La publicación de Elogio de Rameau (Fórcola, 2026) supone un venturoso acontecimiento para la bibliografía musical en lengua castellana. Si a los lectores se nos ha privado tanto tiempo de la posibilidad de conocer en profundidad la figura de Jean-Philippe Rameau, compositor francés nacido en Dijon en el año 1683 y fallecido en París en 1764, ahora, con el libro del clavecinista Andrés A. Gómez, el lector en español tiene la oportunidad de acceder no solo al universo de este músico insustituible, sino también al pensamiento del siglo XVIII. Además se incluye la primera traducción al castellano del Éloge historique de Mr Rameau, obra del doctor Hugues Maret (1766), otro de esos espíritus ilustrados que poblaron la antigüedad.
El prólogo del ensayista y poeta Ramón Andrés, que ahonda en esa idea del razonamiento como alambique de lo todo humano, otorga al libro una suerte de obertura que enlaza a la perfección, sin fisuras, con el ensayo que Andrés A. Gómez afronta imbuido en la seguridad y el conocimiento del versado. Cada capítulo recrea un cosmos con autonomía propia y con una sorprendente cantidad de referencias que harán las delicias de aquellos que deseen ampliar su horizonte. Para el melómano supone una renovación; para el lector común, un pequeño universo en papel.
El libro está avalado por la calidad de la editorial Fórcola, cuyo catálogo evidencia la valía del trabajo que viene realizando los últimos años. El libro se acompaña de un álbum de imágenes que ayudan a percibir mejor todo el mundo que propone el texto. El ensayo de Andrés A. Gómez consigue que el lector se evada con sencillez y sin reservas a una época lejana y un lugar asombroso: el París del siglo XVIII. La cantidad de personajes que aparecen en el relato, así como los lugares, anécdotas y circunstancias diversas, amplían el horizonte de lo puramente musical. Su escritura, ágil y poderosa, destila unas maneras alejadas de la mera musicología: no es una simple sucesión de datos; el autor propone imágenes, plantea incógnitas, expone crónicas y construye un texto fascinante. Pero no solo es eso, también es una clase magistral sobre el sonido del clavecín, ese instrumento al que tanto le debió Rameau y que todavía está presente en los escenarios de todo el mundo.
El ensayista y poeta Ramón Andrés ya advierte en el prólogo de lo excepcional de esta publicación apelando a “la penetración y saber de sus páginas”, asemejándose al más puro pensamiento de Rameau, donde ”lo científico y poético van de la mano”. Lo verdaderamente lamentable es que en este país las óperas de Rameau brillen por su ausencia, y que sus escasas cantatas, al igual que sus motetes y música instrumental sigan habitando el silencio de nuestros escenarios.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
