.
Las novelas finalistas son:
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La sombra de Isabel, de Pedro Regalado Rodríguez. Una novela histórica centrada en la dimensión humana de Isabel la Católica y en las tensiones entre el poder, la autoridad y la conciencia.
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Letraherido, de Pepe M. Carrascosa. Una novela policial sobre la venganza y la obsesión por la literatura, que combina investigación criminal, análisis psicológico y juegos metaliterarios.
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Alba Naranja, de Tamsilt El Hayani (seudónimo). Una saga familiar protagonizada por cuatro mujeres que aborda la maternidad, los traumas, la reparación emocional y la preservación de la identidad cultural.
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Los Caminantes, de Martín Guerrero (seudónimo). Una ficción histórica e intimista que combina una historia de amor con el misterio, la culpa y la reconciliación.
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Kintsugi o tres almas rotas, de Hugalma de la Sierra (seudónimo). Una historia contemporánea sobre las segundas oportunidades, la salud mental, la esperanza y la necesidad de sanar las heridas emocionales.
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La noche de los faroles, de Mencía Salazar (seudónimo). Una novela histórica de espionaje y ambientación naval situada durante la guerra de independencia de Estados Unidos, que recupera un episodio poco conocido de la participación española.
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Los que faltan, de Luz Ventura (seudónimo). Una historia familiar sobre la supervivencia, la memoria, el perdón y el legado que dejamos a las siguientes generaciones.
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El jardín de Lennon, de Jorge Herrero (seudónimo). Una novela de formación y una crónica generacional marcada por la amistad, la música, el misterio y la nostalgia de la juventud perdida.
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La mujer desnuda sale a las once, de Bernardo Galeana (seudónimo). Un thriller político y psicológico que reivindica la identidad indígena y el arte como herramienta de expresión y resistencia.
Tras presentar las novelas, Gabás ha reflexionado sobre una coincidencia que ha encontrado en prácticamente todas las obras, independientemente de su género o ambientación: la búsqueda de la paz, la necesidad de sanar las heridas y el deseo de construir una vida plena.
"¿En qué tiempo vivimos si en todas las novelas finalistas, a través de sus personajes, se incide en el deseo de encontrar la paz, en la necesidad de sanación, en el objetivo de construir una vida plena?", se ha preguntado la escritora, antes de concluir con una frase extraída de uno de los manuscritos: "Las cicatrices no pueden pesar más que la vida".
Un jurado renovado para una edición histórica
La edición del 75 aniversario también llega con novedades en el jurado. Paloma Sánchez-Garnica, ganadora del Premio Planeta en 2024, y Javier Sierra, distinguido en 2017, se incorporan este año en sustitución de José Manuel Blecua, fallecido el pasado mes de mayo después de siete años como jurado, y Juan Eslava Galán, que deja su puesto tras 17 años.
Creuheras ha dedicado unas palabras de recuerdo a Blecua, de quien ha destacado su sabiduría, generosidad y calidad humana. Sánchez-Garnica ha calificado su incorporación como "un honor, un privilegio", mientras que Sierra ha subrayado la responsabilidad que supone contribuir a la continuidad del galardón. El jurado se completa con Luz Gabás, Pere Gimferrer, Eva Giner, Carmen Posadas y Belén López, directora de Editorial Planeta y secretaria con voto.
El fallo podrá seguirse en directo a partir de las 21.00 horas a través de las páginas web del Premio Planeta, Planeta de Libros y Casa del Libro, así como de sus redes sociales.
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