Lydia Cacho (Ciudad de México, 1963), lleva viendo exiliada en España 7 años. Nunca fue fácil su vida como periodista denunciando las vulneraciones de los derechos humanos y la situación de las mujeres en su país, pero su vida se hizo insoportable cuando publicó ‘Los demonios del Eden’, donde denunció una red de explotación sexual infantil protegida por empresarios y políticos de alto nivel. Fue secuestrada y encarcelada ilegalmente por orden del entonces gobernador de Puebla, Mario Marín, involucrado en la trama junto al magnate de origen libanés Kamel Nacif. Sufrió torturas y recibió amenazas de muerte.

Su objetivo sigue siendo dar voz a las mujeres, silenciadas por el machismo y la misoginia. La hemos entrevistado con motivo de la publicación de ‘Un halcón bajo mi ventana’, una novela de ficción que, asegura, tiene mucha verdad. Está basada en el halconazo, cuando el 2 de octubre de 1968, el Ejército y grupos paramilitares utilizaron sus armas en Ciudad de México para acabar con una protesta estudiantil que se saldó con 30 personas muertas según fuentes oficiales, pero estimaciones independientes cifran el número de fallecidos entre 300 y 400. El 10 de junio de 1971, el Día del Corpus, los jóvenes universitarios volvieron a tomar las calles, en una protesta multitudinaria llena de simbolismo y que ha pasado a la historia como el halconazo.

La protagonista de ‘Un halcón bajo mi ventana’ (Lumen) tiene 13 años y acompaña a su madre a ambas marchas. Julieta es testigo de reuniones clandestinas de mujeres que lucharon por la libertad y la igualdad frente a un sistema opresor, racista, machista y antidemocrático. “Me di cuenta de que el gobierno había matado mi infancia y a pesar de todo seguí siendo niña. Mi inocencia la perdí más tarde, cuando comencé a creer en un mundo diferente y aprendí a vivir mi adolescencia desde el amor y la muerte”, así comienza un libro que, pese a los hechos tan graves que narra, es esperanzador.

Entrevista Lydia Cacho, autora de ‘Un halcón en mi ventana’: "A Ayuso le regalaría un libro de historia"

P.- 'Un halcón bajo mi ventana' es una ficción que contiene muchas historias reales. La protagonista es Julieta, que no eres tú, pero tiene mucho de ti, ¿qué va a encontrar el lector en este libro?
R.- 'Un halcón bajo mi ventana' está escrito desde el azoro y el asombro: ese es su valor más importante. No es una novela denuncia, es una búsqueda. El lector va a encontrar la voz de una niña real que descubre su país. Sucede en México, pero podría ser España o cualquier otro país.

Por otro lado, es un libro de búsqueda de sentido de la vida en un contexto histórico complejo. Era una época muy convulsa, en México y Latinoamérica también se vivió Mayo del 68, pero de forma diferente. Me interesaba saber cómo se vivió es movimiento transformador en mi país y adentrarme en cómo se vivió. Mucha gente desconoce o se ha olvidado que teníamos un gobierno militarizado en ese momento. No era una dictadura propiamente, pero se parecía bastante, muy a la mexicana, usaba buenas máscaras. Cuando empezaron a matar a estudiantes y meterles en la cárcel se decía que eran adultos, pero los líderes de esos movimientos apenas tenían 18 años. Por eso Julieta funciona muy bien, para que los vea como personas mayores, pero no tanto.

Los abuelos maternos de Julieta habían huido del franquismo y esto es un elemento clave para mirar al mundo con otros ojos

Hay otro viaje en la novela muy interesante. Los abuelos maternos de Julieta habían huido del franquismo y esto es un elemento clave para mirar al mundo con otros ojos. Ellas aprenden a defender sus derechos gracias a esta gente que viene huyendo, que había defendido esos derechos y sabe lo que ocurre cuando te los arrebatan. Ellas logran cerrar el círculo. Este es uno de los valores de la novela, que nos enseña cómo funcionan los círculos del aprendizaje, no solamente afectivo, sino también político. Ese conocimiento es transgeneracional y, a veces, lo olvidamos.

En México también hubo vuelos de la muerte, pero la mayoría de la gente no sabe que existieron

P.- ¿Qué recuerdas de tu primera manifestación?
R.- En el 68 yo tenía 5 años, así que no lo viví. Mi primera manifestación fue en el 76 más o menos, cuando empezaron a salir a la calle las madres de los estudiantes desaparecidos. En ese momento no se sabía de los vuelos de la muerte en México, a diferencia de los de Argentina o Chile. La mayoría de la gente no sabe que existieron, aunque han sido reconocidos por la Suprema Corte de Justicia de México, que no es poca cosa.

En las marchas había una especie de celebración colectiva de la vida, nos mirábamos unos a otros y, aunque no nos conociéramos, estábamos todos en lo mismo

Mi primera marcha junto a mi madre y una amiga suya y vi a las mujeres que exigían que les devolvieran a sus hijos e hijas. Las madres buscadoras de ahora son en realidad herederas de esas mujeres. Si ahora leen los periódicos sobre lo que sucede en México, las madres buscadoras de sus hijos e hijos, ¿Qué recuerdo? Recuerdo estar muy impresionada. No entendía por qué metían en la cárcel a estudiantes que pedían educación libre y gratuita. Es incomprensible. Recuerdo haber estado muy indignada. En la novela he tratado de reflejar su pasión y su energía. En las marchas había una especie de celebración colectiva de la vida, nos mirábamos unos a otros y, aunque no nos conociéramos, estábamos todos en lo mismo.

Desde adolescente me preguntaba por qué las mujeres que yo veía en la calle y en las marchas no aparecían en los periódicos ni en los libros de historia

P.- La lucha feminista, allí y aquí, no hay sido fácil, se ha conseguido avanzar, pero vivimos un momento complicado en el que asistimos a un retroceso de derechos.
R.- No lo sé. Tengo una duda inmensa al respecto: sí siento que hemos cambiado muchísimo, que todos estos movimientos y particularmente la implicación de mujeres de diferentes países que estaban en ese momento en México, entre ellas republicanas que habían huido el franquismo, fomentaron una nueva forma de mirar el mundo. También estaban mujeres de diferentes grupos indígenas, mujeres afroamericanas, pero casi nadie lo sabe. Todas ellas fueron borradas por los líderes de la historia del 68. Fueron borradas porque no les importaban, ni siquiera se lo plantearon. Simplemente las veían como objetos de deseo o utilitarias para la causa.

Yo siempre, desde adolescente me preguntaba por qué las mujeres que yo veía en la calle y en las marchas no aparecían en los periódicos ni en los libros de historia. México fue punta de lanza del feminismo latinoamericano, que es diferente del norteamericano o el europeo. Era multicultural, multirracial y de repente parece que lo borraron. Era como vivir dos realidades opuestas: lo que veías en la calle y lo que los medios de comunicación y la intelectualidad contaban.

La grandísima diferencia es que hoy en día las mujeres sí tenemos voz y estamos en los micrófonos. Publicamos los libros que queremos y las niñas saben que tienen voz y son dueñas de su cuerpo. También creo que tenemos que recordar que los derechos se ganan, pero no están asegurados. Esa es una de las grandísimas lecciones.

Que me tachen de feminazi no me lo tomo personal, demuestra su nivel de ignorancia y el miedo que tienen al feminismo y al poder de las mujeres en general

P.- Tú tuviste que salir de tu país por ser periodista, por ser mujer y querer cambiar el mundo. Aquí en España la ultraderecha niega la violencia de género y tachan a las feministas de feminazi. ¿Cómo te sientes cuando lo oyes?
R.- Que me tachen de feminazi no me lo tomo personal, demuestra su nivel de ignorancia y el miedo que tienen al feminismo y al poder de las mujeres en general. Están intentando con ese discurso colocarnos a todas en la rabia y eso es muy delicado. Nosotras deberíamos ser mucho más inteligentes que eso y no perder el eje. Si te dejas llevar por la ira, no tienes la posibilidad replantear las cosas desde lugares más creativos y revolucionarios.

Quieren regresarnos técnicamente a la cocina y a la habitación de del bordado, robarnos nuestra autonomía

Estamos en una época en la que tenemos que salir de ahí donde nos quieren meter. Hay quien entra, pero yo no. Con la vida que he tenido he aprendido a enfrentarme a grandes mafiosos que se parecen mucho a estos hombres y mujeres que están defendiendo el retroceso de nuestros derechos. Quieren regresarnos técnicamente a la cocina y a la habitación de del bordado, robarnos nuestra autonomía. ¿Qué hacemos nosotras frente a eso? Recrear el movimiento revolucionario. A mí eso me ilusiona un montón.

Yo empecé como reportera de guerra en mi propio país y eso te cambia mucho la perspectiva cuando vas a cubrir una guerra. Por ejemplo, mis amigos periodistas o amigas se van a Siria y vuelven a España y aquí tienen otra realidad. Allá no, todo es la misma realidad. Eso es una diferencia monumental.

Una de las cosas que arrebata la tertulia profacista, digamos, o de ultraderecha y antimujer, es justamente la sensación de que no hay nada que hacer. Nuestra respuesta debe ser observar y movernos de lugar. A veces habrá que infiltrarse en ciertos espacios para hacer y de ahí es de donde yo saco la esperanza, no de una ilusión ingenua. Mi esperanza tiene otra carga más política.

Cuando sobrevives a violencias extremas entras en un estado inicial de pánico, un pánico integral, y eso cambia mucho la dinámica: aprendes muy rápidamente a medir la magnitud del peligro

P.- ¿Vives con miedo?
R.- No, dejé de tenerlo hace muchísimos años. Cuando sobrevives a violencias extremas entras en un estado inicial de pánico, un pánico integral, y eso cambia mucho la dinámica: aprendes muy rápidamente a medir la magnitud del peligro porque la vida te fuerza si quieres seguir, claro. Cuando has sido torturada o secuestrada las respuestas neurológicas funcionan de una manera muy distinta. En esta novela he recurrido a esas sensaciones que conozco tan profundamente para describir los momentos de peligro.

P.- A pesar de todo, ¿dirías que es un libro optimista?
R.- Sí lo es. En general yo lo soy, también en mi trabajo periodístico. Cuando entrevistas a tantísimas víctimas y supervivientes de violencias, incluso niñas y niños, te das cuenta cuántas de que se puede salir adelante si tienes la ayuda adecuada. Eso es muy poderoso y emocionante: saber que estás haciendo un acompañamiento colectivo para dar voz a estas personas, que su vida se transforme y sanen. Creo que el periodismo va de esto.

P.- ¿Cómo es tu vida en España?
R.- Muy solitaria, pero muy feliz. Mis primeros años fueron muy complicados, sobre todo por la incertidumbre hasta que pude legalizar mi estancia aquí. Dejar atrás a la familia y a las amistades de toda la vida fue durísimo. Vivo en un pueblo de Málaga, muy retirado, doy paseos por la playa y la montaña con mi perrita, tengo cuatro cinco amigas aquí y escribo.

Fui con un grupo de escoltas armados porque era la única manera de volver momentáneamente a México

P.- Este año has podido volver a México por primera vez, ¿cómo lo viviste?
R.- Me pasé toda la semana llorando de emoción, de ver a toda mi gente, sobre todo a mi familia. Fui con un grupo de escoltas armados porque era la única manera de volver momentáneamente. Pero fue muy hermoso, un viaje precioso.

La presentación se hizo en un teatro lleno de gente joven. Sentí la vida, dentro de toda la crisis que está pasando en mi país. Fue muy conmovedor.

P.- ¿Han cambiado las cosas con la llegada al poder de Claudia Sheinbaum?
R.- En realidad es lo mismo, no importa quién nos gobierne mientras siga funcionando el pacto de Estado con la delincuencia organizada.

P.- ¿Qué piensas de la polémica de Ayuso con México?
R.- No te la puedes tomar en serio. Imposible. Sus comentarios no son solo frívolos, sino que demuestra tanta ignorancia que es imposible no reírte un poco.

P.- Si pudieras tenerla delante, ¿qué le dirías?
R.- Le regalaría un buen libro de historia para que entendiera las complejidades de los hechos políticos del pasado, las implicaciones de la conquista y la colonización. Se obtienen cosas buenas, sin duda, pero también se roba y se destruye la cultura.

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora