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Hubo una época en la que convertirse en ángel de Victoria’s Secret era uno de los mayores reconocimientos para una modelo. Adriana Lima, Alessandra Ambrosio, Candice Swanepoel o Gisele Bündchen no solo lucían unas alas. Representaban años de trabajo, castings, entrenamientos y una trayectoria construida dentro de la industria.
Ahora, el escenario parece distinto. La presencia de figuras como Kylie Jenner o Amelia Gray, hija de los actores Lisa Rinna y Harry Hamlin, ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre las oportunidades que reciben quienes ya cuentan con fama o conexiones familiares.
Es lo que conocemos como nepo babies, hijos de celebridades que pueden beneficiarse de su apellido para abrirse camino profesionalmente. Esto no significa que carezcan de talento, ni que todas las modelos con familias famosas hayan llegado hasta allí sin esfuerzo. Pero tampoco podemos ignorar que no todo el mundo parte de la misma posición.
Porque mientras unas tienen millones de seguidores y una enorme exposición mediática, otras pasan meses preparando castings sin tener garantizada siquiera una oportunidad.
Romee Strijd y la otra cara del desfile
Uno de los casos que más conversación ha generado es el de Romee Strijd, antigua ángel de Victoria’s Secret y uno de los rostros más reconocibles de la firma durante la década de 2010.
La modelo neerlandesa explicó en TikTok que había pasado el verano preparándose físicamente para regresar a la pasarela. Viajó a Nueva York para realizar el casting y, tras semanas de espera, descubrió que no había sido seleccionada.
Victoria's Secret Angel Romee Strijd REJECTED from show 'Rejection is part of modeling. They said I wouldn't FIT this year' https://t.co/TSWCwYy6O4
— RTVisual (@RT_Visual_on_X) October 13, 2026
Resulta difícil entender cómo una modelo que ha formado parte de la historia de la marca puede quedarse fuera mientras se apuesta por perfiles cuyo principal atractivo parece ser su repercusión mediática.
Evidentemente, haber sido ángel en el pasado no garantiza un puesto de por vida. Los castings existen precisamente para seleccionar a quienes mejor encajan en cada edición. Pero lo que genera frustración es la sensación de que los criterios de elección están cambiando.
La firma aseguró que había comunicado su decisión a los representantes de Strijd y defendió el respeto que mantiene hacia ella. Aun así, su experiencia ha conectado con quienes consideran que el esfuerzo y la trayectoria profesional deberían tener más peso.
Renovarse no debería significar olvidarse de las modelos
Victoria’s Secret lleva años intentando reinventarse. Después de suspender su tradicional desfile en 2019, en medio de las críticas por sus cánones de belleza poco diversos, la firma regresó en 2024 con una propuesta que buscaba ser más inclusiva y adaptarse a los nuevos tiempos.
Y esa evolución era necesaria. La moda necesita diversidad, nuevos rostros y oportunidades para perfiles diferentes. El problema aparece cuando esa renovación parece convertirse en una competición por conseguir el nombre más viral.
Sería injusto decir que las modelos profesionales han desaparecido de la pasarela. Adriana Lima, Alessandra Ambrosio y Candice Swanepoel han seguido formando parte del espectáculo. Sin embargo, la presencia de grandes nombres no elimina las dudas sobre el espacio que se está dando a quienes intentan construir una carrera en el modelaje.
Porque incluir a influencers no debería significar desplazar a profesionales que llevan años preparándose para trabajar en esa misma pasarela.
¿Estamos viendo moda o una campaña de marketing?
No podemos olvidar que Victoria’s Secret es una empresa y que su desfile también es un negocio. En una industria dominada por TikTok, Instagram y la viralidad, fichar a una celebridad supone millones de visualizaciones, titulares y conversación digital.
El modelaje es una profesión que requiere técnica, preparación y experiencia. Y aunque tener seguidores no impide ser una buena modelo, tampoco debería convertirse en un pasaporte directo a uno de los desfiles más importantes del mundo.
Al fin y al cabo, tener millones de seguidores puede convertirte en una estrella de internet, pero no necesariamente en un ángel de Victoria’s Secret.




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